Foto: Christian Mesiano, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons (2)
Si te preguntas cómo un niño de Belgrado se convirtió en el tenista con más semanas en el número uno del mundo, aquí tienes las respuestas directas.
Por A. Lagar | 28 de junio de 2026
Párate a pensar en la figura de Novak Djokovic.
Le has visto levantar trofeos en todas las superficies, estirarse al límite para devolver una pelota imposible y, a veces, romper alguna raqueta por pura tensión.
Pero para entender a la persona detrás de los números, tenemos que ir a la base de todo.
Hablemos de su historia, sus cambios físicos, su fortaleza psicológica y los rivales que lo obligaron a sacar su mejor versión.
¿Cómo llegó a la cima mundial un chico nacido en Belgrado?
Todo empezó en la antigua Yugoslavia.
Nació el 22 de mayo de 1987 en Belgrado, en el seno de una familia donde el esquí y el tenis de mesa eran la norma.
Cogió una raqueta con tan solo cuatro años.
Solo un par de años después, en 1993, la extenista yugoslava Jelena Genčić lo vio jugar en una pista.
Su opinión fue clara: era el mayor talento que había visto desde Monica Seles.
Genčić lo entrenó durante seis años, pero se dio cuenta de que el chico necesitaba más nivel competitivo.
A los 12 años, tomó la decisión de enviarlo a la academia de Nikola Pilic en Alemania.
Alejarse de la inestabilidad de su país en aquella época le permitió centrarse al cien por cien en el tenis. Empezó a jugar torneos internacionales y, poco a poco, fue subiendo peldaños en el circuito.

Analiza el cambio médico que salvó su físico en la pista
Si seguías el tenis antes de 2011, recordarás que el balcánico sufría bajones físicos severos.
Se retiraba de partidos largos. Le costaba respirar. En 2008, el estadounidense Andy Roddick llegó a burlarse de él sugiriendo que tenía «16 lesiones» y el público neoyorquino le dedicó abucheos.
Todo cambió en el verano de 2010.
El nutricionista Igor Četojević se unió a su equipo y dio en el clavo: descubrió que el tenista padecía celiaquía.
Su organismo no procesaba el gluten. Tras eliminarlo por completo de su alimentación y adoptar una dieta vegetariana estricta, sus problemas desaparecieron.
Se volvió más rápido, más resistente y dejó atrás la fatiga constante.

¿Por qué su mente funciona como un muro frente a la presión?
Ese físico renovado vino acompañado de una capacidad psicológica brutal.
Todd Martin, quien lo entrenó hace años, lo definió bien: el serbio simplemente «se resiste al fracaso».
En los momentos de máxima tensión, utiliza la meditación, la visualización y ejercicios de respiración para calmar el ritmo cardíaco.
Sabe darle la vuelta a situaciones adversas, incluso cuando tiene al estadio en contra.
Ocurrió en la final de Wimbledon 2019 contra Roger Federer. La inmensa mayoría del público apoyaba al suizo. En lugar de hundirse, explicó que cuando la grada coreaba el nombre de Roger, él forzaba a su mente a escuchar la palabra «Novak».
A veces pierde los papeles y destroza una raqueta, pero es un mecanismo rápido para liberar frustración. Al punto siguiente, su concentración vuelve a estar intacta.
Repasa la técnica agresiva que lo mantiene reinando.
Juega desde el fondo de la pista y golpea duro.
Su revés a dos manos, sobre todo cuando lo tira en paralelo, es un arma letal.
Los analistas coinciden en que su resto de saque es de los mejores de la historia, lo que le permite poner a la defensiva a jugadores que basan su juego en el servicio.
A partir de la temporada 2020, decidió añadir más variantes a su patrón de juego. Empezó a utilizar las dejadas de manera constante, rompiendo el ritmo del rival, una táctica que le ha funcionado a la perfección en torneos de tierra batida.
Esa combinación mental y técnica lo ha llevado a acumular 24 torneos de Grand Slam.
Repartidos así: diez Abiertos de Australia, tres títulos de Roland Garros, siete trofeos en Wimbledon y cuatro en el Abierto de Estados Unidos.
Además, es el único jugador en activo con 428 semanas liderando el ranking de la ATP.
Y para cerrar el círculo, en 2024 se colgó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París al batir a Carlos Alcaraz.
¿Contra quiénes libró las mayores batallas de su vida?
Nadie logra esos números sin competir contra auténticas bestias. Su carrera se define en gran parte por los hombres que tuvo al otro lado de la red.
Contra Rafael Nadal ha disputado 60 partidos oficiales.
El saldo actual es de 31 victorias para el serbio y 29 para el español.
Nadal manda claramente en la tierra batida (20-9), pero el balcánico impone su ley en las pistas duras (20-7).
Juntos protagonizaron la final más larga de un Grand Slam: casi seis horas agónicas en el Abierto de Australia de 2012.
Frente a Roger Federer acumuló 50 duelos, ganando 27 de ellos frente a las 23 victorias del suizo.
Su enfrentamiento en la final de Wimbledon de 2019 duró casi cinco horas y se resolvió en un desempate de 13-12 en el quinto set, con el serbio salvando dos puntos de partido en contra.
Con Andy Murray comparte generación. Nacieron con apenas una semana de diferencia.
Han jugado 36 veces, y el de Belgrado se ha llevado 25 triunfos. Y no podemos olvidar al suizo Stan Wawrinka. Aunque el historial global favorece claramente a Djokovic (19-6), Wawrinka le ha ganado finales de Grand Slam dolorosas, como Roland Garros 2015 y el Abierto de Estados Unidos 2016.

Conoce su lado humano junto a su familia y proyectos solidarios
Fuera del estrés de los torneos, su vida es más tranquila.
Reside en Montecarlo. Lleva casado desde 2014 con Jelena Ristic y tienen dos hijos juntos: Stefan y Tara. Tiene facilidad para comunicarse. Habla de forma fluida serbio, inglés, italiano, alemán y español.
También mantiene un vínculo fuerte con sus raíces. Es miembro practicante de la Iglesia Ortodoxa Serbia, que le otorgó la Orden de San Sava por sus aportaciones a monasterios en Kosovo.
A nivel solidario, lidera una fundación creada en 2007 que financia proyectos de educación infantil en su país y ejerce como embajador de Buena Voluntad de UNICEF.
Si alguna vez te cruzas con el apodo de «Djoker», debes saber que mezcla su apellido con la palabra «Joker» en inglés, gracias a las imitaciones de otros tenistas que solía hacer para divertir a los aficionados al principio de su carrera.