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El Ayuntamiento de València ha cerrado el grifo a los impagos recuperando casi siete millones de euros en 2025 a través de la Inspección Tributaria. Un botín que servirá para mejorar la ciudad a costa de quienes intentaron saltarse el paso por caja.
Ni efectos especiales ni magia: pura diligencia. La Inspección Tributaria de València se ha puesto las pilas en 2025 logrando rescatar 6.944.561,11 euros. La cifra es un golpe sobre la mesa frente a los 5,1 millones del año anterior. Según María José Ferrer San Segundo, concejala de Hacienda, esto no va solo de recaudar, sino de avisar a navegantes: cumplir con los impuestos es la norma, y quien no lo haga, acabará pasando por el despacho de inspección. Porque admitámoslo, hay cosas que simplemente no cuadran; como esas ofertas de cervezas a 1€ que huelen a chamusquina, en la fiscalidad municipal los milagros no existen y los «olvidos» salen caros.
El desglose del «rescate» fiscal
La lupa municipal ha estado más limpia que nunca, centrándose en varios puntos clave donde el dinero se solía quedar «traspapelado»:
- Plusvalía: Se han recuperado 1,59 millones de euros tras revisar más de 2.600 transmisiones mal declaradas.
- ICIO (Obras): Las inspecciones en construcción han inyectado 2,3 millones de euros a las arcas públicas.
- IAE (Empresas): Las 339 actuaciones a grandes actividades económicas han devuelto 2,68 millones, asegurando además que en los próximos años la matrícula del impuesto suba de forma natural.
Menos líos , más dinero en el bolsillo
Lo curioso de este año es que la litigiosidad ha caído un 78%. Se pelea menos en los juzgados y se resuelve más rápido en los despachos. De hecho, no todo ha sido recaudar: la revisión de la plusvalía ha permitido que 560.994 euros vuelvan a los bolsillos de los ciudadanos por cobros indebidos o nulidades. Un «quid pro quo» en toda regla donde la justicia fiscal parece haber ganado la partida.
Objetivo 2026: El plan ya está en marcha
La Junta de Gobierno no pierde el tiempo y ya ha aprobado el Plan de Inspección para 2026. El mensaje es claro: transparencia total y tolerancia cero con el «escaqueo» fiscal.
Si tú eres de los que cumple y tiene sus papeles al día, puedes respirar tranquilo; esto no va por ti, sino por los «listillos» que intentan jugar al despiste. Al final, no es solo una cuestión de números, es de justicia: lo que ellos no pagan lo acabamos sufriendo los demás en peores servicios.
Mantener una ciudad como València cuesta dinero, y para que ese esfuerzo se transforme en mejores parques y seguridad, tenemos que arrimar el hombro todos.