Imagen: CSIC
Olvida las naves espaciales porque el viaje ocurre bajo tierra dentro de latas de conserva llenas de biodiversidad.
Por A. Lagar | 12 de junio de 2026
¿Alguna vez te has parado a pensar en lo que comes?
Si echas un vistazo a tu plato descubrirás que casi todo nace del mismo sitio.
Marta García-Díaz, Cristina Nieto y Marina Palancar acaban de publicar un libro titulado Las semillas dentro de la colección ¿Qué sabemos de? editado por CSIC-Catarata.
Estas investigadoras del Centro de Recursos Fitogenéticos del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria lanzan una advertencia seria sobre la ceguera vegetal que padecemos colectivamente.
Básicamente nos recuerdan que el reino vegetal funciona perfectamente de forma autónoma pero la humanidad colapsaría por completo sin estos diminutos granos de vida.
La situación resulta alarmante si miramos los datos oficiales.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura señala que perdimos cerca del 75% de la diversidad de plantas cultivadas desde inicios del siglo pasado.
Hemos cambiado campos llenos de variedades tradicionales por monocultivos masivos idénticos que ponen en riesgo la seguridad alimentaria global.
¿Cómo puede una estructura vegetal pesar veinte kilos o ser invisible?
La naturaleza no hace nada por capricho.
El diseño de cada variedad responde a una estrategia evolutiva para sobrevivir en entornos o conquistar nuevos territorios.
Si exploramos los tamaños encontramos un abanico asombroso que va desde las partículas microscópicas de las orquídeas hasta el colosal coco de mar.
| Especie | Peso / Tamaño aproximado | Estrategia de dispersión |
| Orquídea | Como una mota de polvo | Dispersión aérea por el viento a largas distancias |
| Mimosa acuática | Voluminosa, ligera con bolsas de aire | Flotación en corrientes de agua dulce o marina |
| Coco de mar | Hasta 20 kg de peso | Flotación oceánica entre islas (Seychelles) |
| Aguacate / Mango | Grande respecto al fruto | Coevolución con fauna local para transporte terrestre |
Las formas esféricas u ovoides facilitan que los animales traguen las estructuras sin romperlas.
De este modo viajan protegidas por el tracto digestivo de mamíferos o aves para acabar en la tierra abonadas de forma natural.
Las variedades acuáticas desarrollan tejidos esponjosos internos que funcionan como chalecos salvavidas biológicos.
¿Quién inventó la idea de guardar semillas para el futuro?
La costumbre de apartar una porción de la cosecha para el año siguiente es tan vieja como la propia agricultura.
Sin embargo la creación del primer banco de germoplasma científico moderno ocurrió en la década de 1920 gracias al agrónomo ruso Nikolái Vavílov.
Este investigador detectó la urgencia de almacenar muestras para mejorar los cultivos soviéticos y viajó por todo el planeta recolectando material genético.
Durante el verano de 1927 Vavílov estuvo recorriendo montañas españolas buscando variedades autóctonas de escanda.
La preocupación mundial estalló en los años setenta debido a la expansión de la agricultura industrializada.
Hoy existen más de 1.700 bancos repartidos por el globo terráqueo encargados de custodiar este patrimonio botánico.
En nuestro territorio el Centro de Recursos Fitogenéticos lidera la conservación guardando parientes silvestres, especies en desuso y variedades comerciales obsoletas de altísimo valor científico.
¿Por qué los científicos usan latas de tomate frito en los laboratorios?
El proceso para procesar el material biológico en el CRF es meticuloso.
Cuando una muestra llega tras una donación o una expedición recibe un código numérico de registro donde se anota su procedencia, fecha de recogida, estado de salud y fenología.
Luego se limpia, se seca minuciosamente para impedir que germine antes de tiempo y se comprueba su viabilidad mediante análisis científicos.
El almacenamiento final utiliza tecnología de frío dividida según su uso posterior:
- Cámaras activas (-4 °C): Custodian las muestras de uso frecuente guardadas en frascos herméticos de vidrio con sensores para vigilar la humedad ambiental.
- Cámaras base (-18 °C): Orientadas al largo plazo donde las muestras descansan aisladas de la luz dentro de búnkeres de aluminio idénticos a latas de conserva tradicionales.
¿Qué se esconde dentro de la montaña helada de Svalbard?
Existe un último nivel de seguridad situado en el archipiélago ártico a unos 1.300 kilómetros del Polo Norte.
El Banco Mundial de Semillas de Svalbard actúa como una caja de seguridad global que protege copias de los almacenes nacionales frente a catástrofes, guerras o inundaciones.
Esta infraestructura construida en el permafrost abre dos veces al año para recibir cargamentos de todo el mundo.
Desde el año 2022 las instituciones españolas envían duplicados de sus colecciones botánicas hacia este búnker ártico.
El objetivo es salvaguardar el 40% de los fondos almacenados en los quince centros repartidos por España.
Este esfuerzo colectivo internacional recibió el reconocimiento del Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional el pasado 20 de mayo.
¿Quieres seguir descubriendo los secretos más alucinantes que la ciencia esconde? Entra en nuestra sección dedicada aquí.