La regularización vía arraigo se ha consolidado como una de las herramientas más eficaces para la integración sociolaboral en España, permitiendo que el número de trabajadores extranjeros afiliados a la Seguridad Social bajo esta figura crezca un 21% en el último año tras la reforma del Reglamento de Extranjería.
Por: A. Lagar | Fecha: 16 de enero de 2026
La regularización vía arraigo se ha consolidado como una de las herramientas más eficaces para la integración sociolaboral en España. Según el último informe del Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI), un total de 197.342 personas con autorización de residencia por arraigo ya figuran como afiliadas en alta en la Seguridad Social. Este dato supone un incremento del 21,2 % respecto al ejercicio anterior, lo que demuestra que los cambios legislativos introducidos en el Reglamento de Extranjería están cumpliendo su objetivo de convertir a los residentes en ciudadanos de pleno derecho con capacidad de contribuir al sistema público.
Cifras récord: 200.000 nuevos afiliados por arraigo
A 30 de septiembre de 2025, el informe del OPI arroja cifras muy positivas para la economía española. Actualmente, hay 376.179 personas que cuentan con una autorización de residencia por arraigo, lo que representa un crecimiento del 22,3 % en solo doce meses. De este colectivo, el 54 % de quienes están en edad de trabajar ya se encuentran dados de alta en el sistema de protección social.
Para la ministra Elma Saiz, estos datos son un «síntoma indiscutible» del éxito de la reforma normativa, que busca permitir que las personas migrantes desarrollen su proyecto de vida en España mediante la inserción laboral efectiva.
Sectores clave: Hostelería, construcción y comercio
La distribución de los trabajadores que han obtenido la regularización vía arraigo muestra una especial incidencia en sectores fundamentales para el PIB español:
- Hostelería (20%): Es el principal motor de empleo para este colectivo.
- Actividades administrativas (14%): Un sector al alza en la contratación de residentes regularizados.
- Construcción (13%): Con una presencia masculina del 95 %.
- Comercio (12%): Otro de los pilares de la ocupación laboral.
Cabe destacar la brecha de género en ciertos ámbitos: mientras que la construcción está masculinizada, el 92 % de la actividad vinculada a los cuidados en el hogar es desarrollada por mujeres.
Tipos de arraigo y su impacto en la empleabilidad
El éxito en la búsqueda de empleo varía significativamente según la modalidad de residencia obtenida. Las cifras de afiliación son especialmente altas en categorías específicas:
- Arraigo sociolaboral: Alcanza un 98 % de afiliación.
- Arraigo social y laboral: Mantienen tasas del 88 % y 84 % respectivamente.
- Arraigo familiar: Es la modalidad más común (67 % de las autorizaciones), con una tasa de empleo del 51 %.
Es importante recordar que la reciente reforma del Reglamento (Real Decreto 1155/2024) ha redefinido el arraigo familiar, limitándolo a vínculos con ciudadanos de otros Estados de la UE o Suiza, lo que ha agilizado la gestión administrativa.
Perfil demográfico y países de procedencia
En cuanto a la nacionalidad de las personas que acceden a la regularización vía arraigo, Colombia lidera el ranking con un 26 % del total (casi 100.000 personas). Le siguen Marruecos (16 %) y Perú (9 %).
A nivel provincial, provincias como Teruel y Zamora encabezan el porcentaje de éxito en la afiliación (67 %), seguidas de cerca por las Islas Baleares y Huelva, demostrando que la necesidad de mano de obra y la eficacia de la regularización se extiende por toda la geografía nacional, ayudando a combatir la despoblación en algunas zonas.
Opinión: Dignidad y economía en el mismo camino
Los datos sobre la regularización vía arraigo ponen de manifiesto una transición necesaria desde la economía informal hacia la transparencia administrativa. El hecho de que miles de personas abandonen la invisibilidad para formalizar un contrato de trabajo permite que el sistema de la Seguridad Social crezca, garantizando que estos nuevos trabajadores contribuyan a través de sus impuestos y cotizaciones, tal como hace el resto de la población.
Al integrar a estas personas en sectores con alta demanda, como la hostelería o la construcción, se asegura que colaboren en el sostenimiento de los servicios públicos, y garantiza que su actividad económica repercuta positivamente en la recaudación fiscal y en la estabilidad del sistema de protección social en cada Comunidad Autónoma.
Fuente: Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. 15.01.2026