La vicealcaldesa de Madrid, Inma Sanz, acompañada de la delegada de Economía, Innovación y Hacienda, Engracia Hidalgo, y la concejala de Tetúan, Paula Gómez-Angulo, visita el mercado municipal del distrito. Imagen: Ayuntamiento de Madrid
Los mercados municipales de Madrid se visten de gala por San Isidro con un despliegue de chotis, claveles y la mítica rosquilla como protagonista.
Madrid huele a anís y a tradición. Con la llegada de San Isidro, los mercados municipales han decidido que la fiesta no solo está en la Pradera, sino en cada puesto de barrio.
La vicealcaldesa, Inma Sanz, junto a Engracia Hidalgo y Paula Gómez-Angulo, se han dejado ver por el Mercado de Tetuán para certificar que el espíritu castizo goza de buena salud.
Rosquillas del santo
No hay San Isidro sin pasar por el aro, literalmente. Las rosquillas del santo —ya sean tontas, listas, de Santa Clara o francesas— son las auténticas protagonistas de estos días de fiesta en Madrid.
En el Mercado de Tetuán, maestros pasteleros han sacado músculo exhibiendo sus creaciones, demostrando que este manjar sigue siendo el rey absoluto de la repostería madrileña.
Para los que buscan la excelencia, el Ayuntamiento ha querido poner nombres y apellidos a la maestría.
La Pastelería Venecia, un emblema del distrito de Tetuán, se ha alzado con el premio Tía Javiera.
Este galardón, que rinde homenaje a la mítica rosquillera del siglo XIX, reconoce no solo el sabor, sino el relevo generacional y el empeño por mantener vivo un oficio que pelea contra la bollería industrial.
13 millones de euros para no quedarse atrás
Pero no todo es comer y bailar chotis. Detrás del ambiente festivo hay un plan de choque financiero. El Ayuntamiento de Madrid ha confirmado que este año destinará 13 millones de euros a la Estrategia de Comercio y Hostelería.
¿A dónde va ese dinero? La mayor parte, unos 11 millones, tienen un objetivo claro: la modernización de las instalaciones. La idea es que los mercados evolucionen sin perder su esencia de punto de encuentro vecinal. Entre los planes municipales destacan:
- Digitalización: para que el puesto de toda la vida compita en el mundo online.
- Relevo generacional: ayudas para que los jóvenes tomen el testigo de los mostradores.
- Formación específica: a través de centros como la Escuela de Hostelería de Santa Eugenia o el Mercado Escuela de San Cristóbal.
El sello que protege lo artesano
En una ciudad donde la rapidez suele ganarle la partida a la calma, el Sello de Pastelería Artesana se ha convertido en el escudo de los obradores tradicionales.
Actualmente, 18 empresas de la capital lucen esta distinción que garantiza procesos de elaboración manuales y materias primas de calidad.
La Asociación de Empresarios Artesanos del Sector de Pastelería de Madrid (ASEMPAS), que agrupa a casi 600 establecimientos, cuenta con el respaldo municipal.
De hecho, el Consistorio ha inyectado más de 177.000 euros desde 2020 en la Escuela de Pastelería y Panadería del Mercado de Puerta Bonita para asegurar que siempre haya alguien que sepa darle el punto exacto al glaseado de una rosquilla «lista».
Chotis, organillo y claveles en tu mercado
Si te pilla lejos la Pradera, los mercados se han encargado de llevar la fiesta a los barrios. Durante estos días, las compras habituales de fruta o carne se mezclan con:
- Reparto de claveles y abanicos.
- Actuaciones de chotis y organillo en los pasillos.
- Degustaciones de productos típicos madrileños.
La apuesta es clara: que el mercado no sea solo un sitio donde llenar el carrito, sino el lugar donde todavía se puede vivir el Madrid más auténtico, ese que se resiste a desaparecer entre franquicias y prisas.
Al final, entre una rosquilla tonta y una lista, lo único que queda claro es que la tradición madrileña sabe mucho mejor cuando se apoya en el comercio de proximidad. ¡Feliz San Isidro!



