Imagen de recurso | Foto: Ries Bosch
Si eres de los que sale de pinchos por la mítica Zona del Laurel o simplemente intentas dormir los fines de semana, atento a lo que acaba de dictar el tribunal.
Por A. Lagar | 19 de junio de 2026
¿Qué ha decidido la justicia y por qué te afecta si sales por Logroño?
La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja ha confirmado lo que el sector de la hostelería local no quería.
Los jueces han rechazado el recurso que presentaron la Asociación de Hosteleros de la Zona del Laurel y la Asociación Riojana de Empresas de Hostelería.
Los empresarios querían tumbar el acuerdo del Ayuntamiento que declaraba varias áreas de la ciudad como Zonas de Protección Acústica Especial (ZPAE), un plan que ya se publicó de forma oficial en el Boletín Oficial de La Rioja.
Con esta sentencia sobre la mesa, el plan municipal para embridar el ruido en las zonas de marcha sigue adelante y con más fuerza.
¿Cómo intentaron los hosteleros tumbar las mediciones de ruido?
Los hosteleros no se quedaron de brazos cruzados e intentaron demostrar que el Ayuntamiento había hecho las cosas mal durante la tramitación del papeleo.
Para intentar convencer a los jueces, los empresarios contrataron a sus propios expertos y aportaron un informe pericial que aseguraba que las mediciones del consistorio estaban plagadas de errores técnicos y que las empresas de acústica contratadas por la ciudad no habían cumplido con las exigencias legales.
Básicamente, su estrategia consistía en invalidar los termómetros del ruido argumentando que el Ayuntamiento se había inventado los datos o que los aparatos no medían bien.
¿Por qué los jueces han dado la razón a los técnicos del Ayuntamiento?
El Tribunal se ha leído todo el expediente de arriba a abajo y ha llegado a una conclusión muy clara: el proceso fue limpio y no hubo ninguna chapuza.
Los magistrados han decidido que los informes de los técnicos municipales y de las empresas especializadas que midieron el jaleo en las calles si que tienen valor y credibilidad, y que el estudio encargado por los bares, no tiene el mismo.
De hecho, los jueces señalan que su informe tiene limitaciones metodológicas que no sirve para desmontar la realidad del ruido que sufren los vecinos.
¿Cuál es el truco legal de los mapas de ruido que ha ganado el caso?
El juicio se ha terminado decidiendo por un tecnicismo legal bastante curioso sobre cómo se mide la contaminación acústica en España según el Real Decreto 1367/2007.
Los hosteleros protestaban por las herramientas y la metodología que usó el Ayuntamiento, pero el tribunal les ha aclarado que hay una diferencia entre los mapas estratégicos del ruido y los que no lo son.
Los bares exigían que se aplicaran unos baremos técnicos que se usan para medir el ruido de las autopistas, los trenes o los aeropuertos.
Los jueces han determinado que el Ayuntamiento no tenía ninguna obligación de usar esos criterios porque medir el bullicio de la gente, las copas y las terrazas en el centro de Logroño requiere unos instrumentos y unos métodos diferentes.
¿Qué va a pasar ahora con las terrazas y el descanso de los vecinos?
La resolución judicial deja acreditado que en Logroño se estaban incumpliendo los objetivos mínimos de calidad acústica.
En cristiano: que el ruido por las noches superaba lo tolerable para la salud.
La sentencia concluye que el Ayuntamiento de Logroño tiene la potestad respaldado por leyes para meter tijera y aplicar las medidas correctoras que considere oportunas mediante estos Planes Específicos.
A partir de ahora, el consistorio tiene vía libre para controlar horarios, limitar licencias o endurecer las normas si el ruido de los clientes se desmadra.
Al final, el truco de todo esto está en encontrar el punto medio.
Las ciudades necesitan vida, y los hosteleros son los que generan empleo, mueven la economía y hacen que salir de pinchos por Logroño sea una gozada.
Pero claro, los vecinos también tienen derecho a descansar.
Ojalá que entre unos y otros se logre ese equilibrio para que la persiana siga subiendo, la economía sumando y todos puedan disfrutar perdiendo lo mínimo posible.