Imagen: Netflix España
Netflix ha comenzado en Sevilla el rodaje de En el nombre de Marta, una producción de seis episodios que adapta el caso de la desaparición de Marta del Castillo. La serie cuenta con el apoyo de la familia y reconstruye los hechos ocurridos desde enero de 2009 hasta la actualidad.
Por: A. Lagar | 22 de abril de 2026
La plataforma ha mostrado ya la primera imagen de este proyecto, que corre a cargo de Bambú Producciones en colaboración con La Claqueta PC. Tras el éxito de El caso Asunta, la productora de Ramón Campos se sumerge ahora en uno de los sucesos que más ha marcado a la sociedad española, centrándose tanto en la investigación como en el impacto que dejó en el entorno de la joven.
El reparto principal está encabezado por nombres como Blanca Portillo, Vicente Romero, Verónica Sánchez, María León, Paco Tous y Hugo Welzel. A través de seis capítulos, la historia repasa desde las primeras horas tras la desaparición de Marta hasta las versiones contradictorias de Miguel Carcaño y sus cómplices, que derivaron en una pesadilla judicial para su familia.
El foco en la lucha familiar
La serie no se detiene en los hechos policiales, sino que aborda de forma minuciosa la lucha pública de los padres y familiares por encontrar la verdad. El guion explora el desgaste de una justicia que no ha logrado localizar el cuerpo y cómo el nombre de la joven se convirtió en un símbolo nacional tras un intenso juicio mediático.
Detrás de las cámaras se encuentran Carlos Sedes, Laura Alvea y José Ortuño en la dirección. El equipo de guionistas, liderado por los creadores Ramón Campos y Gema R. Neira, busca ofrecer un retrato respetuoso de la tragedia, analizando también el papel que jugaron los medios de comunicación y la tensión social que alimentó el caso durante años.
La búsqueda de la verdad
El caso tiene su origen el 24 de enero de 2009. Aquella tarde de sábado, Marta del Castillo, una joven sevillana de 17 años, salió de su domicilio en la calle León XIII para encontrarse con Miguel Carcaño. Al no regresar a la hora pactada, su familia dio la voz de alarma, iniciando una búsqueda que en pocas horas movilizó a toda la ciudad y, poco después, a todo el país.
La investigación se convirtió pronto en un laberinto judicial. Miguel Carcaño, principal sospechoso, fue detenido junto a varios cómplices, pero el caso entró en una espiral de versiones contradictorias y confesiones falsas que entorpecieron el proceso desde el primer momento. A pesar de las condenas judiciales impuestas, el cuerpo de la joven nunca ha llegado a aparecer, dejando a la familia en una situación de «pesadilla» constante y sin el consuelo de poder despedirla.
Una lucha contra la impunidad y el olvido
Desde el día de la desaparición, la familia de Marta del Castillo ha mantenido una lucha pública e incansable. Sus padres y allegados se han enfrentado no solo al desgaste físico y emocional de las infructuosas búsquedas en diversos emplazamientos —desde el río Guadalquivir hasta vertederos y terrenos agrícolas—, sino también a un sistema que, según su testimonio, no ha logrado ofrecerles respuestas definitivas.
Este esfuerzo por evitar que el caso quede impune convirtió el nombre de Marta en un símbolo nacional. La movilización ciudadana y la presión de los medios de comunicación fueron constantes, alimentando una tensión social que cuestionó la eficacia de la justicia en el caso. Más de quince años después, se sigue sin conocer la verdad.