Reconstrucción en 3D de la copa de Berlanga / 3D STOA Arqueología y Patrimonio. (vía Agencia SINC).
Un recuerdo militar en forma de copa romana hallado en Berlanga del Duero revela el viaje de un soldado celtíbero desde el Muro de Adriano hasta Hispania. La pieza del siglo II es la única que conserva inscripciones de los fuertes orientales de la frontera británica.
Por: A. Lagar | 26 de abril de 2026
Imagine a un soldado regresando a su hogar en la actual Soria después de años de servicio en el confín más remoto y frío del Imperio romano: el Muro de Adriano. En su equipaje guarda un objeto de gran valor, un recuerdo esmaltado que enumera los fuertes donde cumplió su deber. Casi dos mil años después, ese objeto ha salido a la luz en Berlanga del Duero, revelando una conexión directa entre la antigua Celtiberia y las Islas Británicas.
Un hallazgo excepcional en tierras sorianas
Un equipo del CSIC y el Museo Arqueológico Nacional ha presentado en la revista Britannia el estudio de la denominada ‘copa de Berlanga’. Se trata de un recipiente de bronce esmaltado, fabricado en el siglo II d.C. en lo que hoy es el Reino Unido. Su aparición fue fortuita, pero ha permitido localizar también los restos de una villa romana que estuvo activa entre los siglos I y IV d.C.
Esta pieza es un recuerdo militar de un valor incalculable. Aunque apareció fragmentada y deformada, conserva el 90% de su estructura, lo que ha facilitado una reconstrucción virtual completa. Sus colores rojo, verde, turquesa y azul todavía cuentan la historia de una frontera que separaba la civilización romana del territorio de los pictos.
La frontera vista desde dentro
Lo que hace única a esta copa frente a las otras cuatro que existen en el mundo es su inscripción. Es la única que menciona los fuertes del sector oriental del muro: Cilurnum, Onno, Vindobala y Condercum. Los investigadores han observado que los nombres están dispuestos de oeste a este, como si el dueño de la copa estuviera contemplando la muralla desde el interior del territorio romano.
Jesús García Sánchez, investigador del Instituto de Arqueología de Mérida, explica que estas copas eran objetos de prestigio. Probablemente se fabricaban por encargo para condecorar o servir de recuerdo militar a la élite que custodiaba los 117 kilómetros de fortificación construidos por el emperador Adriano.
El viaje del veterano celtíbero
¿Cómo llegó una pieza fabricada en Britania hasta Soria? La clave la encontramos en las unidades auxiliares del ejército. Se sabe que la Cohors I Celtiberorum, una unidad formada por guerreros de la zona, sirvió en el Muro de Adriano. La hipótesis principal es que un soldado de esta cohorte trajo la copa consigo al licenciarse y regresar a su tierra de origen.
Los análisis químicos han confirmado esta historia. Mediante fluorescencia de rayos X, los expertos determinaron que el bronce proviene de minas situadas en el norte de Britania, posiblemente en Gales o Durham. Estos datos permiten datar la pieza con gran precisión entre los años 124 y 150 d.C.
Un tesoro que se queda en casa
A diferencia de otro fragmento similar hallado en el siglo XIX que terminó en Londres, la copa de Berlanga permanecerá en España. Tras un delicado proceso de restauración, el recuerdo militar se expondrá de forma permanente en el Museo Numantino de Soria.
Mientras tanto, las excavaciones en la zona de La Cerrada del Arroyo continuarán durante 2026 para tratar de descubrir más detalles sobre la villa donde este antiguo soldado decidió pasar sus últimos días, guardando el recuerdo de la frontera más lejana del mundo conocido.