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Científicas de la Universidad Católica de Valencia demuestran que las medusas capturadas por accidente en el Mediterráneo son una fuente de colágeno de altísima calidad para la medicina y la cosmética.
Lo que para un pescador es una pesadilla de redes pegajosas y jornadas de trabajo extra, para la ciencia es una mina de oro biológica.
Un equipo de investigadoras del Instituto de Investigación en Medio Ambiente y Ciencia Marina (IMEDMAR-UCV), liderado por la doctora Ainara Ballesteros y la doctoranda Raquel Torres, ha puesto el foco en la Rhizostoma pulmo.
Esta especie, conocida popularmente como aguamala, se queda atrapada de forma masiva en las redes de la pesca artesanal en España. Hasta ahora su destino era acabar siendo descartada como material sin valor.
El «residuo» que no tiene nada que envidiar al material de lujo
El equipo de la UCV trabajó codo con codo con pescadores locales para comparar dos tipos de muestras: medusas recogidas delicadamente a mano y aquellas que terminaban en las redes por accidente (el llamado bycatch).
El resultado en el laboratorio ha sido una sorpresa para el sector: el colágeno extraído de las medusas capturadas por error mantiene la misma integridad estructural y pureza que el recogido con mimo.
Esto significa que el estrés de la captura y el contacto con las redes no dañan la proteína, validando a estas capturas accidentales como una materia prima viable y de bajo coste.
Las aplicaciones que se barajan no son menores:
- Cosmética de alta gama: Cremas y tratamientos para la piel.
- Ingeniería de tejidos: Creación de andamios para regenerar órganos o piel humana.
- Medicina regenerativa: Apósitos para heridas y sistemas de liberación de fármacos.
- Nutracéuticos: Suplementos alimenticios de origen marino.
¿Por qué colágeno de medusa?
Tradicionalmente, el colágeno se extrae de mamíferos, lo que conlleva riesgos de transmisión de enfermedades (zoonosis) y restricciones religiosas o éticas para muchos consumidores.
El colágeno marino de la Rhizostoma pulmo se posiciona como una alternativa más segura y alineada con las nuevas demandas de consumo sostenible.
Sin embargo, el camino de la red al bote de crema no es tan sencillo.
Los pescadores, aunque se han mostrado entusiasmados con la posibilidad de obtener ingresos extra y reducir sus residuos, han puesto sobre la mesa la realidad del día a día en el puerto.
Los obstáculos
A pesar de la disposición de los trabajadores del mar, que han colaborado activamente enviando fotos y datos de sus capturas diarias al equipo de investigación, existen barreras estructurales importantes:
- Falta de infraestructura: Los puertos no están preparados para procesar o almacenar este material de forma inmediata.
- Incentivos inexistentes: Actualmente no hay un beneficio económico claro que compense el esfuerzo de separar y conservar las medusas.
- Formación técnica: Se requiere formación específica para que el sector pesquero aprenda a tratar este recurso como un producto biotecnológico y no como desecho.
Economía circular en el Mediterráneo
Este proyecto no busca simplemente limpiar las redes, sino aplicar el concepto de residuo cero.
En un contexto donde el cambio climático y la sobrepesca alteran los ecosistemas, las proliferaciones de medusas son cada vez más frecuentes.
El estudio ya se está expandiendo a otras zonas del Mediterráneo español para entender si este modelo es replicable a mayor escala.
La ciencia ya ha hecho su parte demostrando que el colágeno está ahí y es excelente; ahora falta que la industria y la administración decidan si quieren pescar esta oportunidad.
Citas: Torres R, Salazar J, Revert-Ros F, Tena-Medialdea J and Ballesteros A (2026) Engaging small-scale fishers in a circular bioeconomy: valorization of Rhizostoma pulmo (Macri, 1778) jellyfish bycatch for sustainable collagen production. Front. Mar. Sci. 13:1760045. doi: 10.3389/fmars.2026.1760045


