Imagen de recurso: La presencia de vías sanguíneas alternativas es el mejor predictor de éxito tras un ictus grave.
Una nueva investigación revela que la red de vasos sanguíneos secundarios del cerebro, conocida como circulación colateral, es el factor decisivo para predecir si un paciente se recuperará favorablemente tras sufrir un infarto cerebral extenso. Este hallazgo demuestra que una prueba rápida y accesible puede ayudar a los médicos a anticipar el pronóstico y tomar mejores decisiones en las primeras horas críticas del ictus.
Por: A. Lagar | Fecha: 14 de abril de 2026
¿Qué es la circulación colateral y por qué salva cerebros?
El tratamiento endovascular (trombectomía) ha revolucionado la atención del ictus isquémico agudo causado por la oclusión de un gran vaso, pero los resultados en los pacientes que sufren un infarto extenso («large-core») siguen siendo muy variables. Para entender por qué algunos pacientes se recuperan mejor que otros con lesiones de tamaño similar, los investigadores se han fijado en la circulación colateral.
Las colaterales son vías sanguíneas alternativas que pueden mantener cierto flujo de sangre hacia el tejido cerebral cuando la arteria principal está bloqueada. Los estudios demuestran que cuando este flujo se mantiene a través de estas vías alternativas, el área dañada suele crecer más lentamente y la zona de penumbra isquémica (tejido en riesgo pero viable) sobrevive más tiempo.
Por el contrario, cuando estas colaterales están ausentes, la lesión se propaga rápidamente y el empeoramiento neurológico es más común.
Un descubrimiento crucial en las primeras 6 horas
Un estudio retrospectivo publicado en abril de 2026 en la revista Frontiers in Stroke, liderado por el investigador Andrés Gallardo y su equipo, analizó a 54 pacientes que sufrieron un ictus isquémico de gran extensión en la circulación anterior del cerebro y que fueron atendidos en las primeras 6 horas desde el inicio de los síntomas.
El equipo médico evaluó el estado de las colaterales mediante una angiografía por tomografía computarizada (CTA) simple, clasificándolas con la escala de Tan, que va de 0 (ausentes) a 3 (completas). En este grupo de pacientes, 24 no presentaban colaterales (Grado 0), 14 tenían colaterales moderadas (Grado 1) y 16 tenían buenas colaterales (Grado 2), sin que ningún paciente presentara el grado máximo.
Tener un «plan B» marca la diferencia
Los resultados a los 90 días fueron reveladores. Los pacientes que no tenían circulación colateral (Grado 0) mostraron los peores resultados funcionales, con una mediana de 4 en la escala modificada de Rankin (mRS), lo que implica una dependencia o discapacidad moderada-grave.
En cambio, aquellos que tenían vasos colaterales moderados o buenos obtuvieron puntuaciones de 2 y 1 respectivamente, lo que se traduce en una independencia funcional mucho mayor. El estudio determinó que cada aumento de grado en el estado de las colaterales se asocia con menores probabilidades de sufrir una discapacidad grave a los 3 meses. Curiosamente, los datos sugieren un patrón de «todo o nada»: tener al menos algo de flujo colateral ya marca una diferencia drástica frente a no tener ninguno, comportándose de manera bastante similar los pacientes con colaterales moderadas y buenas.
Impacto en la práctica clínica diaria
Uno de los puntos más destacables de esta investigación es su utilidad en el mundo real. En situaciones donde hay que actuar a contrarreloj y los recursos de neuroimagen avanzada no están disponibles en todos los hospitales, utilizar una simple CTA (una prueba rápida y muy accesible) permite a los médicos estimar rápidamente la capacidad de recuperación del paciente.
Esta evaluación rápida puede guiar decisiones cruciales sobre la terapia endovascular, ayudar a priorizar traslados a centros especializados en trombectomía y, sobre todo, proporcionar a las familias una visión mucho más clara y realista sobre el pronóstico del paciente.
La opinión del hallazgo
Imagina que el flujo de sangre en tu cerebro es como el tráfico de vehículos en una autopista principal. De repente, ocurre un accidente masivo que bloquea completamente la carretera (eso es un ictus isquémico por oclusión de un gran vaso). Todo el tejido cerebral que está «más adelante» en la autopista empieza a asfixiarse porque no le llegan suministros.
Lo que nos dice este estudio es que el secreto de la recuperación está en las «carreteras secundarias» o caminos de tierra (las colaterales). Si tu cerebro tiene estos caminos vecinales abiertos, parte del tráfico de sangre puede desviarse y seguir llegando a las zonas necesitadas, manteniendo el tejido vivo mientras los médicos trabajan para despejar la autopista principal (mediante cirugía o medicación).
El gran descubrimiento aquí es que los doctores no necesitan máquinas del futuro ni pruebas de horas para saber si tienes esas carreteras secundarias. Con un escáner rápido y básico (CTA), pueden ver si cuentas con ese «plan B» circulatorio. Si no tienes esos desvíos (Grado 0), los daños lamentablemente serán mucho más graves. Pero si tienes aunque sea un caminito de tierra abierto, tus probabilidades de salir caminando del hospital y recuperar tu vida son muchísimo mayores.
Citas: Gallardo A, Lavados PM, Albiña-Palmarola P, Cavada G, Roldán A and Olavarría VV (2026) Collateral status predicts functional outcome in early-treated large-core anterior circulation stroke. Front. Stroke 5:1755828. doi: 10.3389/fstro.2026.1755828







