HRH Princess Bajrakitiyabha (01410636) por IAEA Imagebank, CC BY-SA 2.0
La Oficina de la Casa Real de Tailandia ha anunciado oficialmente el fallecimiento de la princesa Bajrakitiyabha Mahidol a los 47 años de edad, tras haber permanecido tres años y medio en estado de coma.
Por A. Lagar | 14 de junio de 2026
El trágico desenlace y los honores reales
El Palacio Real de Bangkok ha confirmado que la princesa Bajrakitiyabha falleció en el Hospital Chulalongkorn tras un fallo multiorgánico derivado de la afección cardíaca que sufrió en diciembre de 2022.
A pesar de los esfuerzos constantes del equipo médico real durante estos años de tratamiento intensivo, su estado de salud se volvió irreversible en los últimos días.
El gobierno ha decretado de inmediato un periodo de luto oficial en todo el país.
Las banderas ondearán a media asta en los edificios institucionales y se espera que miles de ciudadanos vestidos de riguroso luto acudan a las inmediaciones del Gran Palacio para rendirle sus últimos respetos bajo los ritos funerarios tradicionales budistas.
Una trayectoria brillante entre las leyes y la diplomacia
Nacida en 1978, la princesa Bajrakitiyabha rompió los moldes tradicionales de la realeza asiática al forjar una impecable carrera en el ámbito del derecho internacional.
Tras licenciarse en su país natal, se doctoró en Ciencias Jurídicas en la Universidad de Cornell (Estados Unidos), un bagaje académico que posteriormente puso al servicio del Estado trabajando activamente como fiscal penal en diversas provincias tailandesas.
Su perfil internacional se consolidó definitivamente entre los años 2012 y 2014, periodo en el que ejerció de manera sobresaliente como embajadora de Tailandia en Austria y representante ante las oficinas de las Naciones Unidas en Viena.
Su cercanía y su formación le valieron el apodo popular de la «Princesa del Pueblo».
El gran legado humanitario: Las ‘Reglas de Bangkok’
El mayor hito de su trayectoria fue su incansable lucha por los derechos de las mujeres dentro del sistema penal.
Conmovida por el hacinamiento y la desprotección de las reclusas en Tailandia, impulsó una campaña internacional en colaboración con la ONU que culminó en la aprobación de las conocidas como «Reglas de Bangkok» en el año 2010.
Estas directrices marcaron un antes y un después a nivel global al establecer por primera vez estándares mínimos para el tratamiento de las mujeres presas, garantizando una atención médica digna, el cuidado adecuado de sus hijos lactantes y programas efectivos de reinserción social que evitasen la reincidencia.
Incertidumbre en la línea de sucesión del trono
La muerte de Bajrakitiyabha conmociona no solo a la sociedad, sino también a la propia estructura política del país.
Al ser la hija mayor y la figura real más carismática, preparada y respetada por la población, amplios sectores monárquicos la consideraban la sucesora natural e idónea para heredar el trono de su padre, el rey Maha Vajiralongkorn (Rama X).
A pesar de que la ley de sucesión tradicional otorga prioridad a los varones, las reformas constitucionales de los años setenta abrían la puerta a que una mujer asumiera la jefatura del Estado.
Con su pérdida, el panorama sucesorio entra en un terreno complejo, centrando ahora todas las miradas en su hermano menor, el príncipe Dipangkorn Rasmijoti.