Imagen de recurso
La justicia ha enviado a prisión a un joven por el presunto asesinato y descuartizamiento de su madre en Fuerteventura, tras un macabro episodio de violencia y estafa ocurrido en la localidad de Corralejo.
Lo que comenzó como una discusión familiar en un domicilio de La Oliva el pasado 3 de mayo, ha terminado revelando un escenario de extrema violencia y frialdad.
Según el auto judicial del Juzgado de Instrucción de Puerto del Rosario, el investigado no solo habría acabado con la vida de su progenitora con ensañamiento, sino que inmediatamente después inició un proceso de saqueo bancario y ocultación de pruebas digno de un guion de terror.
El rastro del dinero tras el crimen el Fuerteventura
La investigación apunta a que, con el cuerpo de su madre aún en la vivienda, el joven realizó varias transferencias desde la cuenta de la víctima hacia la suya propia.
El importe total asciende a 3.000 euros, un dinero que presuntamente empezó a gastar esa misma madrugada.
Lo más escabroso del relato judicial detalla en qué se empleó parte de ese botín a primera hora de la mañana siguiente:
- Herramientas: La compra de una sierra radial con la que, supuestamente, desmembró el cadáver.
- Limpieza: Adquisición de diversos productos para intentar borrar el rastro de sangre en la escena.
- Ocultación: Tras descuartizar el cuerpo, el investigado se habría deshecho de los restos en contenedores de basura cercanos.
Planificación
A pesar de que la defensa ha intentado esgrimir el consumo de drogas como un factor atenuante, la jueza instructora no ha encontrado indicios de que su capacidad estuviera anulada.
Al contrario, el auto sostiene que existió una planificación previa que comenzó, al menos, la mañana del mismo día de los hechos.
La magistrada destaca la frialdad en la ejecución de los actos posteriores, incluyendo el visionado de cámaras de seguridad y los movimientos bancarios que, junto a los hallazgos en el vertedero y la propia reconstrucción de los hechos, forman un bloque sólido de indicios contra el joven.
Riesgo de fuga y una posible tercera persona
La justicia ha decretado prisión sin fianza no solo por la gravedad de la pena (que podría alcanzar los 25 años por asesinato cualificado con alevosía y ensañamiento), sino por el evidente riesgo de fuga de un joven sin apenas arraigo tras el suceso.
Además, el caso mantiene una incógnita abierta: el auto menciona la posible participación de una tercera persona que aún no ha sido plenamente identificada.
Tampoco han aparecido todos los instrumentos utilizados en el crimen, lo que refuerza el temor de que, si el acusado quedara libre, procedería a la destrucción de las pruebas que aún faltan por localizar.
El proceso judicial avanza mientras Fuerteventura intenta asimilar los detalles de un suceso donde el móvil económico y la violencia se han dado la mano de la forma más trágica posible.



