Imagen: Ed Wingate
La industria de la cerveza genera millones de litros de agua residual que un equipo científico ha logrado transformar en pienso para doradas mediante microalgas.
Por A. Lagar | 19 de junio de 2026
¿Cuál es el problema con la comida de los peces?
Para que una dorada de acuicultura llegue a tu plato, antes ha tenido que comer.
El problema es que el pienso tradicional de los peces de granja se fabrica utilizando harina de pescado, lo que obliga a capturar otras especies en el mar y presiona los recursos oceánicos.
Buscar alternativas nutritivas y respetuosas con el medio ambiente es uno de los mayores dolores de cabeza del sector pesquero actual.
Además, la fabricación de bebidas a gran escala consume recursos de forma masiva.
Por ejemplo, para producir un solo litro de cerveza se necesitan entre 3 y 5 litros de agua.
Hasta ahora, el agua sobrante de este proceso industrial se consideraba simplemente un residuo, a pesar de que se queda cargada de minerales y nutrientes que se pueden aprovechar si se tiene la tecnología adecuada.
¿Qué es el proyecto ALGAEBREW y qué ha diseñado?
La solución a estos dos problemas cruzados viene de la bioeconomía circular, que consiste en reutilizar los desechos de una industria para que sirvan de materia prima en otra.
El proyecto ALGAEBREW, una iniciativa internacional en la que participa el Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS) del CSIC, ha desarrollado un método para cultivar la microalga Nannochloropsis oceánica utilizando el agua sobrante de la industria cervecera.
Esta microalga es una planta unicelular marina que funciona como una fábrica natural de nutrientes.
Al alimentarse de los minerales del agua de la cerveza, crece rápido y acumula una enorme cantidad de proteínas, compuestos antioxidantes y ácidos grasos esenciales omega-3.
Una vez cultivada, los investigadores la recolectan, la desecan y la convierten en harina para fabricar piensos ecológicos libres de pescado.
¿Cómo funciona el experimento con las doradas?
El equipo del IATS-CSIC puso a prueba este nuevo alimento durante 96 días.
Para comprobar su eficacia real, diseñaron cuatro dietas experimentales con cantidades crecientes de la microalga y se las dieron a un grupo de doradas (Sparus aurata), que es una de las especies que más se crían en todo el territorio mediterráneo.
Los científicos no se limitaron a ver si los peces engordaban o no.
El estudio analizó el impacto del alimento en múltiples niveles biológicos: el rendimiento de su crecimiento, su fisiología, la expresión de sus genes, las bacterias de su intestino (microbiota intestinal) y hasta los microorganismos presentes en el agua donde nadaban.
¿Cuáles son los resultados biológicos en el pescado?
Los datos publicados en la revista científica Aquaculture Nutrition desvelan que las doradas alimentadas con la microalga mantuvieron un crecimiento óptimo.
El pienso sin harina de pescado funcionó igual de bien que el convencional a la hora de hacerlas crecer, pero con extras para su salud.
Los análisis reflejan una mejora directa en la capacidad antioxidante de los peces y en su sistema inmunológico, lo que promueve una respuesta antiinflamatoria en su organismo.
El estudio también descubrió que las comunidades microbianas del agua cambiaron según lo que comían los animales.
Esto demuestra que la nutrición no solo afecta al pez, sino que moldea el ecosistema y las bacterias del medio ambiente circundante, lo que vuelve al sistema acuícola más resistente a enfermedades.
¿Qué viabilidad real tiene este pienso de microalgas a gran escala?
El análisis técnico de la investigación indica que el uso de la microalga Nannochloropsis oceánica cultivada en subproductos cerveceros es una alternativa biológicamente viable y beneficiosa para sustituir las harinas de pescado.
Los datos demuestran mejoras en la salud integral del animal y en la sostenibilidad del entorno sin mermar su desarrollo físico.
Sin embargo, el propio estudio apunta que el método se encuentra todavía en una fase de desarrollo de laboratorio y pruebas controladas.
Para que este pienso llegue al mercado y sea adoptado de forma masiva por las piscifactorías, el proyecto ALGAEBREW necesita demostrar que el proceso es rentable económicamente.
El siguiente paso técnico indispensable es escalar la producción a volúmenes industriales en cooperación con las empresas cerveceras, una fase futura necesaria para reducir los costes actuales de recolección y secado de la biomasa algal.