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Investigadores españoles han identificado cómo factores externos como el tabaco, la dieta y ciertos pesticidas alteran el material genético para impulsar la aparición temprana del cáncer de colón. El estudio vincula por primera vez estas firmas químicas con el uso de un herbicida específico.
Por: A. Lagar | 21 de abril de 2026
El cáncer de colón se ha convertido en una preocupación creciente para la salud pública, siendo ya el segundo responsable de muertes por cáncer en el mundo. Aunque tradicionalmente se asociaba a edades avanzadas, la ciencia busca entender por qué cada vez afecta a más personas menores de 50 años. Un equipo del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) parece haber encontrado una respuesta clave en la relación entre nuestro estilo de vida y nuestras células.
Marcas químicas
La epigenética, que estudia los patrones de modificaciones químicas en el ADN influenciados por el entorno, funcionan como una memoria celular que registra nuestra exposición al mundo exterior. Al comparar pacientes jóvenes con pacientes de mayor edad, los científicos han podido descifrar cómo factores no genéticos impactan en el desarrollo de los tumores.
Hasta ahora, las causas del aumento de casos en adultos jóvenes no estaban claras, ya que sus alteraciones genéticas suelen ser similares a las de los pacientes mayores. Sin embargo, este nuevo enfoque revela que el «exposoma» —el conjunto de exposiciones ambientales y hábitos de vida— deja una huella distintiva que precede a la enfermedad.
El impacto en la salud
La investigación ha revelado la asociación directa con el picloram, un herbicida de uso extendido. Los investigadores analizaron datos poblacionales y confirmaron que en las zonas con mayor utilización de este pesticida se registran tasas más altas de cáncer colorrectal en adultos jóvenes. Esta relación se mantiene incluso tras ajustar factores socioeconómicos y el uso de otros productos químicos.
Además del impacto de los pesticidas, el estudio reafirma la influencia de factores ya conocidos pero críticos, como el tabaquismo y la dieta. Estas exposiciones provocan cambios específicos en la metilación del ADN, una modificación química que puede alterar el funcionamiento de los genes sin cambiar su secuencia original, sentando las bases para el crecimiento del tumor.
La prevención fundamental en el cáncer de colón
Este trabajo destaca la utilidad de la epigenética para medir de forma precisa cuánto daño ambiental han recibido nuestros tejidos a lo largo de la vida. Aunque existen limitaciones por la dificultad de rastrear cada exposición individual, los resultados ofrecen una base para entender la enfermedad desde una perspectiva más amplia que la herencia genética.
Las conclusiones del equipo del VHIO subrayan la importancia de impulsar intervenciones preventivas. Reducir la exposición a sustancias tóxicas y fomentar hábitos saludables no es solo una recomendación, sino una necesidad para mitigar los riesgos detectados en el material genético de las nuevas generaciones.