Imagen de recurso: El trabajo nocturno altera los ritmos circadianos y la calidad del descanso.
Más del 51% de las personas que trabajan en turnos nocturnos regulares presentan al menos un trastorno del sueño, como insomnio o apnea. Una investigación con 37.000 empleados revela que este horario es el más perjudicial, afectando especialmente a los trabajadores jóvenes y con menor nivel educativo.
Por: A. Lagar | 5 de abril de 2026
Dormir bien es el pilar que sostiene nuestra salud física y mental, además de nuestro rendimiento diario. Sin embargo, en una sociedad donde el 21% de los trabajadores de la Unión Europea operaba bajo algún sistema de turnos en 2015, el descanso se ha convertido en un reto. Para muchos, la jornada laboral comienza cuando el resto del mundo se dispone a descansar, una desincronía que tiene consecuencias directas en el organismo.
Un equipo de investigadores en los Países Bajos, liderado por la Dra. Marike Lancel del Instituto de Salud Mental del Hospital General de Drenthe, ha analizado cómo los diferentes patrones de trabajo afectan a la salud. El estudio, publicado en Frontiers in Psychiatry, muestra una relación clara: trabajar fuera del horario diurno regular aumenta drásticamente la incidencia de problemas para dormir.
El impacto del trabajo nocturno en los trastornos del sueño
La investigación contó con la participación de más de 37.000 personas que aportaron datos sobre sus jornadas laborales y completaron cuestionarios para detectar seis categorías de trastornos: insomnio, hipersomnia, parasomnia, trastornos respiratorios, trastornos del movimiento y alteraciones del ritmo circadiano.
Los resultados señalan al turno nocturno regular como la condición más dañina. La mitad de estos empleados reportó dormir menos de seis horas en un periodo de 24 horas. Además, el 51% dio positivo en al menos un trastorno del sueño y el 26% reconoció sufrir dos o más de forma simultánea. En comparación, en la población general estudiada, solo un tercio presentaba algún tipo de alteración.
El perfil del trabajador afectado
El estudio se centró también en factores como el sexo, la edad y el nivel educativo. Los investigadores hallaron que, aunque los hombres duermen menos horas en total, los trastornos del sueño son más frecuentes entre las mujeres.
La edad también juega un papel determinante. Los participantes de mayor edad tienden a dormir menos horas, pero los trastornos y sus comorbilidades son más comunes en el grupo de menores de 30 años. «Los efectos del trabajo por turnos en el sueño son más evidentes en los adultos jóvenes con menor nivel educativo», destaca la Dra. Lancel. Este grupo específico muestra una prevalencia significativamente mayor de dificultades para descansar correctamente.
Una desincronía difícil de evitar
Para el trabajador promedio, el patrón irregular de los turnos nocturnos eleva la probabilidad de tener problemas para dormir de forma saludable. Según los autores, dado que quienes trabajan de noche permanecen desincronizados con el entorno diurno en el que viven, es poco probable que se eviten por completo las consecuencias negativas de este horario.
Los investigadores admiten ciertas limitaciones, como la posibilidad de que personas con problemas de sueño estuvieran más motivadas para participar en el estudio. Aun así, consideran que estos hallazgos ofrecen información fundamental para que los empleadores desarrollen estrategias que ayuden a mitigar el impacto de trabajar de noche y dormir de día en profesiones donde estos turnos son inevitables.
Cita: Boersma GJ, Mijnster T, Vantyghem P, Kerkhof GA and Lancel M (2023) Shift work is associated with extensively disordered sleep, especially when working nights. Front. Psychiatry 14:1233640. doi: 10.3389/fpsyt.2023.1233640






