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El último macroestudio de The Lancet revela que los trastornos mentales ya son la principal causa de discapacidad en todo el mundo con 1.200 millones de personas afectadas por la salud mental.
Por: A. Lagar | 27 de mayo de 2026
El gigante invisible que se duplicó en nuestras narices
Algo está pasando en la mente colectiva del planeta y las cifras ya no se pueden camuflar con un «es una racha».
El análisis más completo sobre la salud pública global, liderado por el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud junto a la Universidad de Queensland, desvela una realidad incómoda: el sufrimiento psicológico se ha desbocado.
Hoy, la friolera de 1 200 millones de personas en el mundo conviven con un problema de salud mental.
Para entender la magnitud del problema, esto significa que la cifra se ha duplicado respecto a los datos registrados en 1990. Lo que antes se gestionaba de puertas para adentro o se minimizaba en las consultas médicas, ahora ha saltado los plomos del sistema sanitario internacional.
El estudio no se ha quedado en la superficie; ha rastreado la prevalencia de estas patologías analizando con lupa:
- Ambos sexos.
- 25 grupos de edad distintos.
- 21 regiones del planeta.
- 204 países y territorios analizados al detalle.
- Un marco temporal que abarca desde 1990 hasta 2023.
El resultado de este exhaustivo mapeo es incontestable. Los problemas de la mente han adelantado por la izquierda a los grandes gigantes de la medicina tradicional.
Ya provocan más años de discapacidad global que las enfermedades cardiovasculares, el cáncer o los trastornos musculoesqueléticos.
Ansiedad y depresión tras la tormenta
¿Por qué este acelerón histórico? El estudio analiza un total de 12 afecciones concretas y pone el foco en dos culpables principales que han actuado como catalizadores del malestar general: el trastorno depresivo mayor y los trastornos de ansiedad.
Ambos escalaron hasta los puestos 15 y 11 respectivamente en el ranking global de problemas de salud.
La resaca de los últimos años ha sido determinante. Si miramos la evolución desde el año 2019, las curvas del gráfico asustan:
- Trastornos de ansiedad: Han experimentado un repunte salvaje de más del 47 %.
- Trastorno depresivo mayor: Ha escalado aproximadamente un 24 %.
Como era de esperar, ambas patologías alcanzaron su punto más crítico en los años inmediatamente posteriores a la crisis sanitaria de la covid-19.
Damian Santomauro, primer autor de la investigación, argumenta que estas tendencias al alza combinan el estrés crónico heredado de la pandemia con factores estructurales que llevan años desgastando la salud social.
La pobreza, la inseguridad económica, el abuso, la violencia cotidiana y la pérdida progresiva de la cohesión en las comunidades actúan como el caldo de cultivo perfecto para este bajón global.
El factor edad y la brecha de género
Los datos dejan claro que este monstruo no ataca a todos por igual. Hay dos perfiles que se están llevando la peor parte de la crisis: la juventud y las mujeres.
La experta y coautora del estudio, Alize Ferrari, enciende las alarmas sobre la juventud: la prevalencia de estas patologías encuentra su pico más alto entre los 15 y los 19 años.
Hablamos de una fase vital crítica donde se configuran las trayectorias académicas, el salto al mercado laboral y las primeras relaciones adultas.
Sufrir un parón emocional en esta etapa altera por completo el futuro de los chavales.
Por otro lado, la desigualdad de género se traduce en cifras tangibles de sufrimiento en el año 2023:
- Mujeres afectadas: 620 millones de personas en todo el mundo.
- Hombres afectados: 552 millones de personas a nivel mundial.
Esta diferencia también se refleja en los llamados años de vida ajustados por discapacidad (AVAD), una métrica que mide la pérdida de salud general sumando los años vividos con limitaciones y los perdidos por muerte prematura.
Los problemas psicológicos restaron 171 millones de años de vida saludable a la población mundial en 2023 (lo que supone más del 17 % de todos los años vividos con discapacidad en la Tierra).
De esa tarta, las mujeres cargaron con 92,6 millones de años, frente a los 78,6 millones de los hombres.
Detrás de esta brecha no hay un componente puramente biológico; los investigadores apuntan a la mayor exposición a la violencia doméstica, el abuso sexual, la sobrecarga en las tareas de cuidados y la discriminación laboral estructural.
Del primer al tercer mundo: nadie se salva de la quema
Existe el mito de que los problemas de salud mental son «cosas del primer mundo».
El estudio tumba este mantra, aunque con matices geográficos muy interesantes.
La carga asistencial subió en todas las regiones del planeta entre 1990 y 2023. Sorprendentemente, los entornos con rentas más altas, como Australasia y Europa Occidental, registran algunas de las tasas de impacto más severas del planeta, con focos rojos en países como los Países Bajos, Portugal y Australia.
En paralelo, zonas con menos recursos como África subsahariana occidental y áreas del sur de Asia están viviendo repuntes verticales en sus estadísticas.
La tragedia real viene cuando miramos las recetas médicas y el acceso a las consultas. El abandono institucional es masivo.
Los datos del Estudio de la Carga Global de Enfermedad estiman que solo el 9 % de los ciudadanos que padecen una depresión mayor en el mundo reciben un tratamiento que se pueda considerar mínimamente adecuado.
La situación roza el drama en 90 países concretos, donde menos del 5 % de los afectados recibe atención médica digna. Incluso en las zonas ricas del planeta con mejores coberturas, como Canadá o la citada Australia, la tasa de cobertura médica apenas supera el 30 %. El cuello de botella en la atención es universal.
Esta parálisis asistencial pasa factura a la economía mundial: destroza la productividad de las empresas, satura los servicios de atención primaria y exprime los presupuestos de los gobiernos.
Para cambiar el rumbo de esta deriva, como bien insiste el equipo de investigación, no bastará con discursos bienintencionados; hace falta dinero real, inversión directa en infraestructuras de salud pública y una estrategia global que empiece a tratar la mente con la misma urgencia que se trata a un corazón enfermo.
Preguntas y respuestas
¿Qué porcentaje de personas con depresión recibe ayuda adecuada en el mundo?
Apenas un 9 % de las personas que sufren un trastorno depresivo mayor recibe un tratamiento mínimamente adecuado a nivel global, bajando a menos del 5 % en noventa países del mundo.
¿Cuáles son los trastornos que más han crecido tras la pandemia?
Los trastornos de ansiedad, que se han disparado más de un 47 %, y el trastorno depresivo mayor, que ha aumentado cerca de un 24 % desde el año 2019.
¿A qué edad es más común que aparezcan estos trastornos según el estudio?
El estudio sitúa el pico máximo de prevalencia de las enfermedades de la mente en la adolescencia, concretamente en la franja de edad que va desde los 15 hasta los 19 años.