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Científicos han logrado secuenciar el genoma completo de hantavirus responsable del brote en el crucero, confirmando que se trata de la estirpe Andes.
Los resultados descartan mutaciones inusuales y vinculan genéticamente este patógeno con los linajes estables que causaron brotes previos en la Patagonia argentina.
Por: A. Lagar | 12 de mayo de 2026
Un equipo internacional de investigadores, liderado por la Universidad de Zúrich y expertos suizos, ha obtenido la primera radiografía detallada del hantavirus que afecta al buque MV Hondius.
Gracias al análisis del material genético de un paciente, los científicos han podido identificar con precisión ante qué tipo de amenaza nos encontramos.
Los datos, publicados en la plataforma Virological.org, confirman que el patógeno pertenece a la estirpe de los virus Andes (ANDV). Esta variante de hantavirus es endémica de América del Sur y es conocida por ser la única capaz de transmitirse entre seres humanos.
Sin señales de mutaciones extrañas
Una de las principales preocupaciones de las autoridades era la aparición de una variante nueva o un híbrido viral de hantavirus.
Sin embargo, el estudio demuestra que no existen señales de «reordenamiento», un proceso donde diferentes cepas intercambian fragmentos para crear una versión distinta.
Esta estabilidad genética sugiere que el brote actual no es el resultado de una mezcla reciente, sino de un linaje que ya se conocía.
El virus presenta una estructura consistente con lo que los expertos llaman un evento de «derrame» desde roedores silvestres hacia personas.
Un rastro que lleva a 2018
Al comparar el código genético actual con las bases de datos globales, los parientes más cercanos resultaron ser los virus que protagonizaron el brote de 2018 y 2019 en Argentina.
La variación encontrada es mínima y entra dentro de lo que se considera una evolución natural en su reservorio animal.
Damien Tully, profesor del London School of Hygiene & Tropical Medicine, considera que la ausencia de cambios drásticos es una señal tranquilizadora.
No obstante, advierte que un solo genoma no basta para saber si los contagios actuales se deben a múltiples saltos desde animales o a una cadena de transmisión entre personas.
Garantía para los diagnósticos de hantavirus
Más allá de la investigación académica, este hallazgo tiene una utilidad práctica vital: asegurar que las pruebas de detección funcionan.
Al conocer la secuencia exacta de nucleótidos, los laboratorios han podido validar que las PCR actuales siguen siendo eficaces para identificar el virus.
Si el virus hubiera mutado en las regiones que estas pruebas deben detectar, se correría el riesgo de obtener falsos negativos.
Por ahora, ese escenario queda descartado, permitiendo que la vigilancia sanitaria sobre los pasajeros y tripulantes evacuados sea precisa y fiable.