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Acariciar a tu gato cuando sufres un pico de tensión puede empeorar tus emociones negativas en lugar de calmarte.
Por A. Lagar | 11 de agosto de 2026
¿Por qué buscar a tu gato con estrés puede volverse en tu contra?
La estampa habitual al llegar a casa tras una jornada agotadora es buscar a tu compañero de cuatro patas para desconectar.
Sin embargo, un equipo de la Universidad Abierta de los Países Bajos ha descubierto que este gesto no funciona como un botón de encendido y apagado para los nervios.
Tras publicar sus conclusiones en la revista Frontiers in Psychology, la evidencia demuestra que los felinos no actúan como un escudo automático contra los malos momentos.
El hallazgo más curioso del trabajo científico se centra en los momentos de tensión máxima.
Si intentas buscar el contacto directo con tu gato mientras sufres un pico de malestar, la interacción no solo no reduce esa sensación fea, sino que puede llegar a intensificar las emociones malas.
La razón detrás de este fenómeno reside en la propia naturaleza de la convivencia con este animal.
Las dinámicas con los gatos suelen ser pasivas y poco exigentes.
Cuando una persona necesita apoyo emocional urgente debido al agobio, forzar una muestra de afecto con un animal que prefiere gestionar su espacio puede generar un desajuste.
Ese choque entre lo que tú esperas y la respuesta del animal termina añadiendo más frustración a tu cabeza.
Perros frente a gatos: el mito de cuál ayuda más en el día a día
La eterna discusión entre defensores de un bando y otro tampoco encuentra un ganador claro en este trabajo.
Los investigadores recopilaron cerca de 8.000 registros en tiempo real a través de una aplicación móvil.
Durante cinco días seguidos, los participantes respondieron diez avisos diarios sobre su estado de ánimo, lo que hacían y el contacto directo con sus mascotas.
Los datos indican que, en líneas generales, compartir la rutina diaria con perros o felinos genera sensaciones agradables por igual.
Quienes conviven con perros se sienten identificados con su especie y lo mismo ocurre con los dueños de gatos.
La compañía constante eleva el bienestar general de las personas en momentos tranquilos, sin importar cuál de las dos especies camine por el pasillo de tu casa.
La diferencia aparece exclusivamente cuando el agobio entra en escena.
Mientras que en los gatos una mayor búsqueda de afecto bajo tensión incrementó el malestar en algunos análisis, en los perros el contacto ni sumó ni restó: las emociones malas se mantuvieron exatamente en el mismo nivel.
La presencia del animal ayuda, pero no funciona como un alivio inmediato
El concepto clave que desmonta la investigación es el llamado efecto amortiguador.
Durante años se ha pensado que acariciar el lomo de un animal reduce de forma automática la hormona del estrés en el instante preciso en que nos sentimos desbordados.
La Dra. Mayke Janssens, coautora de la investigación, aclara que este mecanismo directo no existe en la práctica.
Acariciar con más ganas o apretar a tu compañero de cuatro patas durante una rabieta o un disgusto no aporta beneficios emocionales extra en ese minuto exacto.
La mejora del estado de ánimo que aportan las mascotas responde a un proceso más lento e indirecto:
- Mitigan la soledad al hacerte sentir con compañía en el hogar.
- Crean una rutina que te obliga a descentrar la atención de tus problemas.
- Aportan una presencia constante que construye bienestar a largo plazo.
La personalidad del dueño importa más que la especie de la mascota
Los propios autores del informe piden prudencia al valorar los resultados.
La muestra de personas con gatos fue más reducida que la de perros, y el incremento del malestar no se repitió con la misma fuerza en todos los cruces de datos.
La investigadora Sanne Peeters insiste en que ninguna especie es superior a otra a la hora de convivir.
La clave del éxito en el hogar no depende de si el animal ladra o maúlla, sino del encaje entre tu estilo de vida y la forma de ser del animal.
Si buscas una mascota para aliviar el agobio de golpe, la ciencia recuerda que los animales tienen sus propios ritmos y no están programados para solucionar un problema emocional de forma instantánea.
Preguntas frecuentes
¿Por qué acariciar a un gato con estrés puede empeorar el estado de ánimo?
Porque la necesidad de apoyo urgente del dueño puede chocar con la conducta pasiva del felino, generando frustración e intensificando las emociones malas.
¿Acariciar a un perro sí reduce el estrés en el momento?
No. El estudio señala que interactuar con un perro durante un momento de tensión tampoco reduce las emociones malas, aunque tampoco las empeora.
¿Significa esto que las mascotas no ayudan al bienestar emocional?
Sí ayudan, pero a través de la compañía y la conexión constante a largo plazo, no como un remedio instantáneo para calmar los nervios en un minuto concreto.
¿Qué diferencia hay entre la presencia del animal y la interacción directa?
La mera presencia del animal en casa aporta tranquilidad general, mientras que forzar una interacción intensa cuando estás agitado no suma beneficios extra.
¿Qué especie es mejor para personas con mucho trabajo o tensión diaria?
Ninguna es mejor que otra; los investigadores aclaran que depende del encaje entre la personalidad del dueño, sus preferencias y la forma de ser del animal.