Recreación digital de recurso
Una marca microscópica en un hueso apunta a que un antepasado de los mamíferos paría crías vivas hace unos 236 millones de años.
Por A. Lagar | 14 de agosto de 2026
Qué revela el fósil sobre el origen del parto en mamíferos
Un estudio publicado en Frontiers in Mammal Science aporta indicios de que Chiniquodon theotonicus, un cinodonte del Triásico, daba a luz crías vivas.
La propuesta adelanta entre 90 y 95 millones de años la presencia conocida de la viviparidad en la línea evolutiva que terminó dando lugar a los mamíferos.
Los cinodontes no eran mamíferos como los actuales.
Formaban parte de un conjunto de animales emparentados con ellos y reunían rasgos que ayudan a reconstruir el paso desde sinápsidos anteriores hasta los primeros mamíferos.
Durante mucho tiempo se asumió que ponían huevos, en parte porque los tejidos embrionarios rara vez se conservan y el registro fósil ofrece pocas pistas directas sobre el nacimiento.
El ejemplar estudiado apareció en el noroeste de Argentina y pertenece a una especie que vivió hace unos 236 millones de años.
En lugar de encontrar un embrión fosilizado, el equipo leyó el crecimiento del animal dentro de sus propios huesos.
Esa pista permitió estimar cuánto pesaba al nacer y comparar la proporción con miles de especies vivas.
Una línea neonatal guardó la pista dentro del hueso
La investigación comenzó al detectar una marca de crecimiento en la microestructura ósea de un individuo adulto.
Los autores la interpretan como una línea neonatal, un anillo que puede formarse en huesos o dientes por la aceleración del crecimiento que ocurre después del nacimiento.
Encontrar una señal así en un fósil no es habitual.
El paso del tiempo, la presión de los sedimentos y la conservación incompleta suelen borrar o deformar estos detalles.
Además, antes de este trabajo no se habían descrito tejidos embrionarios ni una línea neonatal en cinodontes, por lo que el equipo necesitaba otra comprobación independiente.
La solución fue medir los huesos y calcular la masa del ejemplar cuando se formó la marca y cuando murió.
El resultado sitúa su peso al nacer alrededor de 1,7 kilos y su masa final cerca de 12 kilos.
La cría habría comenzado su vida con aproximadamente el 14 % del peso que alcanzó el individuo estudiado.
Por qué una cría de 1,7 kilos apunta a un nacimiento vivo
La proporción entre el tamaño de una cría y el de un adulto cambia mucho según la forma de reproducción.
Reptiles actuales de entre 8 y 14,5 kilos pueden salir del huevo con pesos de entre 9 y 53 gramos.
Eso representa alrededor del 0,1 % al 0,6 % de la masa adulta.
En aves de entre 8 y 21,5 kilos, como algunas grullas, pelícanos o buitres, los polluelos pesan entre 110 y 357 gramos.
La relación se mueve aproximadamente entre el 1,3 % y el 4,5 %. El 14 % calculado para Chiniquodon queda muy lejos de esos valores.
Los mamíferos placentarios de tamaño parecido pueden tener recién nacidos mucho más pesados, con relaciones que llegan al 18,77 %.
El antílope duiquero bayo ofrece un ejemplo cercano, ya que da a luz crías con un peso similar al estimado para el cinodonte.
En la comparación estadística, el fósil quedó agrupado con mamíferos placentarios y separado de aves y reptiles.
La coincidencia no convierte a Chiniquodon en un mamífero placentario.
Sirve para inferir que su cría alcanzó dentro de la madre un tamaño difícil de encajar con un huevo.
La línea neonatal y la proporción corporal se apoyan mutuamente, aunque los autores reconocen que hacen falta más fósiles para saber si el rasgo estaba extendido entre otros cinodontes.
El Triásico pudo favorecer la protección de los embriones
Los cinodontes prosperaron durante el Triásico, una etapa de reorganización de los ecosistemas después de una gran extinción masiva.
Compartían el terreno con depredadores y competían por recursos en ambientes marcados por la aridez y fuertes cambios estacionales.
En ese contexto, mantener el embrión dentro del cuerpo podía ofrecer protección frente a depredadores, desecación y variaciones ambientales.
Un huevo depositado en el exterior queda expuesto a más amenazas.
La viviparidad permite que la madre controle durante más tiempo las condiciones en las que se desarrolla la cría, aunque también aumenta la inversión y el coste físico de la gestación.
Esta explicación plantea una ventaja posible, no una prueba de la causa que originó el rasgo.
El trabajo se centra en reconocer el tipo de nacimiento a partir de la histología y las proporciones corporales.
Reconstruir la presión evolutiva exige sumar información sobre clima, hábitat y relaciones entre especies.
¿Qué cambia en la historia evolutiva de los mamíferos?
Hasta ahora, el nacimiento de crías vivas se situaba como una adquisición bastante posterior dentro de la línea mamífera.
Si la interpretación del equipo se confirma, la capacidad ya estaba presente antes de la aparición de los mamíferos propiamente dichos.
Esto obliga a revisar otras características atribuidas a etapas posteriores.
Los cinodontes pudieron reunir una combinación de rasgos más cercana a la de los mamíferos actuales de lo que sugerían las reconstrucciones anteriores.
También abre la posibilidad de que Chiniquodon no fuera una excepción, sino una muestra de un cambio reproductivo más amplio.
El trabajo fue realizado por Leandro Carlos Gaetano, María de los Ángeles Miceli Baro, Ignacio Alejandro Cerda y Adriana Cecilia Mancuso, vinculados a instituciones argentinas como CONICET y la Universidad de Buenos Aires.
El siguiente paso será buscar líneas neonatales en otros ejemplares y aplicar comparaciones corporales similares.
Cada fósil adicional permitirá comprobar si el parto vivo apareció en varias ramas de cinodontes o si este animal representa un caso aislado.
Por ahora, una marca escondida en el hueso ha ampliado la conversación sobre cuándo dejaron algunos antepasados de los mamíferos de poner huevos.
Preguntas frecuentes
¿Qué era Chiniquodon theotonicus?
Era un cinodonte del Triásico emparentado con la línea evolutiva de la que surgieron los mamíferos.
¿Cuándo vivió este animal?
Vivió hace unos 236 millones de años y sus restos estudiados proceden del noroeste de Argentina.
¿Qué prueba indica que daba a luz crías vivas?
Una línea neonatal en el hueso y una masa estimada al nacer equivalente al 14 % del peso final del ejemplar.
¿Cuánto pesaba la cría al nacer?
Los investigadores estimaron unos 1,7 kilos al nacer y cerca de 12 kilos al morir.
¿El estudio demuestra que todos los cinodontes eran vivíparos?
No. Aporta evidencia para una especie y los autores piden más fósiles para comprobar hasta dónde se extendía este modo reproductivo.