Imagen de recurso: La salud menstrual influye en la participación laboral y social de las mujeres. Foto: Liza Summer
Un macroestudio sobre salud menstrual revela que solo el 15,4 % de las mujeres en España mantiene su rutina sin cambios durante el ciclo. El dolor, los sangrados abundantes y el estigma social condicionan actividades cotidianas, afectando la participación en entornos laborales, educativos y sociales.
Por: A. Lagar | 3 de marzo de 2026
Imagine que ocho de cada diez personas a su alrededor tuvieran que adaptar su forma de vestir, su actividad física o su presencia en el trabajo debido a un proceso biológico recurrente. Esta es la realidad que describe una investigación liderada por el Instituto INGENIO, centro mixto de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y el CSIC.
El estudio, que ha contado con la participación de más de 4.000 mujeres, forma parte de la cuarta publicación de una de las radiografías más completas sobre salud menstrual en España. Analiza cómo el contexto social y los síntomas físicos transforman el día a día.
Estrategias frente al malestar y la exposición
La investigación publicada en la revista BMC Women’s Health detalla que las decisiones durante el ciclo no dependen solo de la intensidad del dolor. Factores como la ansiedad ante posibles manchas o la falta de espacios adecuados empujan a muchas mujeres a modificar su comportamiento.
Entre las estrategias más frecuentes, el 48 % de las encuestadas evita prendas blancas y el 36 % cambia su tipo de ropa habitual. Además, el impacto llega al ocio y al deporte: un 22 % limita actividades como ir a la playa o nadar, mientras que el 21 % reduce la práctica deportiva general.
El peso del entorno laboral y educativo
En los centros de estudio y trabajo, la presión social juega un papel determinante. Aunque el 41 % de las participantes se ha ausentado alguna vez por síntomas como náuseas, fatiga o dolor intenso, un 44 % afirma no haber interrumpido su asistencia pese a encontrarse mal.
Los testimonios recogidos en el estudio sugieren que este comportamiento responde al miedo a perder el empleo o a ser percibidas como profesionales menos comprometidas. Según los investigadores, mostrar vulnerabilidad en estos contextos puede sentirse como un riesgo ante normas sociales que relegan la salud menstrual al ámbito estrictamente privado.
Como explica Sara Sánchez-López, investigadora del INGENIO (UPV-CSIC), el malestar menstrual no siempre se reconoce como una necesidad legítima de apoyo, lo que puede afectar a la credibilidad de las mujeres en determinados contextos.
El estigma persistente en la edad adulta
El estudio también documenta experiencias de burla y humillación que persisten más allá de la adolescencia. Mientras que en edades tempranas estas situaciones suelen provenir de compañeros de clase, en la vida adulta se manifiestan como actitudes condescendientes de parejas o compañeros de trabajo.
Los resultados muestran que la menstruación se utiliza con frecuencia para cuestionar emociones o decisiones, reforzando estereotipos de falta de control emocional. Esta descalificación en ámbitos interpersonales y domésticos contribuye a que las mujeres vean mermada su credibilidad en situaciones de conflicto cotidiano.
Rocío Poveda Bautista, coautora del estudio, señala que este tipo de descalificaciones refuerzan estereotipos que pueden traducirse en una menor credibilidad en el ámbito interpersonal.
Entornos flexibles como factor protector
Frente a estas barreras, el equipo científico identifica elementos que favorecen el bienestar. Contar con entornos comprensivos en la familia, la escuela y el trabajo reduce el impacto del estigma y facilita una participación social más equitativa.
Santiago Moll López, coautor del estudio e investigador de la Universitat Politècnica de València, subraya que los contextos donde hablar de menstruación no genera incomodidad están asociados a experiencias más positivas y mayor bienestar.
El avance hacia una mayor equidad depende de lograr espacios informados y sensibles que reconozcan las necesidades físicas y emocionales vinculadas a la salud menstrual.