Recreación digital de recurso
El ayuntamiento renueva los paneles informativos del Portal dels Jueus en la plaza de los Pinazo tras años de desgaste y vandalismo.
Por A. Lagar | 22 de julio de 2026
¿Qué pasa en la calle Colón con los restos de la plaza de los Pinazo?
Si has pasado alguna vez por la parada de metro de Colón, seguro que has visto ese agujero al aire libre en la plaza de los Pinazo con piedras antiguas.
Es probable que hayas intentado leer los carteles explicativos para saber qué hace ahí esa estructura y te hayas encontrado con cristales rotos, pintadas o texto borrado por el sol.
L’Ajuntament de València ha decidido aprovechar las obras de reforma del pavimento y mobiliario de la calle Colón para arreglar esta zona.
La Concejalía de Acción Cultural ha adjudicado la renovación de toda la señalética a la empresa Matra Museografía y Hábitat S.L. por un importe de 17.516,36 euros con IVA incluido.
Los trabajos tienen un plazo de ejecución de dos meses y buscan recuperar la dignidad de este espacio histórico.
¿Por qué estaban tan destrozados los carteles del Portal dels Jueus?
Los paneles didácticos que rodeaban el recinto se instalaron en 1998.
En aquel momento se acababa de inaugurar la estación de la línea 3 de Metrovalencia y se decidió musealizar el hallazgo en la superficie.
Con el paso de casi tres décadas, la lluvia, la exposición directa al sol y los actos de vandalismo terminaron por borrar cualquier rastro de información.
Los transeúntes ya no podían saber qué representaban esos muros de piedra.
La intervención actual responde a un acuerdo que se aprobó por unanimidad en la Comisión de Cultura en julio de 2020 a propuesta del Grupo Municipal Popular, pero no ha sido hasta ahora cuando se ha materializado el contrato.
¿Cómo va a ser la nueva señalética y qué trabajos se van a hacer?
La reforma no se limita a pegar una pegatina nueva sobre los soportes viejos.
El proyecto cuenta con la supervisión directa de un arqueólogo especialista y contempla varios pasos técnicos para garantizar que los nuevos elementos duren bastante más tiempo:
- Creación de contenido actualizado: Se van a redactar nuevos textos explicativos y se realizarán recreaciones virtuales en 3D para entender cómo era la puerta en el siglo XIV.
- Sustitución de estructuras: Se retirarán las bandejas metálicas deterioradas y se colocarán unas nuevas de las mismas dimensiones, pintadas al horno para resistir el exterior.
- Protección contra impactos y clima: Cada panel llevará una lámina de vidrio templado de ocho milímetros con perfilería de acero en su contorno. Esto evita la entrada de agua, polvo y protege la impresión frente a agresiones externas.
- Mantenimiento del entorno: Se limpiará y repintará la barandilla metálica perimetral aplicando una capa anticorrosiva, respetando únicamente el pasamanos superior de acero inoxidable.
¿Qué historia oculta el Portal dels Jueus en la muralla de València?
Los restos visibles corresponden a una de las doce puertas que formaban parte de la muralla cristiana levantada para ampliar la protección de la antigua muralla árabe.
En 1391 la puerta ya estaba en uso, pero en 1421 el Consell de la ciudad mandó tirarla abajo junto a un tramo de pared para construir un acceso más grande flanqueado por dos torres, utilizando piedra de las canteras de Godella.
El enclave ha recibido varios nombres a lo largo de los siglos:
Portal dels Jueus: Por estar pegado al antiguo cementerio judío de la ciudad.
Puerta de Santa Catalina de Siena: Por el convento levantado sobre el solar del cementerio (actuales grandes almacenes).
Puerta de San Andrés: Denominación popular vinculada a la parroquia cercana.
En sus primeros tiempos, junto al portal se ubicaba la casa del peagero portalero, la persona encargada de cobrar impuestos a los campesinos que entraban a vender productos de la huerta.
A partir del siglo XVI se prohibió el paso de mercancías por este punto y solo se permitió el tránsito peatonal sin fines comerciales.
Hacia 1689 la puerta se tapió por completo, manteniéndose cerrada casi siempre hasta que fue demolida definitivamente en 1890 para facilitar el crecimiento urbano de la ciudad.

¿Qué hay debajo de El Corte Inglés y la calle Colón?
La historia del cementerio judío medieval no es un detalle menor.
Esta necrópolis se extendía justo extramuros, ocupando el terreno actual de la plaza de los Pinazo, la calle Colón, las calles Monjas de Santa Catalina y Doctor Romagosa, llegando de lleno hasta el solar de El Corte Inglés.
La judería valenciana del siglo XIII ocupaba un área amplia desde las calles Avellanas, Trinquete Caballeros y del Mar hasta el Parterre.
La muralla del siglo XIV delimitó esa zona y colocó allí la puerta de acceso.
En la década de los años 70, durante las obras de construcción del edificio de El Corte Inglés, los operarios descubrieron miles de esqueletos sepultados.
Las excavaciones confirmaron que el gran gigante comercial y la propia salida del metro de Colón se levantaron directamente sobre el antiguo cementerio judío.
Años más tarde, con la llegada del metro en los 90, volvieron a salir a la luz más restos de esta necrópolis.
Cada día miles de personas caminan para ir de compras o salir de la estación sin saber que bajo el asfalto de la calle Colón todavía reposan muchos de esos antiguos habitantes de la València medieval.
¿Qué valor tienen estas ruinas en comparación con el resto de la ciudad?
En 1865 el gobernador Cirilo Amorós ordenó el derribo de casi toda la muralla cristiana para dar trabajo a los obreros y expandir València.
Solo se salvaron las Torres de Serranos y las Torres de Quart porque funcionaban como prisión de nobles.
Por esa razón, los restos del Portal dels Jueus tienen una importancia enorme: son el único vestigio en pie de las puertas de la muralla bajomedieval aparte de las dos grandes torres fortificadas.
El conjunto está protegido legalmente como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento en el Catálogo del Ayuntamiento de Valencia.
Los restos se descubrieron en 1993 durante las excavaciones de la línea 3 de Metrovalencia dirigidas por el arqueólogo Vicent Escrivà.
En la plaza de los Pinazo se conservan unos siete metros de longitud y 1,20 metros de altura de la muralla, junto con el pavimento original de la época y el espacio por donde cruzaba el puente sobre el foso defensivo.