Recreación digital de recurso.
Olvídate de la anestesia, el sillón reclinable y el hilo musical: la primera clínica dental de la historia abrió sus puertas en mitad de la estepa siberiana utilizando afiladas herramientas de piedra.
Por: A. Lagar | 27 de mayo de 2026
La imagen clásica del neandertal como un ser bruto, simiesco, guiado puramente por el instinto y desprovisto de pensamiento lógico acaba de saltar por los aires de la forma más inesperada.
Un equipo internacional de científicos ha hallado en una remota cueva de Siberia un molar fósil con marcas inequívocas de haber sufrido una operación dental altamente compleja.
Lo asombroso es que este rudimentario pero eficaz tratamiento de una caries se ejecutó hace casi 60.000 años, lo que demuestra que esta especie no solo localizaba con precisión el origen del dolor físico, sino que poseía la tecnología y la paciencia necesarias para solucionarlo.
El revolucionario trabajo, liderado por expertos del Museo Pedro el Grande de Antropología y Etnografía de la Academia Rusa de Ciencias de San Petersburgo y publicado en la revista PLOS One, revoluciona la cronología de la salud humana.
Hasta ahora se pensaba que las intervenciones invasivas eran patrimonio exclusivo del Homo sapiens, pero este diente demuestra que la medicina primitiva nació muchísimo antes de lo que reflejaban los libros.
El enigma de Chagyrskaya: un examen de alta resolución
La historia de este descubrimiento científico es una carambola de suerte y ojos expertos.
Al desenterrar el molar en la cueva de Chagyrskaya, en Rusia, los arqueólogos pensaron inicialmente que la corona simplemente se había fracturado por el paso del tiempo o por el masticado intenso de alimentos duros.
Sin embargo, la investigadora Alisa Zubova, especialista en patologías dentales antiguas, detectó que la cavidad central tenía una geometría sospechosamente perfecta.
Para confirmar si la mano de un homínido estaba detrás de ese agujero, el equipo liderado por Kolobova Kseniya y la experta en trazas Lydia Zotkina sometió a la pieza a un exhaustivo escáner tecnológico:
- Microtomografía computarizada (micro-CT): Reveló que la cavidad ensanchaba de forma artificial la cámara pulpar, vaciándola por completo. En un desgaste natural, el cuerpo genera dentina secundaria para proteger el nervio, pero aquí la zona estaba limpia «hasta el fondo».
- Perfilómetro industrial: Midió con precisión matemática milimétrica la profundidad y el ángulo de los surcos de las paredes.
- Microscopía electrónica de barrido: Obtuvo imágenes de ultra alta resolución que destaparon finas estrías paralelas y marcas concéntricas en forma de «v».
Los geólogos descartaron por completo que el diente hubiera sufrido daños por movimientos de tierra o desgaste posterior al enterramiento.
La pieza permaneció exactamente en la misma posición, protegida de los elementos, durante 59.000 años.
La evolución de la salud bucodental prehistórica:
- Fase 1 (Higiene básica): Uso generalizado de palillos de madera o hueso para retirar restos de comida entre las encías (común en el registro fósil).
- Fase 2 (Fitoterapia): Consumo de plantas medicinales con propiedades analgésicas o antibióticas para calmar las encías inflamadas.
- Fase 3 (Odontología invasiva): Perforación manual y eliminación deliberada del tejido infectado con herramientas líticas (iniciada por los neandertales).
Experimentos con dientes modernos: el «taladro» de jaspe
Para demostrar que los patrones geométricos del diente neandertal no eran fruto de la casualidad, los investigadores realizaron un experimento tan fascinante como gráfico.
Seleccionaron tres dientes humanos actuales y, utilizando réplicas exactas de los perforadores de piedra lítica puntiaguda hallados en el yacimiento de Chagyrskaya —fabricados con jaspe, una variedad de cuarzo muy duro—, procedieron a taladrarlos de forma manual.
El resultado de la replicación experimental fue incontestable.
Las cavidades generadas en los dientes modernos mostraron exactamente los mismos perfiles escalonados, estrías paralelas concéntricas y surcos en forma de «v» que lucía el fósil siberiano de 60.000 años de antigüedad.
No había margen de error: el diente neandertal había sido taladrado mediante una pequeña herramienta de piedra rotada manualmente con un control fino de los dedos.
Una mente brillante capaz de soportar el dolor
Más allá del logro, lo que verdaderamente fascina a la comunidad científica son las implicaciones cognitivas de la operación.
Realizar una intervención de este calibre exige un razonamiento causal abstracto muy avanzado.
El paciente y el «dentista» tuvieron que comprender que una infección invisible en el interior de la pieza dental era la responsable del sufrimiento y que la única forma de solucionarlo era extirpando el tejido dañado.
Soportar un taladrado a mano con una piedra tallada, tocando directamente la cavidad pulpar, debió de ser una experiencia terrorífica y dolorosamente extrema.
El individuo tuvo que poseer la capacidad de entender que el incremento brutal de dolor que sufriría durante la operación merecía la pena de cara a obtener un beneficio futuro, lo que demuestra un autocontrol y una empatía social asombrosas.
Requirió habilidades motoras finas, una paciencia infinita y una gran destreza manual.
Antes de este hallazgo en Siberia, la evidencia más antigua del mundo de una intervención dental invasiva procedía de un esqueleto de Homo sapiens descubierto en Italia, datado hace unos 14.000 años.
La cueva de Chagyrskaya destroza ese récord, adelantando el nacimiento de la odontología más de 40.000 años y cambiando de especie la autoría del logro.
El futuro de la medicina prehistórica
Este hito científico obliga a los paleontólogos de todo el mundo a desempolvar viejas colecciones de fósiles guardadas en los museos.
«Cuando sabemos qué buscar, lo encontramos», asegura la científica Lydia Zotkina, quien sospecha que muchos otros casos de odontología primitiva han podido pasar desapercibidos al ser catalogados erróneamente como roturas naturales.
El equipo ruso ya planea dar un paso más allá en sus investigaciones: quieren analizar la cavidad del molar mediante técnicas químicas avanzadas para comprobar si los neandertales utilizaban algún tipo de material orgánico de relleno, como cera de abeja o resinas de árboles, para taponar el agujero tras la limpieza, lo que desvelaría los primeros pasos de la farmacología y los empastes en la Tierra.
El estudio del paleocuidado médico no ha hecho más de comenzar.
Preguntas frecuentes sobre el descubrimiento
¿Cómo perforaban los neandertales los dientes sin tecnología moderna?
Utilizaban pequeños perforadores de jaspe, una piedra de cuarzo muy afilada, que hacían rotar manualmente con los dedos sobre la superficie de la caries hasta limpiar la cavidad.
¿Qué diferencia este hallazgo de los anteriores registros dentales de la prehistoria?
Hasta ahora solo se habían encontrado marcas de uso de palillos para higiene superficial, pero este caso supone la primera intervención quirúrgica invasiva para eliminar una infección.
¿Qué especie ostentaba antes el récord de la intervención dental más antigua?
El récord pertenecía al Homo sapiens, gracias a unos restos hallados en Italia con una antigüedad de 14.000 años, una cifra pulverizada por los 59.000 años del molar neandertal.
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