Recreación digital de recurso
La sanidad pública en Móstoles estrena un equipamiento de cirugía ocular que permite operar retina y cataratas a la vez, sin puntos y con menos riesgos.
Por A. Lagar | 9 de agosto de 2026
¿Qué ha pasado en el Hospital Universitario de Móstoles?
Si vives por la zona sur de Madrid o te toca revisión de la vista pronto, hay buenas noticias.
El Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario de Móstoles acaba de sumar a sus quirófanos un equipamiento de cirugía ocular que sitúa al centro entre los pioneros de la sanidad pública en España.
Es una plataforma quirúrgica integrada que transforma la forma en la que los cirujanos intervienen los problemas de visión más complejos.
Hasta ahora, cuando una persona entraba a quirófano por una dolencia seria en la parte posterior del ojo, el procedimiento requería un despliegue de aparatos independientes y tiempos de intervención más largos.
Esta nueva incorporación centraliza las herramientas clave en un solo sistema.
Para que te hagas una idea de la escala, pasar por una intervención quirúrgica en el ojo siempre genera cierto respeto, pero los avances de este equipo buscan precisamente que el proceso sea más rápido, mucho menos invasivo y con un postoperatorio sensiblemente más cómodo.
¿Para qué dolencias sirve este nuevo equipo y cómo te beneficia?
Esta tecnología está pensada para tratar patologías que afectan tanto a la retina como al gel transparente que llena el globo ocular (el humor vítreo), además de las habituales cataratas.
Hablamos de situaciones médicas concretas:
- Desprendimientos de retina y desgarros retinianos: Problemas donde cada milímetro y cada segundo cuentan para evitar la pérdida de visión.
- Retinopatía diabética: Una complicación frecuente en personas con diabetes que altera los vasos sanguíneos del ojo.
- Hemorragias vítreas y agujeros maculares: Daños en la zona central de la retina que dificultan la visión de detalle.
- Cataratas: El opacamiento del cristalino que casi todos terminaremos experimentando con la edad.
El impacto directo en el paciente se nota en la mesa de operaciones y en las semanas posteriores.
Al utilizar instrumental con el calibre más pequeño que existe hoy en día para la cirugía vitreorretiniana, las incisiones son tan diminutas que, en la gran mayoría de las intervenciones, ni siquiera hace falta dar puntos de sutura.
Menos corte significa menos inflamación, cero molestias por hilos en el ojo y una vuelta a la rutina mucho más rápida.
30.000 cortes por minuto: la matemática detrás de un ojo más estable
El nombre técnico de la técnica para retirar el gel interno del ojo es vitrectomía.
Para llevarla a cabo, la plataforma incluye una sonda capaz de realizar 30.000 cortes por minuto.
Esta cifra supera de largo los límites habituales de los equipos estándar.
¿En qué se traduce esa velocidad?
En seguridad pura.
Piensa en cortar una superficie delicada como la retina: si la herramienta va despacio o genera tirones, el riesgo de traccionar el tejido y provocar un rasguño involuntario sube.
Al cortar a esa frecuencia, la sonda trabaja pegada a la retina con un control impecable, retirando el tejido dañado sin alterar la zona sana que tiene al lado.
A esto se le suma la gestión de la presión del ojo.
Durante estas operaciones entra y sale líquido constantemente para mantener la forma del globo ocular.
El sistema mide ese volumen de fluido en tiempo real y autorregula el caudal al instante.
Mantener la presión intraocular completamente constante evita fluctuaciones peligrosas a mitad del procedimiento.
Iluminación LED a la carta y un láser que cuadriplica su trabajo
Mirar dentro de un ojo es como asomarse a una habitación oscura con una linterna pequeña.
La luz tradicional en quirófano puede generar dos problemas: no dejar ver bien los matices de los tejidos o recalentar la zona por una exposición prolongada.
La nueva tecnología resuelve esto con un sistema de iluminación LED ajustable.
Los cirujanos pueden cambiar el perfil de color de la luz durante la operación para resaltar estructuras retinianas específicas.
Al diferenciar mejor las capas de la retina, el trabajo es más quirúrgico y certero.
Además, este tipo de luz reduce la radiación térmica, cuidando las células sensibles del ojo durante el proceso.
En el apartado del láser, el avance también ahorra tiempo.
Cuando hay que sellar la retina en pacientes con diabetes o tratar un desgarro, se aplica una técnica llamada panfotocoagulación.
El nuevo láser puede disparar 1, 2 o 4 impactos simultáneos en una sola activación.
Multiplicar los impactos por cada disparo acorta los tiempos de la intervención de forma drástica.
Pasar menos minutos tumbado en el quirófano siempre es una victoria para el paciente.
Dos intervenciones en una: la ventaja de agilizar la lista de espera
Una de las situaciones más comunes en oftalmología es encontrarse con un paciente que necesita operarse de cataratas y, al mismo tiempo, corregir un problema en la retina.
En la operativa habitual, esto obligaba a usar dos dispositivos diferentes, mover instrumental o incluso planificar las intervenciones en fases distintas.
El equipo del Hospital Universitario de Móstoles unifica ambas tecnologías en un único chasis.
El oftalmólogo pasa de solucionar la catarata a reparar la retina sin cambiar de máquina ni pausar la sesión.
Esto no solo simplifica la labor del personal sanitario, sino que optimiza el uso de los quirófanos públicos y reduce el número de visitas al hospital para la persona intervenida.
Con esta incorporación, la sanidad pública madrileña refuerza su capacidad de respuesta ante patologías complejas de la vista, apostando por intervenciones más finas, tiempos de quirófano reducidos y postoperatorios sin complicaciones innecesarias.