Imagen de recurso: La falsa sensación de seguridad es el mayor obstáculo en la prevención de ahogamientos según los expertos.
Saberse la teoría no salva vidas en el agua. Un estudio masivo alerta de que la mayoría de los jóvenes suspende en prevención de ahogamientos al enfrentarse a situaciones reales: aunque conocen los riesgos, su falta de habilidad física y el impulso de realizar «rescates heroicos» están disparando las tragedias en zonas sin vigilancia.
Por: A. Lagar | Fecha: 14 de abril de 2026
La gran brecha entre la teoría y la práctica
Un estudio transversal llevado a cabo en la ciudad costera de Ningbo analizó el conocimiento y el comportamiento de 4.759 niños y adolescentes en edad escolar. Los resultados mostraron que más del 90% de los jóvenes comprende los principios básicos de prevención de ahogamientos, como la importancia de no nadar solos y la necesidad de contar con la supervisión de un adulto.
Sin embargo, la realidad física es muy distinta a lo que saben sobre el papel: apenas un 15,53% de los estudiantes encuestados afirmó ser capaz de nadar 25 metros de forma continua y mantenerse a flote durante más de 30 segundos. Además, durante el último año, un 4,29% de los jóvenes participó en actividades acuáticas en lugares sin vigilancia ni equipos de rescate, y un 10,74% lo hizo acompañado de un tutor, pero igualmente sin salvavidas ni medidas de seguridad.
El perfil de mayor riesgo: varones y falta de supervisión
Los investigadores descubrieron que no todos los adolescentes asumen los mismos riesgos. Los varones tienen una probabilidad significativamente mayor de participar en actividades acuáticas peligrosas y presentan un menor dominio de los conocimientos de prevención en comparación con las mujeres.
Por otro lado, factores como la edad y el entorno social también son determinantes. Los alumnos mayores, los estudiantes sin registro de residencia local y aquellos que viven en internados mostraron un conocimiento más bajo sobre cómo evitar ahogamientos. En el caso específico de los estudiantes de internados, los expertos señalan que esta vulnerabilidad podría estar relacionada con una menor supervisión de los padres y con menos oportunidades para hablar sobre prácticas de seguridad fuera del colegio.
Los peligros mortales de los «rescates heroicos»
Aunque el nivel general de conocimientos es alto, existen lagunas fatales a la hora de reaccionar ante una emergencia. La encuesta reveló que la medida de prevención con la tasa de conocimiento más baja es la advertencia de no intentar formar una «cadena humana» para rescatar a alguien que se está ahogando; solo el 77,56% de los encuestados sabía que esto es una mala idea.
El segundo error más común es creer que arrojarse al agua para salvar a una víctima es lo correcto. El 88,91% identificó correctamente que «incluso los nadadores expertos nunca deben saltar inmediatamente para salvar a una persona que se ahoga», lo que significa que más de un 11% de los jóvenes todavía está en riesgo de cometer una imprudencia letal al intentar un rescate impulsivo.
La educación en el aula ya no es suficiente
Los autores del estudio concluyen que dominar la teoría es un factor protector frente a las conductas de riesgo, pero la educación puramente informativa es insuficiente por sí sola. Factores como la presión social de los amigos, la falta de supervisión y la carencia de habilidades prácticas de natación perpetúan los hábitos peligrosos. Para reducir estas tragedias, los investigadores piden intervenciones que combinen la educación con entrenamientos reales en el agua y un mayor apoyo comunitario.
La opinión
Para que nos entendamos de forma clara: de nada sirve que los chavales saquen un 10 en un examen tipo test sobre seguridad en el agua si luego se tiran a lo loco en el primer pantano o río que ven, o si directamente no saben ni mantenerse a flote medio minuto.
Este estudio nos pone frente a un espejo muy claro: los adolescentes (y muy especialmente los chicos que están lejos de la mirada estricta de sus padres) a menudo se creen invencibles. Hace falta menos teoría de pizarra y más lanzarse a la piscina a enseñarles a nadar en condiciones.
Si no les quitamos de la cabeza la idea de jugar a ser socorristas haciendo cadenas humanas y no les damos herramientas reales de supervivencia, seguiremos lamentando las mismas tragedias cada verano. Saber que el fuego quema no evita que te quemes si no sabes cómo usar el extintor; con el agua pasa exactamente lo mismo.
Citas: Zhong Z, Wang S, Zhu Y, Xue J, Lou W, Zhang T and Chen J (2026) Drowning prevention knowledge and risk behaviors among children and adolescents in China: a cross-sectional study. Front. Public Health 14:1821083. doi: 10.3389/fpubh.2026.1821083





