Imagen cortesía de Filmin
El aclamado western sobre el VIH llega a Filmin el 8 de mayo. La misteriosa mirada del flamenco, de Diego Céspedes, es el fenómeno que triunfó en Cannes.
Por: A. Lagar | 28 de abril de 2026
Un desierto de lentejuelas y resistencia
La espera termina para los amantes del cine con sello de autor. Filmin estrena el próximo 8 de mayo “La misteriosa mirada del flamenco”, la ópera prima de Diego Céspedes que ha sacudido el circuito internacional. Tras conquistar el prestigioso premio a la mejor película en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes y alzarse con el Premio Sebastiane Latino en San Sebastián, la cinta llega a España.
La trama nos traslada a una atmósfera árida y asfixiante. En mitad del desierto chileno, durante la convulsa década de los 80, una familia muy particular lucha por su espacio. No es un hogar convencional. Se trata de un refugio formado por mujeres trans y travestis que gestionan una cantina perdida entre el polvo y la nada. Aquí, el drama social se fusiona con la estética del western moderno bajo una luz onírica y vibrante.
La mirada que mata
Céspedes utiliza la ficción para abordar una realidad histórica devastadora: la irrupción del VIH. Sin embargo, huye de la narrativa de miseria habitual. En la película, el virus se transforma en leyenda urbana. Los mineros del pueblo propagan el rumor de que existe una «peste» mortal que se contagia con un solo contacto visual. Según el mito, si un hombre se enamora de otro tras mirar a las protagonistas de la cantina, el destino está sellado.
Lidia, una niña de once años que crece en este entorno de purpurina y rechazo, se convierte en el eje de la historia. Ella lidera una búsqueda de justicia y venganza contra un pueblo que utiliza el miedo para justificar el odio. La cinta propone un giro fascinante: las mujeres señaladas deciden convertir sus propias miradas, antes estigmatizadas, en su arma de defensa más poderosa.
El peso de una memoria personal
El origen de esta producción no está en los libros de historia, sino en los recuerdos de infancia del propio director.
Diego Céspedes creció en los suburbios de Santiago de Chile. Sus padres regentaban una peluquería donde trabajaban varios jóvenes homosexuales que formaban parte de su círculo afectivo. Aquellos hombres desaparecieron uno tras otro, víctimas del sida en una época de silencio y terror.
«Crecí pensando en el VIH como algo horrible», confiesa el cineasta. Esa angustia heredada de su madre, que sufría pesadillas con la enfermedad, acabó transformándose en una necesidad creativa.
Para Céspedes, la película ha servido para resignificar aquel «misterio que nos mata a los maricos» y convertirlo en una historia de comunidad y apoyo mutuo. El cineasta logra dotar a la obra de una dimensión política sin perder el pulso de una fábula visualmente deslumbrante.
Un reparto auténtico para un relato político
Uno de los grandes triunfos de “La misteriosa mirada del flamenco” es su apuesta por la verdad. El proceso de selección de actrices duró más de un año. Céspedes no buscaba estrellas de renombre, sino identidades reales que habitaran la pantalla con sus propios cuerpos y vivencias. Por ello, gran parte de las protagonistas son intérpretes no profesionales pertenecientes a la comunidad trans y travestis.
Al integrar a personas que comparten el universo vital de los personajes, la película gana una fuerza documental invisible que traspasa la lente. La conexión entre estas actrices y el relato final dota a la obra de una energía colectiva que ha cautivado a los jurados de medio mundo y que ahora promete conquistar al público español en la plataforma de streaming.


