Captura de pantalla mejorada del canal de YouTube 'Fernando Garcia Mediano'
Fernando García vuelve a la escena pública en YouTube para revisar el caso Alcàsser y dar su versión sobre la fuga de Antonio Anglés.
¿Por qué decide hablar Fernando García ahora?
Si viviste los noventa en España, el nombre de Fernando García lo recordarás casi seguro.
El padre de Míriam, una de las tres adolescentes asesinadas en Alcàsser en 1992 junto a Toñi Gómez y Desirée Hernández, fue durante años el rostro visible de una búsqueda desesperada.
Luego vinieron los platós de televisión, las teorías alternativas y un laberinto judicial por calumnias que terminó apartándolo del mapa mediático.
Treinta y cuatro años después de la tragedia, Fernando García ha decidido abrirse una cuenta en YouTube bajo el nombre «Fernando Garcia Mediano».

Y no ha vuelto por pasar el rato.
Él mismo confiesa en su primer vídeo que de redes sociales anda muy justo, pero hay algo que le ha empujado a dar este paso: la proliferación de vídeos hechos por creadores de contenido que, según sus palabras, llevan tiempo viviendo del asunto y difundiendo falsedades sobre el caso y sobre su propia familia.
El hombre busca responder a quienes le han señalado durante su tiempo de silencio.
Se defiende de las acusaciones de haberse enriquecido o de haber sido una persona manipulable, tildando de «sucios de mente» a quienes sostienen esa postura.
Mantiene que su única meta sigue siendo la promesa que hizo el primer día de búsqueda en televisión.
Sus primeros vídeos en YouTube
A través de su canal, Fernando García narra de manera cercana su experiencia y sus motivaciones actuales a lo largo de sus primeras cuatro entregas publicadas.
Vídeo 1: «PRESENTACIÓN» (31 de julio de 2026)
En su primer contacto, García explica que se ha decidido a abrir el canal porque, a las puertas de que se cumplan 34 años de la tragedia, proliferan vídeos de creadores de contenido que continúan difundiendo mentiras y difamaciones.
Admite que sus conocimientos sobre redes sociales son casi nulos, pero afirma que tiene un motivo de peso para aprender a desenvolverse en este nuevo formato digital.
Vídeo 2: «2º día con vosotros.» (1 de agosto de 2026)
Grabado apenas un día después de su presentación, García advierte que busca responder a todos aquellos que hablaron a sus espaldas mientras él guardaba silencio.
Responde con dureza a quienes lo tachan de persona influenciable o le acusan de haberse enriquecido a costa de la muerte de su hija.
Asimismo, recuerda la promesa que hizo ante las cámaras el primer día que buscó a Míriam: que solo viviría para buscar y encontrar a los culpables.
Vídeo 3: «3 días aclarando.» (4 de agosto de 2026)
En este tercer vídeo, García agradece las muestras de apoyo recibidas y aclara que no tiene nada en contra de los creadores de contenido que trabajan con honestidad, sino contra quienes mienten para ganar audiencia y dinero a costa del daño ajeno.
Enfatiza que su verdad se basa estrictamente en los documentos sumariales y las autopsias, y no en fantasías.
Además, expresa su gratitud a Juan Ignacio Blanco (fallecido en 2019), de quien asegura haber aprendido todo lo necesario sobre el sumario y la medicina forense para evaluar los hechos.
Vídeo 4: «4 video. Hablo Antonio Anglés» (4 de agosto de 2026)
En su exposición más detallada, Fernando García tilda de inverosímil la versión oficial de la fuga de Antonio Anglés.
Cuestiona la actitud de Miguel Ricart al acercarse a la Guardia Civil con bolsas de mandarinas tras el crimen, duda de que Anglés pudiera escapar por los tejados de Catarroja con la zona acordonada y critica la secuencia en la que el fugitivo se tiñe de rubio y se deja la cartera en un chalet.
Además, recupera un documento de la policía inglesa referente al barco City of Plymouth que indicaba que el polizón detenido en Irlanda era realmente un ciudadano portugués.
¿Qué pasó realmente con la pista del barco inglés?
Uno de los detalles más específicos que rescata en su canal es el episodio del barco mercante City of Plymouth, la embarcación en la que supuestamente viajaba Antonio Anglés como polizón antes de arrojarse al agua frente a las costas de Irlanda.
Fernando García relata que, durante un viaje a Londres en los noventa, el empresario Raymond Nakachian le facilitó el contacto con la policía inglesa (Scotland Yard).
A través de esa vía, solicitaron información oficial sobre la identidad del viajero no registrado en ese buque.
Según el documento oficial británico que García afirma conservar, las autoridades de aquel país determinaron que el individuo localizado en el barco era en realidad un ciudadano portugués de entre 20 y 30 años, con antecedentes por delitos comunes, al que la Interpol terminó arrestando en suelo irlandés.
Este dato desmentiría, según su criterio, la narrativa que situaba al fugitivo valenciano a bordo de ese navío.
¿Cómo afecta esta reaparición al expediente de Alcàsser?
En lo judicial, las cosas están en el punto en el que quedaron.
Miguel Ricart cumplió 21 años de condena de los 170 a los que fue sentenciado, saliendo a la calle en 2013 tras la anulación de la doctrina Parot.
Antonio Anglés continúa en la lista de los fugitivos más buscados del mundo por la Interpol, sin que se haya confirmado su paradero o su fallecimiento desde 1993.
La iniciativa de Fernando García no altera los expedientes judiciales cerrados, pero sí reactiva la conversación pública en plataformas digitales donde las audiencias jóvenes han conocido el caso a través de pódcasts o documentales.
