Recreación digital de recurso
El encarecimiento del mercado inmobiliario en las ciudades empuja a casi un cuarto de la juventud a planear su mudanza al entorno rural.
Por A. Lagar | 6 de agosto de 2026
¿Por qué los jóvenes quieren dejar las grandes ciudades para irse a un pueblo?
La dificultad para acceder a un piso con un precio razonable en las ciudades se ha convertido en el gran motor de cambio.
Vivir de alquiler o comprar en la capital exige un esfuerzo financiero cada vez más alto, por lo que buscar casa en municipios pequeños ha dejado de ser una simple fantasía de fin de semana para transformarse en una salida real o necesaría.
Los datos del primer semestre del estudio de Fotocasa Research reflejan que la inmensa mayoría de los menores de 25 años ve con buenos ojos establecerse en zonas alejadas, y casi una cuarta parte de este grupo de edad ya tiene planes concretos para dar el paso a corto plazo.
¿Cómo influyen el trabajo y el empleo en este traslado al campo?
Para asentarse en un municipio de menos de 10.000 habitantes no basta con desearlo; hay que tener un medio de vida.
La forma en que los nuevos residentes organizan su actividad laboral para dar el salto se divide en dos vías principales:
- Búsqueda de un nuevo empleo: La opción mayoritaria entre quienes van a dar el paso implica cambiar de puesto de trabajo directamente en el lugar de destino o en sus inmediaciones.
- Mantenimiento del puesto mediante teletrabajo: Un grupo menor mantendrá sus tareas a distancia sin necesidad de modificar su contrato ni su empresa actual.
¿En qué situación se encuentra España respecto al resto de Europa?
A pesar de esta oleada de interés por parte de las generaciones más jóvenes, España sigue estando muy lejos de las cifras continentales en cuanto a población rural.
Según registros de Eurostat, solo un porcentaje muy reducido del censo nacional reside en municipios pequeños, situando al país en los puestos más bajos de la Unión Europea, solo por encima de estados como Malta o Países Bajos, y a una distancia considerable de territorios como Irlanda o Eslovenia, donde casi la mitad de la sociedad habita en el campo.
Sin embargo, el grupo de personas que desea marcharse pero no encuentra la forma de hacerlo sigue siendo muy amplio, rozando casi la mitad de los compradores o inquilinos.
¿Qué diferencia a los jóvenes de los adultos mayores al buscar vivienda?
Las motivaciones cambian de forma clara según la franja de edad de los demandantes:
- Entre 18 y 34 años: Tienen la tasa más alta de mudanza real planificada. En la franja de 25 a 34 años, el porcentaje de personas que confirma su traslado ha experimentado dos años seguidos de subidas constantes.
- Mayores de 55 años: En este grupo predomina el deseo no cumplido. Más de la mitad de los adultos en este tramo afirma que le encantaría vivir en una localidad pequeña, pero no tiene previsto hacer el viaje por falta de medios o cargas familiares.
¿Desde qué región se están marchando más vecinos al entorno rural?
La Comunidad de Madrid lidera este cambio de tendencia en todo el territorio nacional.
Es la autonomía donde más ha crecido el número de personas que planea armar las maletas hacia el campo de forma inminente, tanto cambiando de empleo como apostando por el trabajo remoto.
Además, más de seis de cada diez madrileños consultados aseguran que les atrae la idea de cambiar el asfalto por la montaña, consolidando un interés que se mantiene muy por encima del resto de comunidades autónomas.
La matemática que expulsa a la gente de las capitales
Teniendo en cuenta los precios medios del alquiler en grandes focos urbanos (donde en Madrid se rozan los 1.700 euros mensuales por un piso de 80 m², en Barcelona se superan los 1.800 euros y en València ronda los 1.350 euros) y cruzándolos con unos sueldos medios netos que tras el recorte de impuestos se quedan muy cortos, la alternativa de buscar vivienda en un municipio pequeño cobra todo el sentido.
Las nóminas actuales a menudo dejan poco margen para cubrir gastos básicos, suministros y cesta de la compra en las grandes capitales.
Esta brecha económica ha ido desgastando a las capas medias y recortando la capacidad de ahorro de las generaciones jóvenes, para quienes el ingreso percibido apenas deja espacio para sostener un proyecto de vida con autonomía.
Para quienes superan los 55 años, el reto no es menor: la opción de comprar casa en estas tres ciudades exige desembolsar de entrada (sumando el 20% no financiado por el banco y un 10% adicional de impuestos y gastos de gestión) unos 150.000 euros en Madrid, alrededor de 120.000 euros en Barcelona y más de 80.000 euros en València.
Una cifra inalcanzable para la mayoría sin liquidez previa.
¿Qué ocurre mientras tanto con los precios en las zonas de interior?
El incremento de la demanda ya se deja notar fuera de las capitales.
Los municipios rurales e interiores, que durante décadas perdieron habitantes de forma constante, experimentan un repunte en la cotización de sus inmuebles a medida que aumenta el interés comprador.
Aunque los costes en estas localidades siguen estando muy por debajo de los valores de las ciudades, la llegada de nuevos residentes empuja los precios al alza, planteando el debate sobre hasta dónde subirá el mercado en estas zonas si la presión desde las grandes ciudades se mantiene en el tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Qué porcentaje de jóvenes planea irse a un pueblo próximamente?
Casi una cuarta parte de los jóvenes de entre 18 y 24 años tiene previsto trasladarse a un municipio pequeño en los próximos meses.
¿Cuál es la principal razón para dejar las grandes ciudades?
El elevado precio de los alquileres y de la compra de vivienda en las zonas urbanas impulsa la búsqueda de opciones más asequibles.
¿Qué comunidad autónoma encabeza el deseo de mudarse al campo?
La Comunidad de Madrid es la región donde más crece el número de personas con planes firmes para instalarse en un municipio rural.
¿Cómo van a trabajar los jóvenes que se mudan a zonas rurales?
La mayoría planea buscar un nuevo puesto de trabajo en la zona de destino, mientras que un grupo más reducido mantendrá su puesto mediante teletrabajo.
¿Cómo se compara España con el resto de Europa en población rural?
España se encuentra en la cola de la Unión Europea, con un porcentaje de habitantes rurales muy inferior a la media comunitaria.