Imagen de recurso: la salud mental es el activo más importante de los profesionales digitales.
Una nueva línea de investigación del Instituto de Salud Carlos III estudia la relación entre la creación profesional de contenidos y la salud mental, analizando patologías como el ‘burnout’, la ansiedad o los trastornos alimentarios. El estudio aborda esta actividad desde la salud laboral, analizando cómo la conexión permanente y la sobreexposición afectan al bienestar en las redes.
Por: A. Lagar | 14 de abril de 2026
Lo que para muchos comenzó como una afición se ha transformado en una carrera profesional con un peso significativo en la cultura actual. Sin embargo, tras los filtros y los vídeos virales, los creadores de contenido se enfrentan a una realidad laboral marcada por la falta de horarios y la presión constante. Por primera vez en España, la ciencia ha puesto el foco en ellos para entender cómo este estilo de vida impacta en su salud.
La Escuela Nacional de Medicina del Trabajo (ENMT) del Instituto de Salud Carlos III ha abierto una investigación pionera para identificar los riesgos laborales de este sector. Según el doctor Javier Sanz Valero, líder del proyecto, estos profesionales están expuestos a factores que pueden dañar su bienestar físico, mental y social, igual que cualquier otro trabajador en un entorno de alta presión.
Un cóctel de riesgos invisibles
La vida del creador de contenido profesional no se limita a la creatividad. El estudio señala que estos trabajadores suelen enfrentarse a jornadas maratonianas y a una conexión digital continuada que no entiende de descansos. A esto se suma el sedentarismo, la sobreexposición ante miles de personas y una inseguridad laboral crónica, ya que su éxito depende de algoritmos y tendencias cambiantes.
«Para un creador de contenido, su principal activo no es el hardware, sino su capacidad cognitiva y su salud», advierte el doctor Sanz Valero. En este sentido, proteger la salud mental no es un lujo, sino una decisión estratégica para mantener su actividad a largo plazo.
Las patologías del ‘like’
Una primera revisión publicada en la revista Public Health & Surveillance ha comenzado a identificar los procesos patológicos más frecuentes en este colectivo. Aunque hasta ahora la mayoría de los estudios científicos se centraban en cómo las redes afectan a los seguidores, esta investigación invierte el foco hacia el emisor del mensaje.
Los resultados preliminares, que deberán ser confirmados con más trabajos de campo, apuntan a una lista de problemas de salud recurrentes:
- Síndrome de burnout: El agotamiento extremo por la presión de producir contenido constante.
- Ansiedad y depresión: Derivadas de la incertidumbre y el juicio público permanente.
- Desórdenes alimentarios: Vinculados, en muchos casos, a la tiranía de la imagen en plataformas visuales.
Hacia una prevención laboral real
La reciente regulación de esta actividad busca equiparar a los influencers con otros prestadores de servicios de comunicación, pero la ciencia va un paso más allá al buscar metodologías que permitan prevenir estos problemas antes de que aparezcan. El equipo, en el que también colabora la Universidad de Alicante, trabaja para detectar anomalías en las condiciones de trabajo de estos profesionales.
El objetivo final es identificar los factores de riesgo específicos de las redes sociales para establecer medidas de prevención eficaces. Al entender qué es lo que realmente enferma a los creadores de contenido, la salud pública española busca proteger a un colectivo que, a pesar de su visibilidad, ha trabajado hasta ahora en un vacío de protección laboral y sanitaria.




