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El gen Prrx1 actúa como un regulador clave que determina si las células del cáncer de mama se diseminan para formar nuevos tumores o permanecen dormidas durante años. Un estudio del Instituto de Neurociencias revela que este potencial metastásico ya está escrito en el tumor original y depende de los niveles exactos de este gen.
Por: A. Lagar | 20 de abril de 2026
En la lucha contra el cáncer, una de las preguntas más angustiantes es por qué algunos tumores se quedan localizados mientras otros logran viajar y colonizar órganos lejanos. Hasta ahora, se pensaba que la metástasis era un proceso azaroso o que dependía del órgano de destino. Sin embargo, un equipo del Instituto de Neurociencias (CSIC-UMH) acaba de descubrir que el «pasaporte» para viajar y crecer ya está decidido en el tumor primario.
La clave de este misterio se llama Prrx1. Este gen permite que las células se desprendan del tumor original y funciona como un interruptor de precisión que calibra si la célula invasora va a dividirse para formar una metástasis o si va a entrar en un estado de sueño profundo.
El peligro de los niveles intermedios
Lo que hace que el gen Prrx1 sea fascinante —y peligroso— es que su efecto cambia drásticamente según su cantidad. Según explica la directora del laboratorio, Ángela Nieto, el cáncer se enfrenta a una paradoja: para moverse necesita dejar de dividirse, y para crecer necesita dejar de moverse.
- Sin Prrx1: Las células se quedan quietas; el tumor no se extiende.
- Con niveles muy altos: Las células huyen del tumor masivamente, pero son incapaces de «anidar» y crecer en otros órganos. Se quedan perdidas.
- Con niveles intermedios: Aquí reside el verdadero riesgo clínico. Las células alcanzan un equilibrio perfecto entre movilidad y crecimiento, permitiéndoles invadir y formar nuevos focos tumorales rápidamente.
Células dormidas que esperan su momento
Este hallazgo también explica por qué algunas metástasis aparecen años después de que el tumor original fuera eliminado. Si los niveles de Prrx1 obligan a las células a entrar en letargo, estas pueden permanecer «dormidas» en el cuerpo, invisibles, hasta que algo las despierta.
Para identificar estas poblaciones celulares, el equipo utilizó técnicas de vanguardia como la transcriptómica espacial, que permite observar el comportamiento de miles de células directamente en el borde del tumor. Gracias a este «mapa» genético, los investigadores pudieron localizar exactamente dónde se encuentran las células con mayor potencial de escape.
Un nuevo termómetro para el pronóstico
La investigación, publicada en la revista Nature Communications, no se ha quedado solo en modelos de laboratorio. Al analizar muestras de pacientes reales con cáncer de mama, los científicos detectaron los mismos patrones de expresión de Prrx1. Esto sugiere que este gen podría convertirse en un biomarcador esencial para los oncólogos.
Identificar qué pacientes tienen células con esos niveles «intermedios» de Prrx1 permitiría predecir con mucha más exactitud el riesgo de metástasis. En el futuro, este avance abre la puerta a nuevas terapias diseñadas específicamente para «apagar» este interruptor maestro e impedir que las células alcancen ese estado de equilibrio óptimo que las vuelve tan agresivas.
La paradoja del equilibrio: una lección escrita en los genes
Este hallazgo revela una paradoja fascinante que va más allá de la oncología. Resulta que las células más peligrosas no son las que están en un extremo —las que solo se mueven o las que solo crecen—, sino aquellas que logran un equilibrio perfecto entre ambas capacidades. Es una lección casi filosófica: mientras que los extremos limitan el avance, es el equilibrio lo que permite la expansión.
Desde fuera, este descubrimiento nos enseña que el equilibrio es la fuerza que impulsa el progreso; desde dentro, nos da una nueva herramienta de defensa. El reto de la medicina ahora es romper esa estabilidad perfecta de las células tumorales, forzándolas a quedarse en un extremo donde no puedan hacernos daño, impidiendo que encuentren ese punto medio que las vuelve imparables.