Carles Puigdemont. Foto: Chatham House / CC (Editada)
La magistrada archiva la investigación contra los tres agentes al no encontrar indicios de que ayudaran al expresidente a huir en agosto de 2024.
Carpetazo judicial al «escape» de Puigdemont
Se acabó el suspense en los juzgados. La justicia ha decidido poner punto final a una de las tramas más comentadas: la fuga de Carles Puigdemont tras su fugaz aparición en Barcelona el pasado agosto de 2024. La magistrada de la Sección de Instrucción del tribunal de Instancia de Barcelona ha sido tajante: archivo libre para los tres Mossos d’Esquadra que estaban bajo la lupa por, supuestamente, haber echado una mano al expresidente en su huida.
Después de meses de diligencias, interrogatorios y análisis, la resolución judicial deja claro que no hay tela que cortar. Los agentes, que se enfrentaban a un lío penal, quedan libres de toda sospecha.
«Ni ayudaron, ni tenían por qué detenerlo»
La resolución de la magistrada no se anda con rodeos. El texto judicial es una bofetada a las teorías que apuntaban a una colaboración interna dentro del cuerpo de policía autonómico. Estas son las claves del auto:
- Inexistencia de conducta delictiva: No se aprecia ninguna maniobra, ni por acción ni por omisión, destinada a facilitar que Puigdemont se esfumara.
- Falta de competencia: La jueza subraya un dato técnico crucial: los tres investigados carecían de competencia para ordenar la detención.
- Sin órdenes directas: El tribunal recalca que no consta que los agentes hubieran recibido órdenes específicas para materializar el arresto, por lo que no incumplieron ningún deber profesional.
En definitiva, la magistrada considera que no se puede castigar a alguien por no detener a una persona si nadie le ha dado la orden de hacerlo y ni siquiera es su función jerárquica en ese momento.
Un agosto para la historia
La causa nació del caos vivido el 8 de agosto de 2024, una jornada que captó la atención internacional. Sobre Puigdemont pesaba una orden de detención del Tribunal Supremo, pero eso no impidió su aparición en el Paseo de Lluís Companys, en pleno corazón de Barcelona.
Tras siete años en el extranjero, el expresidente intervino ante miles de personas y, al finalizar su discurso de cinco minutos, se perdió de vista entre la multitud.
Su posterior salida de la zona se realizó en un vehículo de color blanco que pertenecía a uno de los agentes ahora exonerados. A pesar de que se activó un dispositivo policial para localizarlo, el rastro del coche se perdió, generando un intenso debate público y político sobre la efectividad del operativo.
Aunque inicialmente se investigó si estos tres agentes habían facilitado la huida por acción u omisión, la magistrada ha concluido que su comportamiento fue irreprochable legalmente: no tenían la orden de detenerlo ni la competencia para hacerlo, cerrando así un episodio que durante meses alimentó todo tipo de teorías sobre la seguridad en aquel día.


