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Tal y como advierte Enrique Couto, uno de los mayores expertos de habla hispana en geopolítica, en su reciente entrevista para el canal WORLDCA$T, mientras el mundo experimenta cambios sin precedentes impulsados por la inteligencia artificial y el fin de la hegemonía estadounidense, en Europa —y particularmente en España— vivimos una realidad muy distinta.
Por A. Lagar | 13 de junio de 2026
Aunque nos han querido vender una imagen de progreso constante, la dura verdad es que nos estamos empobreciendo en términos relativos y perdiendo relevancia a nivel internacional frente a las nuevas potencias emergentes.
El estancamiento y el empobrecimiento relativo de España
Durante su intervención en WORLDCA$T, Enrique Couto fue muy directo: en España nos han contado una gran mentira.
La falsa creencia de que nos hemos hecho más ricos con el paso del tiempo.
La realidad es que, en términos relativos, nos hemos empobrecido a gran velocidad durante los últimos 20 años.
Hoy en día, el poder adquisitivo de un salario real en España es prácticamente equivalente al que teníamos en el año 2005.
Mientras el resto del mundo avanza, nuestro país se queda atrás.
Un claro ejemplo de esta pérdida de competitividad es Estonia, un país que hace apenas una década tenía un sueldo que era aproximadamente la mitad del español, y que hoy en día ya ostenta un salario medio más alto que el de España.
Lo más dramático de esta situación es que España goza de condiciones privilegiadas para triunfar económicamente: una excelente posición geográfica libre de tensiones bélicas directas, energía renovable potencialmente muy barata gracias a nuestras horas de sol, y gigantescos recursos culturales.
Sin embargo, décadas de falta de preparación nos han condenado al estancamiento.
Además, sufrimos paradojas legales importantes: tenemos normas migratorias muy laxas para la inmigración irregular, pero enormes barreras burocráticas si intentamos atraer talento y profesionales cualificados del extranjero.
Europa va hacia atrás y sin frenos
El declive de España se enmarca dentro de una pérdida de peso sistemática en todo el continente europeo.
En el año 2000, el peso económico de Europa representaba alrededor de una cuarta parte (25%) del PIB mundial.
En la actualidad, ese porcentaje se ha desplomado al 15% y sigue bajando, mientras que países como Estados Unidos han logrado mantener su cuota global intacta en ese mismo 25%.
Europa está sufriendo un proceso de desindustrialización muy acusado.
Sectores que antes dominábamos, como la potente industria automovilística alemana, están atravesando graves crisis.
Un reflejo de esto es que los grandes grupos europeos están empezando a alquilar sus propias fábricas e instalaciones (muchas de ellas en España) para que ensamblen sus vehículos las nuevas marcas chinas, las cuales compiten con productos tecnológicamente mucho más avanzados.
Si Europa no reacciona, se enfrenta al riesgo existencial de convertirse en un simple «parque temático» para turistas, que viva del sector servicios y de exportar bienes como el aceite de oliva, pero totalmente apartado de la vanguardia tecnológica.
El fin de la globalización y la fragmentación mundial
A nivel macro, el mundo del que venimos está saltando por los aires; la globalización acelerada de los últimos 30 años está dando paso a un modelo de «regionalización».
Estados Unidos está perdiendo su papel como el gran sheriff hegemónico mundial que dictaba las normas en todos los rincones del planeta.
El verdadero centro de poder del mundo se ha desplazado hacia Asia de forma definitiva.
No se trata solo de China, sino de gigantes demográficos como la India, Indonesia o Filipinas, cuyas economías industriales crecen con muchísima fuerza.
Por otro lado, no podemos perder de vista a África, el continente más joven del planeta y el gran baúl de las materias primas del siglo XXI.
Para finales de este siglo, las previsiones apuntan a que el 40% de la población mundial será africana, atrayendo masivamente el interés y las inversiones de potencias como China.
La revolución de la Inteligencia Artificial y la crisis energética
La segunda gran tensión que altera el orden mundial es el desarrollo de la inteligencia artificial, una revolución industrial comparable a la invención de la máquina de vapor.
Quien lidere esta tecnología tendrá la supremacía productiva y militar internacional.
Sin embargo, a diferencia del software, la inteligencia artificial devora recursos físicos de forma salvaje: demanda toneladas de cobre, millones de litros de agua para refrigeración y cantidades de electricidad inasumibles.
Este gigantesco consumo energético va a generar fortísimos cuellos de botella que obligarán a los países a competir por el gas natural, a acelerar masivamente las renovables y, muy probablemente, a apostar de nuevo por la energía nuclear mediante pequeños reactores modulares (SMR).
A todo esto hay que sumarle una vulnerabilidad estratégica extrema: más del 90% de los semiconductores avanzados, vitales para sostener la tecnología global y la IA, se fabrican en Taiwán.
Un bloqueo por parte de China a esta isla supondría la paralización total de la cadena de suministro en Occidente.
No te pierdas el vídeo completo
Este episodio nos viene a abrir los ojos sobre cómo el mundo se está transformando a un ritmo bestial y cómo, mientras tanto, nosotros estamos completamente despistados.
Nos explica que se ha acabado eso de que Estados Unidos sea el amo del mundo y que la globalización se está rompiendo para crear bloques regionales más cerrados.
Mientras potencias como China, India y un continente africano llenísimo de jóvenes pelean por dominar el futuro, la inteligencia artificial y las materias primas, Europa se está quedando sin industria.
Y lo peor nos toca de lleno: en España llevamos 20 años estancados empobreciéndonos.
Nos creemos el cuento de que progresamos, pero nuestros sueldos reales son los mismos que en 2005.
Incluso países que hace poco eran mucho más pobres que nosotros, como Estonia, ya nos han pasado por la derecha, y todo esto a pesar de que en España tenemos recursos de sobra (sol, cultura, buena situación geográfica) para ser una potencia de primer nivel.
Nos enfrentamos a una época de cambios históricos y estar informados es nuestra mejor defensa. Aquí te dejo el episodio completo de WORLDCA$T para que escuches de primera mano el análisis profundo de Enrique Couto y saques tus propias conclusiones.
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