Recreación digital de recurso
La culpa de que casi todo el mundo use la mano derecha para escribir, cocinar o saludar no es de tus profesores, sino de tus ancestros.
Por: A. Lagar | 27 de mayo de 2026
¿Alguna vez te has parado a pensar por qué compartes con la inmensa mayoría de la población mundial la costumbre de coger el bolígrafo con la mano derecha?
No es una simple casualidad cultural ni un capricho de la educación infantil.
Un grupo de científicos de la Universidad de Oxford ha decidido indagar en los rincones más profundos de nuestra historia evolutiva para resolver uno de los enigmas más extraños de la biología humana: la lateralidad.
Los resultados, publicados en la prestigiosa revista Plos Biology, desmontan viejos mitos y apuntan directamente a dos culpables muy claros: nuestra forma de caminar y el espectacular tamaño de nuestro cerebro.
El club del 90%: una rareza en la naturaleza
Si echas un vistazo a tu alrededor, notarás que encontrar a una persona zurda es casi como buscar un trébol de cuatro hojas.
Aproximadamente el 90 % de los seres humanos de todas las culturas emplean la mano derecha para realizar las tareas cotidianas más complejas.
Lo verdaderamente fascinante es que somos los únicos primates que muestran una preferencia poblacional de semejante magnitud.
En el reino animal, y especialmente entre nuestros parientes más cercanos, el uso de las extremidades suele estar bastante más repartido.
Algunos chimpancés prefieren la izquierda, otros la derecha, pero ninguna especie muestra ese abrumador sesgo del 90 % hacia un lado concreto.
Hasta ahora, este fenómeno situaba a la humanidad al margen de cualquier patrón lógico de la naturaleza. Éramos la gran anomalía evolutiva.
Las variables analizadas en el reino de los primates
Para entender qué nos hace tan especiales, el equipo de investigación recopiló y comparó datos masivos de individuos pertenecientes a 41 especies de monos y simios.
Utilizaron complejos modelos bayesianos que tienen en cuenta las relaciones evolutivas entre familias para poner a prueba las hipótesis clásicas sobre el desarrollo de la lateralidad.
Entre los factores analizados se incluyeron:
- El uso y la fabricación de herramientas complejas.
- El tipo de dieta y las estrategias de recolección de alimento.
- El hábitat natural (árboles versus suelo).
- La masa corporal total de cada especie.
- La organización social y el tamaño de los grupos.
- El tamaño relativo del cerebro.
- El tipo de locomoción o forma de desplazarse.
Al cruzar todas estas variables, ocurrió algo mágico en el ordenador de los científicos.
Al analizar de forma conjunta el tamaño del cerebro y la relación entre la longitud de los brazos y las piernas (el indicador anatómico clave de la locomoción bípeda), la supuesta excepcionalidad humana desapareció por completo.
Una vez que el algoritmo tuvo en cuenta la marcha erguida y el volumen cerebral, los humanos encajaron perfectamente en la ecuación.
Evolución de la Lateralidad Derecha por Especies:
- Ardipithecus / Australopithecus: Mostraban una leve preferencia por la mano derecha, un factor muy similar al de los grandes simios modernos.
- Homo ergaster / Homo erectus: Con la llegada de estas variantes, el sesgo hacia el lado derecho se reforzó de forma notable y masiva.
- Neandertales: Continuaron la tendencia y consolidaron el patrón asimétrico en la línea evolutiva.
- Homo sapiens: Heredamos la versión más extrema y pulida de este viaje biológico, alcanzando el 90% actual.
Un viaje en el tiempo a través de nuestros ancestros
Gracias a las matemáticas avanzadas, el equipo de Oxford pudo estimar cómo se comportaban las manos de los homínidos ya extintos.
El árbol genealógico de nuestra preferencia manual se dibuja de una forma muy nítida a lo largo de los milenios.
Como en toda buena historia de misterio, existe una excepción que rompe la norma: el Homo floresiensis.
Esta especie extinguida, conocida popularmente como el ‘Hobbit’ debido a su pequeño tamaño, mostró una preferencia por la mano derecha mucho más débil de lo previsto por los científicos.
Sin embargo, este dato lejos de tumbar la teoría, la refuerza por completo.
Esta familia evolutiva concreta poseía un cerebro bastante más pequeño y un cuerpo adaptado tanto a caminar de forma bípeda como a trepar por los árboles, lo que encaja perfectamente en el patrón matemático descubierto.
El secreto de las dos etapas: así se forjó tu lado dominante
Los hallazgos de esta investigación apuntan a que nos convertimos en diestros a través de un proceso evolutivo dividido en dos fases muy diferenciadas.
En la primera etapa, el bipedismo obligó a nuestros antepasados a ponerse en pie.
Al liberar los brazos de la aburrida tarea de caminar y sostener el peso del cuerpo, se generó una nueva presión selectiva.
Las manos necesitaban volverse increíblemente precisas para fabricar herramientas, recolectar comida y gesticular.
La segunda etapa llegó con la expansión del cerebro.
A medida que la capacidad cerebral de las especies del género Homo creció de forma desmesurada, la tendencia hacia el procesamiento especializado en los hemisferios cerebrales se consolidó, arrastrando al 90 % de la humanidad hacia el uso prioritario del lado derecho.
Thomas Püschel, investigador de la Universidad de Oxford y uno de los líderes de este trabajo científico, concluye de forma rotunda que la preferencia por la mano derecha está ligada de forma indisoluble a algunas de las características exclusivas que nos definen como especie.
Al mirar al pasado y analizar a nuestros primos primates, por fin empezamos a comprender qué partes de nuestro comportamiento son antiguas y compartidas con el resto de los animales, y cuáles nos convierten en seres humanos únicos.
Así que la próxima vez que sientas torpeza al intentar recortar un papel con la mano izquierda, no te enfades contigo mismo: simplemente estás experimentando el peso de millones de años de evolución erguida.
Preguntas frecuentes
¿Por qué los humanos somos los únicos primates predominantemente diestros?
Porque combinamos de forma exclusiva un cerebro muy grande con la marcha bípeda, dos factores que transformaron nuestra estructura cerebral y liberaron las manos para tareas de alta precisión.
¿Qué homínidos empezaron a mostrar una preferencia clara por la mano derecha?
Aunque los australopitecos tenían un sesgo leve, el cambio radical y fuerte hacia la mano derecha comenzó de forma evidente con el Homo ergaster y el Homo erectus.
¿Por qué el Homo floresiensis no era tan diestro como nosotros?
Porque esta especie de Indonesia tenía un cerebro notablemente más pequeño y un cuerpo que aún dependía de trepar a los árboles, rompiendo las condiciones de la evolución bípeda humana.
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