The White House
Un acuerdo firmado en Estados Unidos exige que los dueños de los centros de datos asuman íntegramente los costes de electricidad e infraestructura que consumen.
Por A. Lagar | 25 de julio de 2026
Si usas inteligencia artificial a diario, seguro que no te has parado a pensar en la cantidad de electricidad que consume procesar cada respuesta.
Las grandes empresas están construyendo edificios gigantescos llenos de ordenadores para mover estos sistemas, y eso requiere una cantidad de energía descomunal.
Hasta ahora, el temor de la gente era sencillo: si la red eléctrica tiene que adaptarse a este consumo animal, ¿nos van a subir la luz a todos para pagarlo?
En Estados Unidos han decidido cortar este problema de raíz mediante una medida que toca directamente al bolsillo de la ciudadanía.
De qué trata el Compromiso de Protección al Consumidor
Donald Trump ha anunciado la ampliación de una medida llamada Compromiso de Protección al Consumidor.
La idea de este texto es transparente: si una gran empresa tecnológica quiere instalar un centro de datos para entrenar sus modelos de inteligencia artificial, tiene que pagar de su propio bolsillo toda la infraestructura eléctrica que necesite.
Nada de derivar costes a la red pública ni de repartir la factura entre los hogares vecinos.
La medida suma a más de 200 empresas de servicios públicos, promotores de centros de datos, cooperativas y estados.
Con este movimiento, el acuerdo cubre ya el 80 % de la energía que se distribuye a las casas y negocios de Estados Unidos, blindando a unos 263 millones de personas ante posibles subidas en la tarifa de la luz.
¿Por qué los centros de datos consumen tanta energía?
Para entender la magnitud del asunto, imagina que un centro de datos de última generación es como una ciudad entera conectada a la corriente al mismo tiempo.
Esos servidores procesan datos sin descanso las 24 horas del día y generan muchísimo calor, por lo que necesitan sistemas de refrigeración masivos funcionando a pleno rendimiento.
Si la compañía eléctrica tiene que construir nuevas líneas de alta tensión o centrales eléctricas para alimentar ese monstruo informático, lo normal en el modelo antiguo era amortizar esa inversión subiendo unos céntimos la factura a todos sus clientes.
Con este nuevo pacto, son empresas como Amazon, Google o Meta las que firman el cheque por el 100 % de las obras de conexión y del consumo generado.
¿Qué empresas y estados están firmando las condiciones?
El plan no se queda en intenciones sobre el papel, sino que ya se está aplicando en varios puntos del país con acuerdos concretos entre las empresas de energía y los gigantes tecnológicos:
- Michigan: La eléctrica DTE Energy ha cerrado acuerdos con Google y Oracle. Ambas pagarán el coste total de su energía y la capacidad necesaria para operar, lo que evitará que los vecinos paguen de más.
- Indiana: NiSource ha pactado con Amazon y Alphabet (la matriz de Google) un retorno de al menos 1.400 millones de dólares para los usuarios en un plazo de 15 años.
- Georgia: Southern Company congelará las tarifas básicas hasta 2029. Esto supondrá un ahorro medio de más de 100 dólares al año para cada hogar.
- Mississippi: Entergy firmó con Amazon un acuerdo de unos 2.000 millones de dólares en beneficios locales, cubriendo el coste entero de la nueva red de transmisión.
- Wisconsin: Alliant Energy y la empresa de centros de datos QTS garantizan la cobertura del 100 % de los costes de infraestructura, manteniendo las tarifas congeladas durante cinco años.
- Luisiana: Meta asumirá íntegramente la factura de conexión de su nuevo centro informático en la parroquia de Richland.
- Texas: La firma Crusoe directamente ni tocará la red pública en su complejo de Abilene. Generará sus propios 900 megavatios mediante gas natural in situ y almacenamiento con baterías industriales.
¿Cómo afecta esto a la carrera global por la inteligencia artificial?
Estados Unidos quiere mantener el liderazgo frente a competidores como China en la creación de software avanzado.
Sin embargo, levantar megaestructuras informáticas a costa de encarecer la vida de las familias generaría un rechazo social inmediato.
Con este formato de alianzas con el sector privado, el gobierno busca mantener la velocidad de despliegue de los centros de datos sin que la factura mensual termine provocando un dolor de cabeza a los consumidores de a pie.