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Un comentario racista donde se utilizó el término «moro» de forma vejatoria le ha costado a un vigilante de Sevilla una condena de cárcel y Inhabilitación especial por tres años y medio.
El odio no sale gratis, ni siquiera cuando se disfraza de «conversación privada». La Audiencia Provincial de Sevilla ha dictado una sentencia contra un hombre que, sin mediar palabra previa, decidió atacar la dignidad de una enfermera palestina en su propio lugar de trabajo.
Lo que empezó como un comentario despectivo sobre vecinos marroquíes terminó en un ataque frontal contra la profesional por su origen y religión.
«Moro es moro»: un ataque sin provocación previa
Los hechos ocurrieron en agosto de 2023, cerca de la medianoche. La víctima cenaba con cuatro compañeros en el comedor del hospital cuando el acusado, que trabajaba allí como vigilante, entró en escena.
Según los hechos probados, el hombre empezó a soltar comentarios xenófobos en voz alta: “yo tengo unos vecinos que son marroquíes y tienen malas pintas de piel negra. Hay que huir de ellos porque creen en Ala y sus muertos, para mí los de Palestina, los de Afganistán, todos son moros…”.
Al escuchar las ofensas, la enfermera le comentó a una compañera su procedencia palestina y su fe musulmana.
Lejos de rectificar, el acusado redobló la apuesta dirigiéndose directamente a ella: “moro son todos terroristas y lo que maltratan a las mujeres, para mí todos sois moros terroristas…”
A pesar de que la sanitaria le rogó que parase porque se sentía vejada, el vigilante insistió en que «iba a seguir diciendo lo mismo».
Las consecuencias: cárcel e inhabilitación
La Sección Primera de la Audiencia de Sevilla no ha tenido dudas. Las expresiones del acusado no fueron un calentón del momento, sino un “claro mensaje de odio” que ha condicionado la vida de la víctima, quien ahora evita mencionar su origen por miedo a nuevas represalias.
La condena incluye:
- Seis meses de prisión por un delito contra la integridad moral y los derechos fundamentales.
- Multa de 1.080 euros.
- Inhabilitación especial por tres años y medio para cualquier oficio educativo, docente, deportivo o de tiempo libre.
La credibilidad de la víctima
El tribunal ha destacado la valentía de la enfermera, cuya declaración califican de «verosímil y creíble».
Un detalle clave para los magistrados es que la mujer ni siquiera solicitó indemnización económica, lo que refuerza que su única intención era denunciar una conducta que atacaba su dignidad.
Por su parte, el acusado intentó defenderse diciendo que eran comentarios privados, una versión que la Audiencia ha rechazado al confirmar que se dirigió a ella con desprecio manifiesto.
Esta sentencia, que aún puede ser recurrida, lanza un mensaje: el racismo tiene consecuencias penales.