Imagen de recurso. Foto: José Antonio Otegui
Aunque parezca que la ciudad está al límite, el tráfico en Valencia ha caído un 7% respecto a su máximo histórico y los residentes ya prefieren el bus o la bici.
¿Alguna vez has sentido que la ciudad está a punto de colapsar, pero los números te dicen lo contrario? El concejal de Movilidad de Valencia, Jesús Carbonell, ha salido al paso de lo que denomina «informaciones sesgadas» para poner los puntos sobre las íes.
Según el último balance de marzo de 2026, la realidad de las calles es mucho más compleja de lo que parece a simple vista: hay menos coches circulando por las grandes avenidas, pero el origen de los mismos ha cambiado drásticamente.
El «techo» de 2019 del tráfico en Valencia
Para entender dónde estamos, hay que mirar hacia atrás. El año 2019 se mantiene como el «pico histórico» de la movilidad en la capital del Turia. Fue el momento previo a que el mundo se detuviera y, desde entonces, la recuperación del flujo de vehículos ha sido lenta y desigual.
Si comparamos marzo de 2026 con aquel año prepandemia, los datos son:
- Tráfico interior: Se ha registrado un 7% menos de intensidad en las vías de más de 30.000 vehículos.
- Comparativa reciente: Respecto a marzo de 2023 (un momento que algunos tildaban de idílico), el tráfico apenas ha subido un 1%.
- Tendencia anual: En el último año (marzo 2025 frente a marzo 2026), el tráfico en el corazón de la ciudad ha bajado un 1%.
El «invadido» 55%: ¿de dónde vienen realmente los coches?
Aquí es donde la historia se pone interesante. Resulta que los vecinos de Valencia están haciendo los deberes. Los datos de las cámaras de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) revelan una realidad que explica por qué las entradas a la ciudad parecen un embudo mientras el centro se descongestiona.
El 55% de los coches que circulan por las calles interiores de Valencia provienen de fuera de la ciudad. Si nos fijamos exclusivamente en los accesos, la cifra sube hasta el 65%.
El concejal Carbonell destaca que, mientras el tráfico interior se contiene, los accesos han crecido un 8,23% en el último año. ¿La conclusión? Los residentes en Valencia prefieren la bici o el bus, pero quienes viven en el área metropolitana se ven «obligados» a usar el coche.
El trasvase a la movilidad sostenible en cifras
Los residentes están cambiando sus hábitos de forma radical, y las cifras de la EMT y otros servicios lo avalan:
- EMT Valencia: Ha pasado de 93 millones de pasajeros en 2023 a la friolera de 120 millones en la actualidad.
- Uso de la bicicleta: Experimenta un crecimiento sostenido y ascendente desde 2023.
El «efecto dominó» de Renfe
Carbonell no se ha guardado nada al señalar al culpable de que los accesos a Valencia sigan saturados: el servicio de Renfe-Cercanías. Según el edil, el sistema ferroviario estatal está fallando como alternativa real para el área metropolitana.
La situación es crítica en términos de puntualidad y servicio:
- Caída de la regularidad: Ha bajado un 5,21% en solo tres meses comparado con el año anterior.
- Fuga de usuarios: Entre enero y febrero de 2026, Renfe perdió 114.000 usuarios respecto al mismo periodo de 2025.
- Incumplimiento de horarios: Se ha registrado un descenso del 4,33% en el cumplimiento de las salidas programadas.
El Ayuntamiento denuncia que la falta de inversión y la «mala gestión» de Adif y Renfe están empujando a los ciudadanos de vuelta al vehículo privado, con el consecuente aumento de la contaminación acústica que el consistorio exige solucionar de inmediato.
Más ValenBisi para las pedanías
No todo son críticas; también hay planes de expansión. El Ayuntamiento ha confirmado que el beneficio obtenido por el bono diario de ValenBisi no se perderá en la caja común, sino que se reinvertirá directamente en el servicio hasta que finalice la concesión en 2030.
Esto se traducirá en la llegada de 500 bicicletas nuevas al sistema público. El objetivo principal de este refuerzo es doble: por un lado, mejorar la conectividad en las pedanías que sufrieron los efectos de la reciente DANA y, por otro, extender el mapa de estaciones a barrios de Valencia donde actualmente el servicio es inexistente o deficitario.
La movilidad en Valencia está en un momento de cambio total. Mientras los de dentro apuestan por el pedal y el autobús, los de fuera siguen atrapados en un sistema de transporte público que no termina de arrancar. Al final, el reto no es solo que haya menos coches, sino que los que tengan que venir, encuentren una forma mejor de hacerlo.


