Recreación digital del rover Curiosity en Marte.
El rover Curiosity ha logrado un hito científico al realizar en Marte el primer experimento de ‘química húmeda’. El análisis ha revelado una mezcla de moléculas orgánicas complejas que han permanecido intactas en el subsuelo marciano durante 3.500 millones de años, protegidas de la radiación.
Por: A. Lagar | 21 de abril de 2026
Marte acaba de desvelar uno de sus secretos químicos mejor guardados. Tras más de una década recorriendo el cráter Gale, el rover Curiosity de la NASA ha utilizado su laboratorio interno para realizar una maniobra inédita: mezclar muestras de roca con reactivos químicos líquidos a millones de kilómetros de la Tierra. Este experimento ha permitido identificar compuestos orgánicos que hasta ahora eran invisibles para los instrumentos.
Un laboratorio químico a millones de kilómetros
El Curiosity además de geólogo, es un laboratorio móvil equipado con un conjunto de instrumentos llamado SAM. Para este descubrimiento, los científicos activaron un experimento de «química húmeda» utilizando un reactivo especial para romper moléculas grandes y complejas. Al fragmentarlas, el rover pudo identificar con precisión sustancias que nunca antes se habían visto en el planeta rojo.
La elección del lugar fue estratégica. Los investigadores dirigieron al rover hacia Glen Torridon, una región rica en arcillas. En nuestro planeta, estos minerales son expertos en atrapar y proteger la materia orgánica, y la apuesta ha resultado ser un éxito: las muestras de roca perforada han confirmado que el suelo marciano es un excelente conservador de historia química.
Moléculas que recuerdan a los ladrillos de la vida
Entre la veintena de compuestos detectados, uno ha captado especialmente la atención de los científicos: una molécula con nitrógeno cuya estructura es similar a los precursores del ADN. Es la primera vez que se encuentra un componente de esta naturaleza en Marte. Junto a ella, el rover identificó benzotiofeno, una molécula que también se encuentra en los meteoritos que impactaron tanto en Marte como en la Tierra primitiva.
Este hallazgo demuestra que Marte posee las condiciones necesarias para salvaguardar la materia orgánica frente a la intensa radiación y la oxidación de su superficie. Según los investigadores, estas moléculas han permanecido protegidas en el subsuelo durante aproximadamente 3.500 millones de años.
Un archivo químico del sistema solar
A pesar de la importancia del hallazgo, los expertos mantienen la cautela informativa. La presencia de estas moléculas orgánicas no confirma la existencia de vida pasada, ya que estos compuestos pueden formarse mediante procesos geológicos o llegar a través de impactos de meteoritos. Como señalan los científicos de la misión, estos son los «ladrillos» que podrían haber dado lugar a la vida, pero no son la vida en sí misma.
El valor real de este descubrimiento es metodológico. El éxito de esta prueba de química húmeda abre la puerta a futuras misiones que buscarán señales biológicas más claras. Mientras el Curiosity continúa su ascenso por el Monte Sharp, queda una certeza: el subsuelo de Marte es un archivo capaz de preservar moléculas complejas que podrían ser diagnósticas de vida en el futuro.