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Aldama sacude el Tribunal Supremo: «En la jerarquía, el presidente era el número uno»
El «nexo corruptor» rompe su silencio
En una jornada frenética en el Tribunal Supremo este 29 de abril de 2026, Víctor de Aldama ha pasado a la ofensiva. El empresario, considerado el cerebro de la trama en el «caso mascarillas», ha comparecido hoy con una estrategia clara: señalar directamente a la cúpula del Gobierno y del PSOE, incluyendo al presidente Pedro Sánchez.
Durante su declaración, Aldama ha abandonado la cautela de fases anteriores del proceso para detallar una red de favores, pagos en efectivo y reuniones de alto nivel que, según su testimonio, eran de pleno conocimiento en las instancias más altas del poder.
Las revelaciones clave de Aldama
El testimonio de Aldama ha dejado varios titulares que complican la situación judicial del exministro José Luis Ábalos y salpican al actual Ejecutivo:
- Señalamiento directo a Sánchez: Aldama ha afirmado que el presidente del Gobierno «tenía claro lo que hacíamos». Ha relatado un encuentro privado en el que Sánchez presuntamente le dio las gracias «por lo que estaba haciendo», situándolo en la cúspide de la jerarquía de toma de decisiones.
- Pagos en efectivo y «mordidas»: El empresario ha confesado que entregaba bolsas con dinero en efectivo tanto en la sede del Ministerio de Transportes como en el domicilio particular de Ábalos. Según su relato, existía un «fijo» de 10.000 euros mensuales para el exministro.
- Financiación irregular del PSOE: Ha vinculado la necesidad de fondos para la Internacional Socialista con gestiones realizadas a través de cupos de petróleo en Venezuela, mencionando contactos directos con Delcy Rodríguez y el entorno de Maduro.
- Gastos personales de Ábalos: Aldama ha admitido haber pagado el alquiler del piso de Jésica (expareja de Ábalos) y servicios de prostitución para el exministro durante un viaje a México, asegurando que Koldo García le pidió «organizar algo para que el jefe se relajase».
- Peleas físicas con Koldo: En un matiz casi novelesco, ha revelado que llegó a las manos con Koldo García cuando decidió dejar de pagar el piso de Jésica. «Le dije que se iba a ir con la cara partida», ha declarado ante el tribunal.
Un escenario judicial inflamable
La declaración de hoy supone un giro radical. Aldama no solo reconoce los hechos delictivos —admitiendo que sabía que lo que hacían era ilegal— sino que busca el beneficio penitenciario tirando de la manta.
«No me siento cómodo, pero tampoco incómodo; soy empresario, veo la oportunidad y quiero que me den cosas», ha sentenciadoal explicar por qué aceptó participar en la trama.




