Imagen de recurso: La conexión entre el intestino y el sistema nervioso abre nuevas vías para tratar el síncope vasovagal.
El síncope vasovagal es la causa más común de desmayos infantiles, pero la clave para entenderlo no está solo en el corazón, sino en la microbiota. Un reciente estudio científico ha descubierto que los niños que sufren estos episodios presentan una falta de bacterias esenciales en su sistema digestivo, lo que altera la conexión entre el intestino y el cerebro y provoca estos «cortocircuitos» repentinos.
Por: A. Lagar | Fecha: 14 de abril de 2026
El síncope vasovagal: un cortocircuito en el sistema nervioso
El síncope vasovagal (SVV) es la forma más común de intolerancia ortostática (dificultad para tolerar la postura erguida) en la edad pediátrica. Se caracteriza por una pérdida transitoria del conocimiento y del tono muscular, que a menudo viene precedida por síntomas como mareos, dolor de cabeza, opresión en el pecho, fatiga y náuseas.
Se estima que uno de cada seis niños experimenta al menos un episodio de este tipo antes de llegar a la edad adulta. Su aparición está mediada principalmente por una desregulación del sistema nervioso autónomo, encargado de controlar funciones involuntarias del cuerpo.
El intestino como el «segundo cerebro»
Para entender la conexión entre la barriga y los desmayos, los científicos exploraron el eje cerebro-intestino-microbioma. El intestino alberga una densa red neuronal conocida como el sistema nervioso entérico, que opera de forma independiente y que a menudo es apodada como el «segundo cerebro».
Las bacterias intestinales juegan un papel vital en el diálogo bidireccional entre el intestino y el cerebro. En condiciones normales, este sistema mantiene el equilibrio fisiológico de nuestro cuerpo a través de señales neuroendocrinas y respuestas inmunológicas. Cualquier alteración en esta compleja red puede desbaratar el equilibrio sistémico y contribuir a la aparición de enfermedades.
Una flora intestinal menos diversa
En esta pionera investigación, se recolectaron y secuenciaron genéticamente muestras fecales de 40 niños diagnosticados con síncope vasovagal y 60 niños sanos.
Los resultados fueron claros: los niños con síncope vasovagal mostraron una diversidad microbiana reducida en comparación con el grupo de control. En particular, los análisis revelaron una disminución significativa de bacterias beneficiosas como Bacteroidesy Faecalibacterium, y un aumento de otras como Prevotella_9. Esta pérdida de diversidad se considera un factor que interrumpe la homeostasis o equilibrio del microecosistema intestinal.
La clave podría estar en los ácidos grasos
¿Pero cómo afecta exactamente la falta de Bacteroides a los desmayos? Los investigadores apuntan a dos posibles mecanismos:
- Falta de protectores neurológicos: Las bacterias Bacteroides y Faecalibacterium son grandes productoras de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como el propionato y el butirato. Estos ácidos intervienen en el metabolismo y tienen efectos neuroprotectores y regenerativos en el sistema nervioso. Si hay menos bacterias de este tipo, descienden los niveles de estos ácidos protectores.
- Aumento de la inflamación: La reducción de Bacteroides también se ha asociado con un aumento en los niveles de lipopolisacáridos (LPS) en las heces. Los LPS son componentes de las bacterias que, al liberarse, pueden promover respuestas inflamatorias que perjudican la regulación cardiovascular.
En pocas palabras
Básicamente, imagínate que tu cerebro y tu corazón están conectados por un sistema de cables automático (el sistema nervioso). Lo que este estudio nos viene a decir es que los «técnicos de mantenimiento» de esos cables son, en gran parte, las bacterias que viven en nuestros intestinos.
Si un niño tiene menos «técnicos buenos» (como las bacterias Bacteroides) fabricando sustancias protectoras, y además hay un exceso de otras bacterias que generan inflamación, las señales nerviosas terminan fallando. Como resultado, cuando el niño lleva un rato de pie, el sistema entra en cortocircuito y ocurre el desmayo.
Es fascinante pensar que la solución en el futuro para estos mareos constantes podría no requerir pastillas para el corazón o la tensión, sino algo tan cotidiano como mejorar la dieta o tomar un probiótico para que el «jardín» de bacterias del niño vuelva a florecer y trabajar en paz. ¡Una vez más, somos lo que comen nuestras bacterias!
Citas: Tang W, Yang Q, Ren J, Han X and Zhao C (2026) Reduced gut microbial diversity characterized by decreased Bacteroides is associated with vasovagal syncope in children. Front. Cell. Infect. Microbiol. 16:1764992. doi: 10.3389/fcimb.2026.1764992




