Una tableta de chocolate que casi se vuelve mortal. El Tribunal Supremo confirma la pena de prisión para la mujer que intentó asesinar a su expareja con raticida.
Por A. Lagar | 8 de julio de 2026
¿Qué ha resuelto el Tribunal Supremo sobre el intento de asesinato en León?
La Sala Penal del Tribunal Supremo ha puesto el punto final jurídico a un suceso que arrancó en León en junio de 2020.
Los magistrados han ratificado de forma íntegra la condena de 12 años y medio de prisión para una mujer que intentó acabar con la vida de su expareja sentimental.
El método que utilizó no fue un ataque directo, sino algo mucho más sibilino: camuflar una dosis letal de raticida dentro de una barra de chocolate de la marca Milka.
Con esta decisión, el alto tribunal desestima por completo el recurso de la acusada y valida las conclusiones que ya habían emitido tanto la Audiencia Provincial de León como el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.
¿Cómo se ejecutó el plan utilizando a un menor de edad?
La relación entre los dos miembros de la antigua pareja se había ido deteriorando de forma progresiva tras la ruptura.
Los desencuentros eran habituales y el punto de mayor conflicto se concentraba en los momentos de intercambio de los dos hijos que tenían en común para cumplir con el régimen de visitas.
Según declaran los hechos probados de la sentencia, la mujer decidió terminar con la vida del hombre y diseñó una estrategia para no levantar sospechas.
Compró una barra de chocolate Milka e introdujo en ella una cantidad mortal de talio, un elemento químico muy potente que se emplea habitualmente para fabricar raticidas.
Para asegurarse de que el dulce llegara a las manos de la víctima, la acusada utilizó a su propio hijo de 7 años.
Le entregó la tableta al pequeño y le dio instrucciones muy concretas: él no podía comer un solo trozo bajo ningún concepto, pero tenía que dárselo a su padre y convencerlo para que se lo comiera.
El niño, ajeno a lo que contenía el paquete, cumplió a rajatabla lo que le pidió su madre.
¿Cuáles son las secuelas físicas que sufre la víctima tras la ingesta?
El hombre se comió el chocolate envenenado y, aunque los servicios médicos lograron salvarle la vida, el daño en su organismo fue devastador.
La gravedad de la sustancia hizo que el proceso de curación se alargara durante 705 días.
De todo ese periodo, 75 días fueron catalogados legalmente como de perjuicio muy grave, un tiempo en el que su salud estuvo en una situación límite.
El talio le ha dejado secuelas físicas irreversibles para el resto de su vida.
El hombre sufre ceguera y tiene una cojera manifiesta que le obliga a usar un bastón para poder deambular, mostrando una marcha lenta e insegura.
Además, presenta afectaciones moderadas en su sistema nervioso y ha necesitado reformar por completo la vivienda familiar para adaptarla a sus nuevas limitaciones físicas.
Debido a este cuadro clínico, una resolución de noviembre de 2021 le reconoció oficialmente la incapacidad permanente absoluta.
¿Qué indicios han desmontado la defensa de la acusada?
La mujer intentó apelar la condena alegando que las pruebas no eran lo suficientemente claras, pero el Tribunal Supremo ha rechazado sus argumentos.
Los jueces explican que la sentencia no se basó en fórmulas generales, sino que analizó al detalle un conjunto de indicios sólidos y conectados entre sí que demuestran su culpabilidad más allá de toda duda razonable.
Los factores que conectan a la mujer con el delito
El tribunal estructuró los indicios clave que la incriminan de forma directa en el intento de asesinato:
- La pésima relación personal: Los constantes problemas y discusiones entre ambos por la custodia de los menores establecían un motivo.
- El canal de entrega: El chocolate llegó al padre a través del hijo de 7 años, quien lo recibió directamente de la acusada con la orden de no probarlo.
- El factor temporal: El malestar físico y los síntomas del hombre comenzaron a las pocas horas de comerse la tableta.
- La compatibilidad médica: Los análisis clínicos demostraron que la sintomatología correspondía exactamente a una intoxicación por talio.
- Sin contaminación externa: Los investigadores descartaron que el hombre hubiera estado en contacto con el raticida por cualquier otra vía o en otro lugar.
- La actitud posterior: El comportamiento de la mujer tras conocer el empeoramiento de salud de su expareja reforzó las sospechas de los jueces.
La defensa de la acusada intentó tumbar el caso criticando y negando cada uno de estos puntos por separado.
Sin embargo, el Supremo aclara que la lógica judicial exige una valoración de conjunto.
Al unir todas las piezas del puzle, la única conclusión racional posible es que ella preparó el dulce con el raticida.
¿A qué multas y castigos adicionales se enfrenta la condenada?
Los 12 años y medio de cárcel no son el único castigo que le espera a la mujer.
La sentencia firme incluye medidas de protección severas para la víctima y consecuencias familiares directas.
Se le ha impuesto la prohibición de aproximarse a menos de 200 metros de su exmarido, de su domicilio o de cualquier lugar donde él se encuentre durante un periodo de 22 años y 6 meses.
Tampoco podrá comunicarse con él por ningún medio o canal de comunicación durante ese mismo tiempo.
Además, el tribunal le retira la patria potestad de sus dos hijos comunes, aplicando una inhabilitación especial que durará todo el tiempo que pase en prisión.
En el apartado económico, la responsabilidad civil dictada es millonaria.
La mujer está obligada a indemnizar a su expareja con la cantidad fija de 822.592,85 euros por los daños causados.
A este dinero habrá que sumarle el coste total de los gastos médicos que no estén cubiertos por los seguros y los fondos invertidos en la adecuación de la vivienda, cantidades que se terminarán de calcular durante la ejecución de la sentencia.
Por último, también tendrá que pagar 152.000 euros a la compañía de seguros Adeslas Segur Caixa para compensar los gastos asistenciales derivados del envenenamiento.