Imagen: Generalitat Valenciana | Versión adaptada
Más de mil vecinos de Castellón reciben el permiso para volver a sus viviendas tras levantarse la evacuación por el incendio.
Por A. Lagar | 30 de julio de 2026
Por fin buenas noticias para los vecinos de la Sierra de Espadán
Llega el primer gran respiro para la provincia de Castellón tras días de enorme tensión por el avance de las llamas.
El Centro de Coordinación Operativa Integrado, el famoso CECOPI que gestiona este tipo de grandes emergencias, ha dado luz verde para que parte de la población afectada regrese a su rutina diaria.
Si te ha tocado vivir esta pesadilla de cerca o tienes familia por la zona, la noticia da un soplo de aire.
Se levanta de forma oficial la orden de evacuación que pesaba sobre seis localidades concretas: Fuentes de Ayódar, Ayódar, Torralba del Pinar, Villamalur, Azuébar y Almedíjar.
Además, se elimina la indicación de confinamiento que mantenía en alerta a los residentes de la urbanización Nova Onda, en el término de Onda.
En total hablamos de algo más de un millar de personas que ya tienen vía libre para hacer las maletas de vuelta, abrir sus puertas y comprobar el estado de sus propiedades después de momentos muy duros.
¿Por qué unos municipios regresan y otros tienen que esperar?
Es la gran pregunta al ver la lista de pueblos.
La respuesta está en la propia dinámica del viento y la dirección del fuego.
Los técnicos de emergencias evalúan el peligro pueblo a pueblo, carretera a carretera.
En las zonas donde el perímetro se ha estabilizado y el humo ya no representa un peligro directo para los pulmones, se autoriza el retorno.
Sin embargo, la prudencia manda y no se pueden correr riesgos innecesarios.
Todavía hay unos 7.000 vecinos que van a tener que armarse de paciencia y esperar al menos hasta la medianoche del 30 de julio para saber si pueden regresar.
Puntos que continúan evacuados por seguridad
- Localidades completas: Artana, Eslida, Aín, Alcudia de Veo, Tales, Alfondeguilla, Sueras y Chóvar.
- Pedanías: Artesa (en el municipio de Onda).
- Urbanizaciones: Solaig, Montserrat y Peña Negra, todas ellas situadas en Betxí.
El conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama, insiste en que estas restricciones no se mantienen por capricho.
Hay dos razones de peso: proteger la vida de las personas y dejar vía libre a los camiones de bomberos, brigadas forestales y vehículos pesados que necesitan trabajar en las pistas sin tráfico civil alrededor.
¿Qué pasa con el agua potable y los suministros?
Entrar en casa después de una evacuación por incendio no es tan simple como girar la llave.
Uno de los problemas invisibles pero más graves que dejan estas emergencias es la contaminación de los acuíferos y de los depósitos de suministro público por cenizas o productos químicos empleados en la extinción.
Las autoridades ya están repartiendo agua embotellada de forma gratuita en cada uno de los municipios donde se ha levantado el desalojo.
La consigna es no beber agua del grifo ni usarla para cocinar hasta que los inspectores analicen las muestras y confirmen que cumple con todos los parámetros sanitarios.
En La Vilavella, por ejemplo, las pruebas de laboratorio ya han dado negativo en contaminantes y el agua del grifo vuelve a ser 100 % segura para el consumo.
En el resto de pueblos autorizados, toca tirar de garrafa por precaución.
Sanidad también pide revisar los alimentos que hayan quedado en frigoríficos si ha habido cortes de luz prolongados y mantener las ventanas abiertas para ventilar la ceniza acumulada.
Mientras tanto, varias unidades móviles miden la calidad del aire de forma continua para alertar si los niveles de partículas en suspensión subieran de repente.
¿Cuál es la dimensión del incendio de la Vall d’Uixó?
Aunque el regreso de parte de los vecinos invite al optimismo, la batalla en el monte está lejos de terminar.
Los datos del fuego impresionan y ayudan a entender por qué el despliegue técnico es gigantesco.
El incendio sigue activo y acumula un perímetro que roza los 81 kilómetros de longitud.
Para que te hagas una idea rápida de la escala, la superficie afectada ronda ya las 9.644 hectáreas de monte y masa forestal, lo que equivale aproximadamente a unos 13.000 campos de fútbol juntos.
Miles de efectivos terrestres y medios aéreos continúan trabajando sin descanso para rematar los puntos calientes, frenar las reproducciones en las horas de más calor y consolidar las líneas de defensa antes de dar por controlado el suceso.