Imagen: GVA
Las brigadas vigilan los nidos y trasladan las crías de tortuga a centros especializados antes de devolverlas al humedal cuando tienen cerca de un año.
Por A. Lagar | 7 de septiembre de 2026
Sesenta y una crías de tortuga d’estany han nacido en los últimos meses en el Marjal dels Moros, un humedal situado en Sagunto, en la provincia de Valencia.
La Generalitat las ha recogido dentro de su programa de conservación para que superen la etapa en la que resultan más vulnerables y puedan regresar después a su hábitat.
¿Qué es la tortuga d’estany?
La tortuga d’estany, cuyo nombre científico es Emys orbicularis, es también conocida como galápago europeo.
Es una especie autóctona ligada a humedales, lagunas, marjales y cursos de agua tranquilos. Puede superar los 40 años, pero llegar a la edad adulta no resulta sencillo cuando los nidos y las crías quedan expuestos a depredadores y cambios en el entorno.
En la Comunitat Valenciana está catalogada en peligro de extinción desde la última década del siglo XX.
Esa clasificación obliga a prestar una atención especial a sus poblaciones, sus zonas de reproducción y las amenazas que pueden reducir el número de ejemplares.
El Marjal dels Moros es uno de los espacios donde la Dirección General de Medio Natural y Animal mantiene actuaciones específicas.
El seguimiento no consiste únicamente en contar tortugas: incluye buscar nidos, protegerlos, recoger a las recién nacidas, cuidarlas durante sus primeros meses y estudiar la evolución de la población.
La supervivencia pasa del 1 % al 40 %
El resultado más llamativo del programa está en la tasa de supervivencia. Según la Generalitat, ha pasado del 1 % al 40 % en los últimos años dentro del Marjal dels Moros. Dicho de otra forma: proteger la primera etapa de vida multiplica las opciones de que las crías alcancen el momento de su liberación.
El seguimiento también permite comparar la situación con años anteriores.
En 2009 solo se pudo censar un ejemplar en la zona.
Quince años después se contabilizó el nacimiento de 26 crías, mientras que el balance de los últimos meses eleva a 61 el número de ejemplares recogidos para asegurar su desarrollo.
Las cifras no significan que el problema esté resuelto. Una especie longeva necesita poblaciones estables durante muchos años y depende de que se conserve el humedal.
Sin agua adecuada, alimento, refugio y lugares seguros para poner los huevos, la mejora obtenida puede frenarse.
Cómo se protegen los nidos
Las Brigadas de Red Natura 2000 intensifican las prospecciones durante junio, julio y agosto, los meses en los que deben localizar las puestas.
Cuando encuentran un nido, colocan una jaula de malla metálica que impide el acceso de los depredadores sin bloquear la salida de las crías tras la eclosión.
El zorro es el principal depredador natural de los nidos en este marjal. Para una tortuga adulta puede parecer un vecino más del humedal, pero para unos huevos enterrados o una cría de pocos centímetros supone una amenaza directa. La protección física reduce ese riesgo durante las semanas decisivas.
Una vez nacen, los ejemplares son recogidos y trasladados a instalaciones de Vaersa o a entidades colaboradoras como el Oceanogràfic y Bioparc. Allí reciben alimentación y cuidados especializados hasta alcanzar alrededor de un año. Después vuelven al Marjal dels Moros para incorporarse a la población silvestre.
La competencia de la tortuga americana
La presión no procede solo de los depredadores. La tortuga americana, Trachemys scripta, es una especie exótica invasora que compite con el galápago europeo por los alimentos y por los lugares donde toma el sol. Su presencia altera el equilibrio que necesita la especie autóctona.
Los equipos realizan controles para retirar del medio a los ejemplares exóticos. Es una tarea ligada al seguimiento científico: las trampas acuáticas permiten capturar temporalmente a las tortugas, comprobar su especie y examinar su estado.
Los galápagos europeos reciben un código oficial que facilita su identificación en futuros controles y después son devueltos al agua. Las especies invasoras, en cambio, se retiran del humedal. Así puede saberse si un mismo ejemplar reaparece, cuánto ha crecido y cómo evoluciona la población con el paso del tiempo.
Un trabajo que continúa durante todo el año
Fuera de la temporada de puesta, las brigadas mantienen labores de mejora del hábitat. Entre ellas figura el desbroce selectivo en las zonas utilizadas por las tortugas para nidificar. Estos trabajos se programan respetando los periodos de reproducción de las aves que también utilizan el espacio protegido.
La combinación de vigilancia, protección de nidos, cuidados temporales y control de especies invasoras explica el aumento de supervivencia comunicado por la Generalitat. Las 61 crías son el dato visible de un proceso que empieza mucho antes de que asomen entre la vegetación y continúa después de su regreso al marjal.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas tortugas han nacido en el Marjal dels Moros?
La Generalitat ha recogido 61 crías de tortuga d’estany nacidas en los últimos meses dentro del espacio protegido.
¿Dónde está el Marjal dels Moros?
El humedal se encuentra en Sagunto, en la provincia de Valencia, y forma parte de los espacios vigilados por las Brigadas de Red Natura 2000.
¿Por qué se llevan las crías a centros especializados?
El traslado reduce los riesgos de su primera etapa. Permanecen bajo cuidados hasta tener cerca de un año y después son liberadas en su hábitat.
¿Qué amenaza a la tortuga d’estany?
Sus principales problemas son la pérdida de hábitat, los depredadores de los nidos y la competencia de especies invasoras como la tortuga americana.
¿Qué ocurre con las tortugas tras examinarlas?
Los galápagos europeos son identificados y devueltos al medio. Los ejemplares de especies exóticas se retiran para reducir su impacto sobre el humedal.