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Aunque muchas empresas lo venden como la fórmula mágica, practicar mindfulness no garantiza que vayas a tener mejores ideas de forma automática. Para que tu atención plena se transforme en creatividad real, necesitas activar un resorte psicológico que solemos pasar por alto.
Por: A. Lagar | 20 de abril de 2026
Por qué estar presente no basta
Grandes compañías tecnológicas han integrado programas de atención plena para mejorar el rendimiento de sus plantillas. La teoría clásica sostiene que despejar la mente y enfocarse en el presente ayuda a pensar de forma fluida.
Sin embargo, los datos muestran una realidad muy distinta. Meditar o centrarse en el momento no tiene un efecto directo ni automático sobre nuestra capacidad para innovar.
Para que el cerebro empiece a generar soluciones originales, necesita algo más que simplemente «estar ahí» observando la realidad. Si solo prestamos atención sin cuestionar nuestro entorno, el proceso creativo se queda a medias.
El ingrediente secreto: la curiosidad
Aquí entra en juego el verdadero motor de las buenas ideas: la curiosidad. El estado de atención plena sirve para limpiar el ruido mental, reduciendo la ansiedad y permitiéndonos procesar información sin juzgarla.
Pero es la curiosidad la que nos empuja a explorar, a aprender cosas nuevas y a salir de nuestra zona de confort. Piensa en tu mente como si fuera una cámara de fotos: el mindfulness enfoca la lente, pero la curiosidad es lo que te hace buscar un ángulo diferente para disparar y conseguir la mejor imagen.
Cuando un trabajador está enfocado en el presente de forma activa, nota rápidamente qué piezas de información no encajan. Esa sed de conocimiento para rellenar los vacíos es la que realmente despierta la creatividad.
El papel de tu jefe en tu capacidad creativa
Incluso si tienes curiosidad, puedes perderte en el proceso. Los investigadores han comprobado que hay una condición externa indispensable para que todo este mecanismo funcione: recibir comentarios claros sobre tu trabajo.
Si tu responsable no te explica qué estás haciendo bien o mal, tu esfuerzo pierde dirección. Saber exactamente cuáles son tus fallos y qué espera la empresa de ti actúa como una brújula.
La retroalimentación de un superior intensifica tu curiosidad porque te señala qué problemas específicos debes resolver. Sin este feedback, una mente enfocada acaba dando vueltas en círculo, desperdiciando su potencial.
Cómo aprovechar estos datos
Para cualquier trabajador, esto cambia las reglas del juego. No basta con hacer ejercicios de respiración por la mañana; tienes que usar esa claridad mental para hacerte preguntas sobre tu trabajo, buscar información nueva y exigir a tu empresa que evalúe tu rendimiento de forma clara.
Hay que leer estos datos con cautela. La investigación se basó en el seguimiento de 232 empleados y sus supervisores en China, por lo que la cultura jerárquica y laboral del país podría influir en los resultados. Además, al ser un estudio observacional mediante encuestas, es difícil asegurar una causalidad perfecta y absoluta entre todas las variables.
A partir de ahora, las empresas deberían replantearse sus tácticas de recursos humanos. Ofrecer programas para relajar a la plantilla está muy bien, pero si no se fomenta un entorno donde se premie la exploración y se dé feedback constructivo, la innovación seguirá completamente estancada.
Liu X, Liu Q and Liu H (2026) How mindfulness unlocks employee creativity: the role of workplace curiosity and performance feedback. Front. Psychol. 17:1789515. doi: 10.3389/fpsyg.2026.1789515