

Imagen: Ayuntamiento de Valencia
Tras casi veinte años de bloqueo, el sector de Malilla Sur se llena de excavadoras para levantar viviendas de protección pública y mejorar la movilidad en el entorno del hospital.
El barrio de Malilla está viviendo su particular «renacimiento» urbanístico. Tras dos décadas en las que el proyecto parecía dormir el sueño de los justos en algún cajón municipal, el Ayuntamiento de València ha metido la quinta marcha en el Sector Sur PRR-7.
La alcaldesa, María José Catalá, ha visitado esta semana unas obras que ya han superado su ecuador y que prometen cambiarle la cara a la entrada sur de la ciudad antes de que nos sentemos a cenar en Nochebuena. Con una inversión de 5 millones de euros, la actuación no solo va de ladrillos, sino de conectar de una vez por todas el barrio con el hospital La Fe y la zona de Turianova.
244 Viviendas de Protección Pública
El plato fuerte de esta urbanización es, sin duda, la creación de suelo residencial destinado exclusivamente a Vivienda de Protección Pública (VPP). En un contexto donde el acceso a la vivienda es el quebradero de cabeza de medio mundo, València actúa con un plan que sumará 244 nuevos hogares al parque público.
Lo más destacable es que el Ayuntamiento no se queda de brazos cruzados esperando a la iniciativa privada:
- Gestión directa: Casi la mitad de las viviendas (101 para ser exactos) serán de promoción pública.
- Reparto municipal: 71 de estas viviendas correrán a cargo de AUMSA y 30 serán construidas directamente por el Consistorio.
- Perfil arquitectónico: Se han proyectado tres bloques de 12 alturas y un cuarto bloque de 8 alturas junto al edificio ya existente en la Carrera de Malilla 119.
Conexión con La Fe y Turianova
Cualquiera que haya intentado llegar a La Fe en hora punta sabe que los accesos pueden ser una ratonera. Por eso, este proyecto de Malilla Sur dedica el 88% de su superficie (unos 31.500 metros cuadrados) a suelo dotacional público. La idea es sencilla pero vital: abrir nuevos viales que permitan una circulación fluida para pacientes, sanitarios y trabajadores que cada día entran y salen del hospital de referencia.
Además, por fin se da una solución real a la «isla» de Turianova. La urbanización contempla la creación de viales interurbanos que conecten definitivamente esta zona sur con el resto del barrio de Malilla, eliminando barreras que parecían eternas.
Un pulmón verde y mobiliario de estreno
Para que el barrio no sea solo cemento y coches, la planificación incluye una importante dotación de servicios para los vecinos:
- Infraestructura verde: Se plantarán 160 árboles para dar sombra y aire a los nuevos paseos.
- Iluminación y descanso: El sector contará con 110 nuevas columnas de alumbrado, 33 bancos estratégicamente colocados y 35 papeleras.
- Detalles técnicos: La empresa Torrescámara tiene un plazo de 10 meses para finalizar los trabajos, con el objetivo de que todo esté listo «antes de Navidad».
La transformación de Malilla Sur se suma al desbloqueo de otros 18 PAI en la ciudad durante los últimos tres años, reactivando una oferta de vivienda que llevaba años congelada. Con la maquinaria a pleno rendimiento y el presupuesto ejecutándose, parece que el sur de València por fin deja de ser un solar a medio hacer para convertirse en un barrio conectado y habitable.




