Imagen: Ministerio del Interior
La Policía Nacional ha logrado detener en Ávila a un peligroso prófugo que acumulaba doce reclamaciones judiciales, la más grave de ellas por una agresión sexual a un menor de edad. El arrestado, que presumía de armas de fuego en redes sociales, contaba con un historial marcado por la violencia contra sus exparejas y permanecía oculto gracias a la protección de su entorno familiar.
Por: A. Lagar | 26 de abril de 2026
La impunidad de la que disfrutaba uno de los fugitivos más buscados por las autoridades judiciales terminó la madrugada del pasado martes. Agentes de la Policía Nacional desplegaron un operativo de envergadura en la provincia de Ávila para capturar a un hombre que no solo esquivaba a la justicia por una agresión sexual a un menor, sino que arrastraba otras once órdenes de detención relacionadas, en su mayoría, con delitos de violencia de género.
La investigación comenzó cuando los agentes rastrearon su posible paradero en territorio abulense. Durante las pesquisas, los investigadores confirmaron el perfil altamente peligroso del sospechoso. Lejos de mantener un perfil bajo, el prófugo mostraba una actitud desafiante en el mundo digital, donde era muy activo. A través de sus redes sociales, realizaba retransmisiones en directo desde su domicilio en las que exhibía sin pudor diversas armas de fuego.
Un historial de terror y humillación
El historial delictivo que obra en poder de la Policía describe a un individuo «violento y conflictivo», con una trayectoria de maltrato hacia sus parejas sentimentales desde el año 2021. Según el reporte oficial, el detenido sometía a sus víctimas a un clima de intimidación constante, utilizando tanto sus propios teléfonos como los de familiares para lanzar amenazas de muerte.
Los hechos que motivaron sus múltiples reclamaciones por malos tratos revisten una especial crudeza. En varias ocasiones, el agresor llegó a golpear a sus parejas y a arrastrarlas por el suelo. En su búsqueda de degradar a las mujeres con las que mantenía una relación, llegó incluso a cortarles el pelo para humillarlas y, en uno de los episodios más graves, mantuvo retenida a una de ellas en su vivienda durante más de siete días.
El asalto final al refugio del prófugo en Ávila
Localizar al fugitivo no fue tarea sencilla. El hombre se ocultaba en un barrio de la capital abulense, donde contaba con una red de protección formada por sus propios familiares, quienes le proporcionaban cobertura para evitar que fuera detectado por las patrullas policiales.
Dada la peligrosidad del sujeto y la posibilidad de que estuviera armado, la Policía Nacional no escatimó en recursos para su captura. En el dispositivo de asalto, coordinado en la madrugada del martes, participaron efectivos del Grupo Especial de Operaciones (GEO), unidades de la UIP, Guías Caninos y medios aéreos.
Tras su detención, el hombre deberá responder ante los distintos juzgados que le reclamaban por delitos de agresión sexual, malos tratos, quebrantamiento de condena, coacciones, amenazas y revelación de secretos.
La información es de carácter informativo y no tiene efectos jurídicos vinculantes.