Foto: Paul Hanaoka
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Por A. Lagar | 03/07/2026
¿Por qué la tecnología barata ya no es un dolor de cabeza?
Hace unos años, comprar un teléfono de gama baja era una ruleta rusa.
Te llevabas a casa un trozo de plástico que a los seis meses se ahogaba al abrir tres aplicaciones a la vez.
Sin embargo, la inflación que sufrimos en los supermercados y el coste de la vida nos han vuelto mucho más exigentes con cada euro.
Las marcas lo saben.
Hoy en día, la tecnología de entrada ha madurado tanto que los componentes básicos se fabrican en masa por cuatro duros, permitiendo que las gamas más económicas hereden tecnologías que antes eran de lujo.
Si tu día a día se resume en mandar audios, ver vídeos mientras viajas en el bus, revisar Instagram y hacer alguna transferencia con el banco, gastarse un sueldo es, sencillamente, una locura.
¿Qué te llevas a casa cuando gastas este presupuesto?
Si decides moverte en el escalón más bajo, vas a encontrar el Redmi A3 y su hermano renovado, el Redmi A5.
Olvida las cifras frías: aquí lo importante es que tienes pantallas generosas para no dejarte los ojos y una autonomía que te aguanta el día entero sin despeinarse.


¿La diferencia real en el día a día?
El modelo A5 dobla la resolución de su cámara frente al A3 y ofrece una fluidez visual muy superior gracias a una tasa de refresco más rápida.
Es el típico teléfono ideal para regalárselo a tus padres si solo quieren mirar el tiempo y hablar por el grupo de la familia, o para llevarlo de segundo dispositivo al trabajo sin miedo a que se rompa.
¿Cómo cambia la historia si subes un peldaño en el precio?
A veces, estirar el presupuesto unos cincuenta euros te salva de cambiar de teléfono en dos veranos.
Ahí es donde se sitúa el Redmi A7 Pro, rondando los ciento treinta euros.
Este modelo es un bicho raro por una razón social clave: la obsolescencia. Es el único de su categoría que viene de fábrica con la última capa de software de la marca sobre Android 16.
¿Por qué debería importarte esto? Porque el sistema operativo no se va a quedar viejo el año que viene y las aplicaciones bancarias o de mensajería seguirán siendo compatibles durante mucho más tiempo.
Además, cambia el tipo de memoria interna por una que lee los datos a toda pastilla y monta una batería enorme, perfecta para olvidarte del cable durante un par de días.

¿Dónde está el límite antes de cruzar la frontera de los 150 euros?
En el techo de esta comparativa, rozando el límite del presupuesto, conviven dos opciones que apuntan a necesidades totalmente distintas: el Redmi 15C y el POCO C85.
Aquí ya entramos en terreno serio con cámaras principales de cincuenta megapíxeles, que sin ser profesionales, salvan el tipo dignamente en tus escapadas de fin de semana.


- El rey de la utilidad diaria: El Redmi 15C es para ti si eres de los que pagan el café apoyando el teléfono en el datáfono, ya que cuenta con chip NFC. También incluye una carga rápida de 33W que carga el 50% en 31 minutos para revivir el terminal y protección básica por si te pilla un chaparrón en la calle.
- El aliado de las redes sociales: El POCO C85 deja de lado los pagos móviles a cambio de meter más memoria interna para guardar miles de fotos y vídeos de TikTok, una cámara delantera para selfis y videollamadas con el doble de resolución que sus hermanos y una batería infinita de 6000 mAh.
Al final, la clave en estas decisiones no es comprar lo más caro, sino saber qué uso y características necesitas realmente para que tu inversión sea perfecta a cambio de un precio muy atractivo.