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La exposición a infrasonidos podría ser la responsable de que sintamos presencias extrañas o irritabilidad en ciertos lugares sin una causa aparente.
Este fenómeno físico, imperceptible para el oído humano, eleva los niveles de cortisol y altera el estado de ánimo, sugiriendo que nuestro cuerpo reacciona a vibraciones que no podemos escuchar conscientemente.
Por: A. Lagar | 13 de mayo de 2026
Imagine que visita un edificio antiguo. De repente, su estado de ánimo cambia; se siente agitado y alerta, aunque no ve ni oye nada fuera de lo común. Es una sensación que muchos atribuyen a lo sobrenatural.
Sin embargo, la ciencia apunta hacia una dirección más terrenal. En los sótanos de construcciones viejas, las tuberías y los sistemas de ventilación suelen producir vibraciones de muy baja frecuencia.
El sonido que no se escucha
Estas ondas se conocen como infrasonidos. Se trata de sonidos con una frecuencia inferior a 20 Hz, lo que los sitúa fuera del alcance del sistema auditivo humano.
Aunque animales como los elefantes los usan para comunicarse a larga distancia, nuestra relación con ellos ha sido un misterio.
Ahora, investigadores de la Universidad MacEwan y la Universidad de Alberta han analizado cómo nos afectan.
El profesor Rodney Schmaltz, autor principal del estudio publicado en Frontiers in Behavioral Neuroscience, explica que estos sonidos están en todas partes. Aparecen cerca del tráfico, la maquinaria industrial y los sistemas de ventilación.
Una respuesta física invisible
Para entender este fenómeno, los científicos reunieron a 36 participantes en una habitación. Mientras escuchaban música, se utilizaron subwoofers ocultos para emitir infrasonidos a 18 Hz a la mitad del grupo.
Los resultados fueron reveladores. Aquellos expuestos a las ondas imperceptibles mostraron niveles más altos de cortisol salival, la hormona vinculada al estrés.
Además, los participantes manifestaron sentirse más irritables y con menos interés. Curiosamente, ninguno de ellos fue capaz de identificar que se estaba reproduciendo un sonido de baja frecuencia durante el experimento.
El cuerpo en alerta
«Nuestro cuerpo puede responder a los infrasonidos incluso cuando no podemos oírlos», señala Schmaltz. El aumento de la irritabilidad y el cortisol son mecanismos naturales para inducir un estado de alerta ante factores estresantes.
El investigador Trevor Hamilton advierte que, si bien esta respuesta es evolutivamente útil para situaciones inmediatas, no es beneficiosa si se prolonga. Una liberación constante de cortisol podría alterar la salud mental y fisiológica.
Esto sugiere que vivir o trabajar en entornos con maquinaria ruidosa o ventilación defectuosa podría afectar el bienestar sin que las personas sepan el motivo de su malestar.
Más allá de los fantasmas
Este hallazgo ofrece una explicación física a las experiencias paranormales. Si una persona cree que un lugar está encantado, es fácil atribuir la agitación causada por el sonido a un espíritu.
No obstante, el estudio es solo un primer paso. Los científicos solo han probado una frecuencia específica de 18 Hz y reconocen que en el mundo real los sonidos son más complejos.
En el futuro, la investigación de nuevas frecuencias y duraciones de exposición podría ayudar a crear normativas de ruido más estrictas. Por ahora, si siente algo extraño en un sótano, es muy probable que la causa sea la vibración de una tubería y no un fantasma.
Citas: Scatterty KR, VonStein D, Prichard LB, Franczak BC, Hamilton TJ and Schmaltz RM (2026) Infrasound exposure is linked to aversive responding, negative appraisal, and elevated salivary cortisol in humans. Front. Behav. Neurosci. 20:1729876. doi: 10.3389/fnbeh.2026.1729876

