La escopeta nacional | Ayuntamiento de Madrid
‘La escopeta nacional’ salta del cine al Teatro Español de la mano de Juan Echanove para demostrar que las altas esferas no han cambiado tanto en este medio siglo.
Por A. Lagar | 12 de junio de 2026
¿De qué va este tinglado que se ha montado en Madrid?
Este verano toca reírse de las miserias del poder.
El Teatro Español acoge la adaptación de una de las películas más brutales de nuestra historia.
Juan Echanove se pone a los mandos de la dirección para dar vida al guion de Luis García-Berlanga y Rafael Azcona.
La Sala Principal de este edificio histórico se va a transformar en una finca de caza donde se cuecen los chanchullos más locos que te puedas imaginar.
La obra estará en cartelera desde el 16 de junio hasta el 26 de julio.
Tienes semanas de sobra para pillar tu entrada, pero no te duermas porque el morbo por ver cómo se traslada este universo al escenario promete agotar las entradas volando.
Las funciones arrancan a las 19:00 horas, el momento perfecto para salir del teatro con el cuerpo listo para una cena.
¿Quién es el valiente que se mete en este avispero?
El peso de guiar al espectador por este laberinto recae en Jaume Canivell.
Este personaje es un empresario catalán que viaja hasta la capital con un objetivo clarísimo: cerrar unos contratos comerciales que le solucionen la vida.
Para ganarse el favor de la gente que corta el bacalao, el hombre no tiene mejor idea que pagar una cacería organizada para los peces gordos del régimen franquista.
Lo que parecía un plan de negocios redondo se tuerce desde el minuto uno.
El dinero de este fabricante de porteros automáticos sirve para financiar el vicio de unos aristócratas venidos a menos y de unos políticos que solo piensan en mantener su estatus.
Las situaciones absurdas se encadenan sin frenos en una finca donde el sentido común brilla por su ausencia.
¿Qué personajes se dedican a boicotear al pobre empresario?
El elenco de sospechosos habituales es una auténtica fantasía.
Bernardo Sánchez Salas se ha encargado de adaptar el texto original de forma que la esencia satírica permanezca intacta.
En el escenario te vas a encontrar con un ministro con muchas ganas de fiesta, un marqués arruinado que solo quiere exprimir los bolsillos ajenos y un clérigo que tiene de santo lo mismo que de aburrido.
A lo largo de los 120 minutos que dura el espectáculo, estos tipos se dedican a pedirse favores cruzados, tramar intrigas de pasillo y generar malentendidos monumentales. Nadie da un paso sin pedir algo a cambio. Es un ecosistema salvaje donde cada individuo mira únicamente por su propio ombligo mientras el pobre Canivell ve cómo sus opciones de negocio se van al traste entre disparo y disparo.
¿Quiénes se meten en la piel de esta panda de aprovechados?
Para sacar adelante una función de este calibre hacía falta un grupo de actores que supiera captar el tono de la comedia original.
El reparto principal mete miedo de lo bueno que es.
Pere Ponce asume la responsabilidad de encarnar al atribulado Jaume Canivell. Junto a él, Marta Ribera interpreta a Mercè y Luisa Martín se transforma en Chus para dar réplica a las locuras que suceden en la finca.
El aristócrata de la función, el Marqués de Leguineche, cobra vida gracias a Enrique Viana, mientras que Elisa Matilla defiende el papel de Vera del Bosque.
El Padre Calvo, ese cura tan peculiar, corre a cargo de Pedro Mari Sánchez.
Pero la lista no se queda ahí.
El despliegue de talento incluye nombres como José Ramón Arredondo, Chusa Barbero, Ángel Burgos, Javi Coll, Salva Duyat, Patxi Freytez, Ángel Galán, Javier Mora, Verónica Morejón, Manuel Pico, David Pinilla, Chema Ruiz y Eugenio Villota.
Un equipo gigantesco de arte.
¿Por qué esta historia nos toca la fibra hoy en día?
Juan Echanove lo tiene claro.
Para el director madrileño, este texto sigue funcionando como un espejo impecable donde mirarnos.
Aunque la película original retrataba la España de finales de los años setenta, los mecanismos para escalar puestos y conseguir favores políticos no han variado tanto en sus dinámicas profundas.
La risa es el vehículo que utiliza este montaje para hacernos reflexionar sobre la corrupción moral de las élites.
Es una crítica sobre cómo las estructuras de influencia se perpetúan a lo largo de las décadas.
Te ríes a carcajadas durante toda la representación, pero sales del teatro con un regusto amargo al darte cuenta de que el mundo real funciona de una manera muy parecida.
¿Qué secretos esconde la puesta en escena del Teatro Español?
Para que te sientas dentro de esa cacería, el equipo técnico ha realizado un despliegue de primer nivel.
La escenografía que recrea los salones y los campos de la finca es un diseño de Isi Ponce.
El vestuario de época que lucen los actores ha sido confeccionado por Tania Tajadura, logrando reflejar la pomposidad de la alta sociedad de aquellos años.
La atmósfera asfixiante y cómica se apoya en la iluminación de Miguel Ángel Camacho, que trabaja en sintonía con la música compuesta por Ángel Galán.
Para rematar la transformación física de los personajes, Paloma Pérez Schmunk se encarga del departamento de caracterización.
Todo está medido al milímetro para que el viaje temporal sea absoluto.
¿Cómo funciona el pase especial a ‘La escopeta nacional’?
El Teatro Español mantiene su compromiso para que nadie se quede fuera de esta experiencia.
La sesión del viernes 26 de junio contará con medidas específicas de accesibilidad, ofreciendo un sistema de audiodescripción para personas con discapacidad visual y sobretitulado para personas sordas.
Si necesitas hacer uso de estos servicios, la organización del teatro recomienda tener en cuenta la disposición de la sala a la hora de comprar las entradas.
Conviene evitar las primeras filas del patio de butacas y adquirir las localidades a partir de la fila 5 para asegurar una visibilidad óptima.
Una oportunidad magnífica para disfrutar del teatro.
Si quieres seguir descubriendo los mejores planes para exprimir Madrid este verano, quédate por aquí en nuestra sección dedicada.