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Las autoridades de tráfico intensifican desde hoy y hasta el próximo domingo el control de velocidad en vías urbanas e interurbanas para frenar una tendencia que el año pasado se cobró la vida de 307 personas en España.
Por: A. Lagar | 13 de abril de 2026
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha activado este lunes una nueva ofensiva contra el exceso de velocidad, uno de los factores más críticos en la siniestralidad vial. Durante los próximos siete días, hasta el domingo 19 de abril, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y las policías locales que se sumen a la iniciativa multiplicarán su presencia en las carreteras. El foco estará puesto, principalmente, en aquellos tramos de riesgo y puntos donde la acumulación de accidentes es mayor.
Esta movilización no es aislada. Se enmarca en una estrategia coordinada a nivel europeo por la asociación RoadPol, lo que supone que la vigilancia se extremará de forma simultánea en todos los países adheridos. El objetivo final es ambicioso pero necesario: cumplir con la Estrategia Española de Seguridad Vial 2030 y reducir a la mitad el número de fallecidos para el final de la década.
Un repunte preocupante en las cifras
Los datos que maneja el Ministerio del Interior justifican la contundencia de la medida. En 2024, la velocidad inadecuada fue un factor determinante en el 22% de los siniestros mortales. El balance cerró con 307 fallecidos, lo que representa un incremento del 5,5% respecto al año anterior.
Pese a las advertencias constantes, el incumplimiento de los límites sigue siendo una asignatura pendiente para los conductores españoles. Según los registros de flujo libre, el 60% de los usuarios supera la velocidad permitida en carreteras convencionales, mientras que en zonas urbanas lo hace casi la mitad de los conductores. En autovías y autopistas, la cifra de infractores ronda el 40%.
La física del accidente: por qué cada kilómetro cuenta
Desde el Observatorio Europeo de Seguridad Vial recuerdan que la velocidad no solo aumenta la probabilidad de sufrir un accidente, sino que dicta su gravedad. Un incremento de apenas 10 km/h duplica el riesgo de morir en un impacto. Por el contrario, reducir la velocidad media en solo 1 km/h podría salvar más de 2.200 vidas al año en todo el continente.
La vulnerabilidad de los peatones es otro de los puntos clave. Mientras que a 30 km/h el riesgo de muerte en un atropello es del 5%, al alcanzar los 80 km/h la supervivencia es prácticamente imposible.
Más tecnología y vigilancia en el control de velocidad
Para combatir estas cifras, la DGT sigue reforzando su infraestructura. El pasado mes de febrero se incorporaron 33 nuevos radares (20 fijos y 13 de tramo) repartidos por once comunidades autónomas. Estas herramientas se suman a los radares móviles y a la vigilancia aérea mediante helicópteros.
La eficacia de estos sistemas está avalada por la trayectoria histórica: desde la implantación del primer plan de radares fijos en 2005, el número de víctimas mortales se ha reducido en un 75%. Además, la industria del motor ya se ha aliado con la seguridad vial; desde 2024, todos los vehículos nuevos deben incorporar el Asistente Inteligente de Velocidad (ISA), un sistema ADAS diseñado para informar al conductor de los límites de la vía y ayudarle a respetarlos.