Imagen: Ministerio del Interior.
La Guardia Civil ha intervenido en un supermercado de Barcelona un total de 246 dosis de un producto etiquetado como miel que, tras ser analizado en laboratorio, ha revelado contener sildenafilo. El responsable del establecimiento está siendo investigado por un presunto delito contra la salud pública al comercializar este medicamento de forma encubierta y sin ningún tipo de control sanitario.
Por: A. Lagar | 21 de abril de 2026
La sospecha inicial nada tenía que ver con la salud pública. En la operación «Nihari», centrada en detectar posibles fraudes eléctricos en 26 supermercados de la capital catalana, los agentes de la Guardia Civil terminaron descubriendo un negocio paralelo de fármacos ilegales.
Durante el registro de uno de estos locales, la patrulla localizó bajo el mostrador 160 sobres de 15 gramos de una sustancia denominada Royal Honey. El producto, fabricado en Tailandia, fue intervenido en ese primer momento como una presunta infracción de contrabando. Sin embargo, ante las dudas sobre su composición real, los investigadores remitieron muestras a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) para su análisis.
Un riesgo para la salud
Los resultados del laboratorio confirmaron que la supuesta miel contenía sildenafilo, el principio activo utilizado para tratar la disfunción eréctil y conocido bajo el nombre comercial de Viagra. La presencia de esta sustancia activa no declarada convierte automáticamente a estos sobres en medicamentos no autorizados, cuya venta está estrictamente prohibida fuera de los canales farmacéuticos controlados.
La Guardia Civil ha advertido que el consumo no supervisado de sildenafilo puede derivar en efectos secundarios de extrema gravedad, especialmente en personas que desconocen estar ingiriendo un fármaco con acción farmacológica potente mientras creen consumir un producto natural.
Reincidencia tras la primera incautación
Tras conocer el informe de la AEMPS, los agentes intentaron localizar al titular del establecimiento para notificarle su condición de investigado por un delito contra la salud pública. Al no dar con él por los canales habituales, regresaron al supermercado donde se produjo una sorpresa: el responsable no solo no había cesado la actividad, sino que había repuesto el producto.
Pese a que en la primera intervención se retiró todo el stock, en esta segunda visita los agentes hallaron otros 86 sobres expuestos al público directamente sobre el mostrador. Para intentar justificar su procedencia, el investigado presentó una factura que resultó ser falsa. En total, el operativo ha logrado retirar del mercado 246 sobres de este producto que suponía un riesgo directo para los consumidores.