Imagen: Comunidad de Madrid
Los viveros públicos sumarán 200.000 plantas forestales con semilla para garantizar la supervivencia de las reforestaciones.
Por A. Lagar | 17 de agosto de 2026
La recuperación de un monte tras el paso de las llamas no empieza con la pala sobre la ceniza, sino meses antes en las bandejas de germinación.
Con el objetivo de acelerar y blindar las futuras reforestaciones en la Sierra Oeste, la Comunidad de Madrid elevará la capacidad de sus viveros públicos hasta alcanzar los 300.000 ejemplares autóctonos entre 2027 y 2028, lo que supone triplicar la producción actual.
Salto de escala en las instalaciones públicas
El plan forestal prevé un incremento de 200.000 plantas respecto a las 100.000 que se manejan en la actualidad.
Para absorber este volumen, el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) concentrará el cultivo en dos de sus sedes estratégicas: el vivero de El Escorial y la finca experimental de Arganda del Rey.
El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, comprobó de primera mano los preparativos durante una visita técnica a las instalaciones escurialenses, donde destacó la necesidad de planificar la restauración ambiental con material genético resistente y adaptado al suelo madrileño.
Diversidad frente a monocultivos: las especies seleccionadas
Lejos de apostar por repoblaciones uniformes que empobrecen el ecosistema, el programa contempla un catálogo amplio que combina estratos arbóreos y arbustivos:
- Arbolado de ribera y monte mediterráneo: Encinas, quejigos, robles y fresnos.
- Matorral acompañante y fijador de suelo: Jaras, retamas y espinos.
- Especies protegidas y de alto valor ecológico: Tejo, acebo, madroño y alcornoque, todas ellas integradas en el catálogo regional de protección.
- Especialidades de montaña: Olmo de montaña y serbal, destinados a zonas de mayor altitud o microclimas específicos.
Esta variedad botánica busca recrear la estructura original de los ecosistemas degradados, adaptando cada remesa a las características térmicas, hídricas y geológicas del enclave concreto donde se plantará.
El valor del material genético regional
El éxito de una repoblación forestal depende de la procedencia de su simiente.
Por ello, la recolección de semillas se realiza exclusivamente dentro del territorio autonómico y bajo una estricta supervisión técnica.
En este engranaje resulta clave la labor del Banco de Semillas de Biformad, encargado de garantizar la trazabilidad genética, la correcta conservación y el suministro del material vegetal.
Criar brotes a partir de parentales locales asegura que las plantas reconozcan las condiciones climáticas de la Sierra Oeste, optimizando su tasa de enraizamiento y resistencia frente a futuras sequías.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas plantas forestales producirá la Comunidad de Madrid?
La previsión oficial es pasar de las 100.000 unidades actuales a un total de 300.000 ejemplares autóctonos entre los años 2027 y 2028.
¿A qué zonas se destinará este material vegetal?
Se utilizará principalmente en las labores de restauración y reforestación de los terrenos afectados por incendios forestales en la comarca de la Sierra Oeste.
¿En qué centros públicos se cultivarán los ejemplares?
La producción se reparte entre las instalaciones del IMIDRA en El Escorial y la finca experimental de Arganda del Rey, con el soporte técnico del Banco de Semillas de Biformad.
¿Qué especies integran el catálogo del programa?
El plan incluye encinas, quejigos, robles, fresnos, jaras, retamas, espinos, olmos de montaña, serbales y especies protegidas como tejos, acebos, madroños y alcornoques.
¿Por qué se utilizan únicamente semillas recogidas en la región?
El uso de semillas locales asegura la adaptación ecológica al clima y al suelo madrileño, lo que eleva notablemente las probabilidades de supervivencia tras la plantación en el monte.