Al usar YouTube, el padre de Míriam busca poder ofrecer directamente su mensaje sin intermediación.
En contexto del Caso Alcàsser: El crimen que conmocionó a España
El conocido como caso o crimen de Alcácer hace referencia al secuestro, violación, tortura y asesinato de Míriam García Iborra (14 años), María Deseada Hernández «Desirée» (14 años) y Antonia Gómez «Toñi» (15 años).
Eran tres adolescentes del municipio valenciano de Alcácer, España.
El suceso comenzó la noche del viernes 13 de noviembre de 1992, cuando las tres jóvenes desaparecieron mientras hacían autoestop para dirigirse a una fiesta de su instituto en la discoteca Coolor, en la localidad vecina de Picasent.
La desaparición y el hallazgo de los cuerpos
La repentina ausencia de las menores descartó rápidamente una marcha voluntaria e impulsó una intensa movilización ciudadana y de las fuerzas de seguridad que trascendió las fronteras españolas.
Durante los 75 días que duró la búsqueda, los medios de comunicación y las autoridades se volcaron en el caso, el cual llegó a captar el interés directo del Ministerio del Interior y del presidente del Gobierno de la época.
La incertidumbre terminó trágicamente el 27 de enero de 1993, cuando dos apicultores hallaron los cadáveres de las adolescentes semienterrados en una fosa del barranco de la Romana, un paraje de difícil acceso en el término municipal de Tous.
Las autopsias y las investigaciones posteriores confirmaron la gravedad de las agresiones físicas a las que fueron sometidas, lo que causó una profunda conmoción social en todo el país.
Los responsables y el proceso judicial
La instrucción policial y judicial apuntó a dos delincuentes comunes como los autores del crimen: Antonio Anglés, de 26 años, y Miguel Ricart, de 23.
Antonio Anglés, considerado el presunto autor material de los hechos, logró evadir a las fuerzas de seguridad saltando por la ventana de su domicilio en Catarroja en el momento en que los agentes procedían a su localización, según quedó reflejado en la versión oficial.
Su rastro se perdió en marzo de 1993 a bordo del barco mercante City of Plymouth, tras figurar como polizón y supuestamente arrojarse al mar.
A día de hoy, continúa en paradero desconocido.
Miguel Ricart fue conducido inicialmente al cuartel en calidad de testigo y posteriormente detenido debido a las contradicciones de su testimonio y la coincidencia de su coche con las descripciones de los testigos.
Aunque confesó detalladamente su participación en el crimen en declaraciones oficiales y judiciales iniciales, posteriormente se retractó alegando haber sufrido malos tratos.
Estas acusaciones de coacción fueron descartadas por los tribunales basándose en los informes médicos que negaban cualquier signo de violencia física.
En septiembre de 1997, la Audiencia Provincial de Valencia lo condenó a 170 años de prisión como cooperador necesario en los asesinatos y partícipe en los secuestros y violaciones.
Ricart cumplió 20 años de pena y fue puesto en libertad en noviembre de 2013 tras la anulación de la doctrina Parot por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Impacto mediático y tensiones sociales
El caso Alcácer transformó profundamente el panorama de los medios de comunicación en España.
Numerosos analistas coinciden en señalar la noche del hallazgo de los cuerpos como el inicio del fenómeno de la «telebasura» en el país.
Programas televisivos de gran audiencia trasladaron sus platós directamente al municipio de Alcácer y explotaron el dolor de las familias en directo, enfocándose en los aspectos más escabrosos de la tragedia para conseguir datos de audiencia.
Por otra parte, se generaron teorías alternativas generando una dolorosa fractura entre las familias de las víctimas.
Rosa Folch, madre de Desirée, rechazó las teorias alternativas por considerarlas ajenas a la realidad y recurrió a los tribunales para proteger la intimidad y la memoria de su hija frente al uso de su nombre para recaudar donativos o la publicación de libros con imágenes explícitas de las autopsias.
Investigaciones y desarrollos recientes
A pesar de las décadas transcurridas, el caso ha seguido generando actuaciones judiciales y forenses de manera periódica:
En 2019, una pareja de excursionistas encontró restos óseos en la fosa de la Romana que, tras análisis de ADN en 2020, se confirmó que pertenecían a Míriam García.
Entre 2020 y 2021, el Juzgado de Instrucción de Alzira reactivó los interrogatorios a la tripulación del City of Plymouth para esclarecer si Anglés recibió ayuda en su huida, y ordenó registrar nuevamente los vehículos y analizar más de 50 cabellos descartados en los años 90.
En enero de 2023, Miguel Ricart volvió a negar su participación en entrevistas públicas, aunque en una grabación divulgada con posterioridad planteó versiones alternativas sobre el crimen.
En 2025, el juzgado autorizó una actualización forense con tecnología actual sobre muestras, vehículos y escenarios del crimen, cuyos análisis están pendientes de los laboratorios oficiales.
La repercusión de un regreso imprevisto
La reaparición pública de Fernando García en un formato como YouTube sitúa de nuevo el caso Alcàsser en el centro.
Tras todo este tiempo de silencio mediático, la iniciativa de abrir un canal propio supone exponerse a un entorno donde la información circula de forma inmediata.
Este movimiento llega 34 años después de un suceso que marcó un antes y un después en la crónica negra española y en la vida de las familias implicadas.
Más allá del análisis de los documentos que ofrece en sus vídeos, la apertura de este espacio marca una nueva etapa en la que el padre de Míriam traslada a las plataformas su intención de fijar su posición y proteger la memoria de su hija.
